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“Leí El Principito en Bolivia y nunca pensé diseñar el filme”

El estadounidense fue uno de los invitados de la cuarta versión del Taller Latinoamericano de Stop Motion, organizado por Celeste Studio en La Paz.

“Leí El Principito en Bolivia y nunca pensé diseñar el filme”

Foto: Sara Aliaga / Página Siete. El estadounidense Alexander Juhasz participó en el filme basado en el libro de Antoine de Saint-Exupéry.

J. Antonio Vásquez    /   La Paz
 

"¿Cuándo ha leído por primera vez el libro El Principito?”.  Segundos antes de responder, el ilustrador estadounidense  Alexander Juhasz se rasca la cabeza, sonríe y    recuerda como si fuera ayer que  leyó la obra de Antoine de Saint-Exupéry  hace  20 años en Bolivia. Justo cuando visitaba el país  para realizar labores de voluntariado en Montero (Santa Cruz). Tenía 16 años. 

"¿La verdad? Nunca pensé que 20 años después de leer por primera vez El Principito en Bolivia, trabajaría en el diseño  del personaje en la película”, dice el ilustrador nacido en Nueva Jersey, Estados Unidos, y jefe en diseño de producción de la película El Principito basada en la obra más famosa del escritor  francés Antoine de Saint-Exupéry. La cinta se estrenó en el país en 2016.

Inspirado en su padre,  Juhasz se graduó como Bachiller en Artes Finas (BFA por sus siglas en inglés) e ilustración en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, EEUU, en 2005.

El diseñador trabajó junto con el  cinematógrafo Jamie Caliri con  quien  creó proyectos de animación ganadores de reconocimientos como los comerciales de United Airlines, Heart and Dragon y  The Shins: rifle’s spiral music video. Pero su mayor desafío fue trabajar en el filme que lleva el nombre de la obra de  Antoine de Saint-Exupéry. El libro  fue  publicado por primera vez  el 6 de abril de 1943.

"El Principito fue el trabajo más grande y difícil que tuve en mi carrera profesional. Para mí fue un privilegio trabajar en ese proyecto cinematográfico porque no todos (los directores)  te dan la libertad de trabajar, explorar y controlar lo que creas. Esto gracias a la confianza que me dio el director del filme Mark Osborne”. 

Después de trabajar en este proyecto,  Juhasz da consejos  para  trabajar en el mundo del  stop motion (mover objetos estáticos por medio de  imágenes fijas sucesivas). 

"Una filosofía de vida en   que sea difícil de separar el diseño del día a día, aprender de los éxitos y fracasos, prepararse para los próximos desafíos y, por último, tener en cuenta que para  ‘producir algo que sea bueno y de calidad es muy difícil y lleva su tiempo’”, destaca el estadounidense que en 2012 fue invitado  para  crear el libro The Babadook, basado en  la película australiana de terror del mismo nombre.  

En su segunda visita a Bolivia y su primera  a  La Paz,  Juhasz participó en  la cuarta versión  del Taller Latinoamericano de Stop Motion,  organizado por Celeste Studio que dirige la boliviana Yashira Jordán. El diseñador cuenta orgulloso que  no se siente enfermo por los efectos de la altitud y que además de beber el tradicional mate de coca también  pij’chó la hoja andina. "Sentí ese adormecimiento en la boca y un efecto que me ayudó a estar más despierto”, añade entre risas.

       El experto en  storytelling (el arte de crear una historia con una atmósfera mágica a través del relato)  cuenta que se siente maravillado por el paisaje de La Paz, lo que la hace "especial y única” en el mundo.  Consultado sobre si tenía planeado volver a Bolivia después de  20 años, Juhasz cuenta que nunca pensó en volver  a Bolivia por causa de El Principito.  "La vida es extraña”, concluye.  
 

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