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La obra del chileno Ignacio Agüero se verá en Bolivia

En el marco del encuentro, el realizador presentará Como me da la gana (1985) y Cien niños esperando un tren (1988). La cita será hoy, a las 19:30, en la Cinemateca Boliviana.

La obra del chileno Ignacio Agüero se verá en Bolivia

El cineasta chileno Ignacio Agüero en una entrevista anterior. Foto: Archivo

Página Siete  / La Paz

Uno de los más importantes referentes del cine documental de Chile y Latinoamérica se encuentra en Bolivia.  Se trata de Ignacio Agüero, quien es   protagonista de uno de los Focos del  Festival de Cine Radical, que comenzó la anterior semana. 

Miguel Hilari, parte del equipo organizador del Festival Radical, destacó el trabajo de Agüero, a quien considera un padre cinematográfico y contó  que en el vecino país existe un gran movimiento dentro de la no ficción. 

"Me parece que no ha envejecido, se mantiene súper fresco y eso es  increíble”,  dijo  Hilari, realizador nacional que ingresó al mundo del documental con su opera prima El Corral y el Viento.

En el marco del encuentro, el cineasta presentará   Como me da la gana (1985) y Cien niños esperando un tren (1988).  La cita será hoy, a las 19:30, en la Cinemateca Boliviana. Y para la clausura del festival, que se realizará el sábado, a las 20:00, se proyectará Como me da la gana II (2016), en la Cinemateca Boliviana. 

Ambas películas tienen  una distancia  de  30 años,  una de la otra.  En la primera Agüero interrumpió rodajes ajenos para preguntar qué sentido tenía filmar bajo la dictadura de Pinochet. En la segunda, el realizador abordó a distintos directores que conforman la nueva generación de cineastas chilenos para conocer su metodología de trabajo y los secretos de la profesión.

"Para hacer documental se necesita muy poca gente, por lo general tres personas: director, sonido y cámara. La sala llena o la taquilla no es una exigencia porque el documental está fuera del star system. Tampoco hay presión de terminar el rodaje en una fecha precisa. Esto  no es ninguna ley, es solo mi experiencia”, dijo  Agüero, quien presentará cinco de sus 11 documentales en La Paz.

El chileno inició su carrera filmando de manera clandestina durante la dictadura de Augusto Pinochet en los hornos de Lonquén, donde se encontraron restos de detenidos desaparecidos.  Fue su primer documental y   bautizado como  No olvidar (1982). 

 "El documental es un modo de permitir la revelación de las cosas  a través de la observación sin propósito.  El oficio del documentalista se basa en que se dé tiempo para mirar, porque ese tiempo es el que va a producir revelaciones”, explicó Agüero en una entrevista con el diario  El Clarín, sobre Cien niños esperando un tren (1988),  otra de las películas que se mostrará en el  festival. 

Pero quizás su obra más política es  El diario de Agustín (2008), el documental más popular del chileno que preguntó  qué rol jugó Agustín Edwards Eastman, dueño del periódico El Mercurio, en la gestación del golpe que derribó a Salvador Allende. También indagó en su asociación con la CIA y las operaciones de prensa que realizó para encubrir los asesinatos de la policía secreta.

En El otro día (2012),  parte de la grilla del festival,  Agüero filmó su casa y a quienes tocan el timbre, para luego pedirles visitar sus propios hogares,  una suerte de registro entre lo íntimo y lo público en la vida de la ciudad, la capital de Chile, Santiago, que también se ve desnudada por el ojo del realizador en Aquí se construye (2000). En este filme registró  la desaparición de las viejas casas frente al avance inmobiliario y la modernización arquitectónica. 

Alguna vez Agüero dijo que "más que un representante de la realidad, un documentalista es un jugador”. "Es un juego doble. Uno es el juego de estar como un cazador frente al mundo real. La realidad siempre está escondiendo algo y el juego consiste en descubrir lo que está escondido”, dijo. "Y eso requiere de un método de artificio o de una forma de capturar la realidad, asaltarla y quitarle lo que tiene escondido. Eso es una parte del juego. Y la otra parte es lo que uno hace con eso: configurar otra realidad que es la película, en la cual uno ya pasa a tomar todas las decisiones como en la escritura y en el montaje”, añadió.
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