La Paz, Bolivia

Sábado 19 de Agosto | 07:14 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias

Alemania aprovecha error de Chile y se lleva Copa Confederaciones

El equipo ‘B’ de Low aprovechó un terrible error del chileno Marcelo Díaz que decantó la final.

Alemania aprovecha error de Chile y se lleva Copa Confederaciones
elmundo.es/ Francisco Cabezas
No hay nada más peligroso en el fútbol que el miedo. Lo intuyeron los futbolistas de Alemania en el gesto de Marcelo Díaz. Ante los alaridos desde la distancia de Arturo Vidal y la mirada de rabia de Gary Medel, el Chelo bajó la cabeza. Era esa sensación «horrible y enfermiza de desolación final» que tantas veces describió Burroughs en uno de sus garbeos por el infierno. Delgado no rechazó su pesar. Se atribuló en una salida de balón que nunca debió haber cortado Werner. [Narración y estadísticas (0-1)]

Y_Stindl, atento al destino, sólo tuvo que empujar a la red y confirmar, además del éxito en la Confederaciones, la gran certeza de esta Alemania: juegue quien juegue, tenga o no el balón, maneja todos los registros que arriman al éxito. Ganó sin pelota, a la contra y frente a una Chile que se hartó a disparar a puerta.

Porque esta Alemania alternativa que capitanea el genial Draxler y que dirige Joachim Löw ganó a la antigua. Y lo hizo con un once sin treintañeros y que a duras penas alcanzó los 24 años de media (la de los chilenos fue de 29,9). Con oficio en los duelos, paciencia en la supervivencia y un despliegue ofensivo basado en el robo y la estampida, la cara B de la Mannschaft hizo suya la noche de San Petersburgo. Síntoma de que la juventud y el talento de esta nueva generación germana también lleva incrustadas unas señas de identidad añejas. En realidad, siempre estuvieron ahí.

Alexis, justo antes del error
La frustración de Chile, doble campeona de América, resultó extrema tras esos 20 primeros minutos en los que fue capaz de zarandear de mala manera a Alemania. Poco más o menos que en el partido de la primera fase (1-1). El problema del combinado de Juan Antonio Pizzi, una vez más, fue su incapacidad para hacerse fuerte en el área rival. Vargas no cumple como socio ofensivo de Alexis, más trescuartista que puñal. Y Vidal, que tiraba de fuerza y convicción para que la pelota rondara el marco contrario, veía que no le quedaría otra opción que el disparo lejano.

Así que después de tres peligrosas aproximaciones chilenas de las que Alemania salió a duras penas indemne, Arturo Vidal tramó la mejor ocasión de La Roja del primer tiempo. Rechazó Ter Stegen, pero Alexis, pese a que se le abrieron los cielos, no encontró la manera de dar sentido a la segunda jugada. Aquello no fue más que el anticipo del dramático error de Marcelo Díaz que dejaría a Chile, con 70 minutos por delante, con el corazón como única y gran arma. Ya no quedaría rastro del fútbol asociativo del inicio. Le valió para que Alemania acabara encerrada.
 
Aunque no sería suficiente
No hubo mejor metáfora de la creciente impotencia chilena que el feo codazo de Jara a Werner en el segundo acto. Entre el serbio Milorad Mazic, colegiado del partido, y los jueces del VAR confirmaron la evidencia: los errores se suceden, haya o no vídeo de por medio. Entre todos decidieron que la agresión debía zanjarse con una amarilla.

Alemania no iba a penar tampoco aquello. Una vez logró ponerse por delante en el marcador, no tuvo más que cerrar filas y dejar que los hombres de Pizzi continuaran perdiéndose en su propio laberinto. Los tres centrales (Ginter, Rüdiger y el recuperado Mustafi) jugaban sin estridencias. En el doble pivote, Goretzka -escolta esta vez de Rudy- ofrecía su versión más pragmática tras una Copa Confederaciones en la que lució exuberancia y llegada desde la segunda línea. Kimmich, del que Löw no ha prescindido en partido alguno desde la pasada Eurocopa, se ofrecía cada vez que el equipo necesitaba cierta calma. Mientras que Draxler hacía de cada control, de cara arranque y quiebro, una pequeña obra de arte.

Ter Stegen contra la sublevación
Tomó protagonismo el mediapunta del PSG en un robo que Goretzka no acertó a coronar. Cruzó demasiado el tiro ante el alivio de Bravo. Lo probó el propio Draxler inmediatamente después, también sin éxito. Otro grave error de Jara, que Goretzka no logró interpretar, tampoco supuso la sentencia en el ocaso del primer tiempo.

Quién sabe si fue por incapacidad. Quién sabe si fue por convicción. El caso es que Alemania rechazó que el campo base estuviera en terreno chileno. Y los guerreros de Pizzi, que nunca se rinden por fea que pueda ser la tortura, se dispusieron a hacer lo que mejor se les da: dejarse la vida. Tuvo que aparecer Ter Stegen para evitar la sublevación roja. El meta del Barcelona le salvó una a Vargas y otra Aránguiz. El acoso en el crepúsculo se completó con un tiro alto de Arturo Vidal y otro de Sagal, a un par de metros de la portería. Ter Stegen completó su exhibición con la falta que le sacó a Alexis ya en el añadido.
La Alemania púber venció como la vieja Alemania. Cosas del fútbol.

 
60
1