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Son 2 las especies de langostas que atacan por 2 flancos al país

Los entomólogos cuestionan el uso de insecticidas no específicos que pueden afectar al medio ambiente. Piden monitoreo constante y apoyo a la investigación.

Son 2 las especies de langostas  que atacan por 2 flancos al país

Foto: Cigliano, M.M.. Gentileza: Ariel Céspedes. La Schistocerca cancellata, que ataca en Santa Cruz.

Liliana Carrillo V.  / La Paz
 
La   Schistocerca cancellata provoca cuantiosos daños en Santa Cruz. En Chuquisaca se reportan ataques al agro de la Tropidacris. Ambas especies de langostas son autóctonas de Bolivia y tras la plaga que atacó la Argentina -hace un año- debió activarse la alarma, aseguran científicos de la Sociedad Boliviana de Entomología. Plantean un hongo  como método natural de control del insecto.
 
 A fines de enero  llegaron los primeros informes de un  ataque de langostas que afectó a 250 hectáreas agrícolas en la propiedad Peliciano, de la zona de Mora, en el municipio de Cabezas, al sur de Santa Cruz.    El 4 de febrero, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) alertó: "Nos hemos encontrado ante una plaga nueva en Bolivia que no tenemos experiencia en afrontar”.
 
  Devorando todo a su paso, el enjambre de insectos dejaba cada vez más pérdidas de cultivos. El 10 de febrero, el Gobierno anunció un desembolso de cinco millones de bolivianos para un plan contra la plaga. "No puede ser exterminada -sentenció el ministro   de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico -. La langosta va a sobrevivir a cualquier tipo de intervenciones que hagamos, por eso es importante que la gente esté consciente a que vamos a aprender a vivir con la langosta”.
 
Ni nueva ni forastera, la Schistocerca cancellata, que es la que ataca campos cruceños,   es una especie "que está hace mucho tiempo entre nosotros”, enfatiza el biólogo Jaime Rodríguez Fernández, presidente de la Sociedad Boliviana de Entomología (SBE).
 
De solitarios saltamontes a plaga

Sucede  que las langostas de hoy fueron alguna vez solitarios saltamontes. "En determinadas circunstancias, estas especies solitarias se transforman  a gregarias, es decir de vivir solas  se agrupan y forman enjambres. Este cambio se da en el transcurso de poquísimas generaciones (dos o tres) y es entonces que se denominan langostas. Este cambio dentro de una misma especie se ha llamado ‘polifenismo de fase denso-dependiente’ o también ‘plasticidad fenotípica denso-dependiente’”, explica un comunicado de la SBE.
 
 En Bolivia se registran 253 especies de saltamontes (familias: Acrididae, Ommexechidae y Romaleidae) y unas pocas de éstas  ya se han registrado como langostas, informa el entomólogo Ariel Céspedes. Este biólogo es investigador y docente de la  Universidad Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca y autor de uno de los estudios científicos pioneros en este campo. 
 
Ese  trabajo del año 2014 identificó  dos especies de la langosta del género Schistocerca  en Bolivia: la Schistocerca cancellata  y la Schistocerca flavofasciata. Además, una tercera especie tiene alta probabilidad de estar presente  en el país: la Schistocerca pallens. 

"Algunas especies de saltamontes pueden llegar a causar un daño igual o mayor sin ser una langosta. Por ello, la correcta identificación de una determinada especie ya es vital, pero también es importante conocer su ciclo vital, su distribución real y potencial, su  dieta, sus enemigos naturales, sus tolerancias climáticas y tantos otros parámetros biológicos que son importantes para definir si podrían o no ser plaga y aplicar un correcto monitoreo y control”, destaca el entomólogo Rodríguez.
 
Ni nuevas  ni forasteras
 
Contrariamente a la versión oficial, que dice que llegó de Argentina,  hay antiguos registros de la presencia de la langosta Schistocerca cancellata    en Bolivia. Ya en 1908 se tiene datos concretos de expediciones  sobre especie en el país, según la SBE.
 
"También  fue reportada con importantes impactos como plaga en Bolivia en dos periodos de los años 1948-1949 y 1952-1953. Hacia 1946, la S. cancellata ha llegado a cubrir más de la mitad de Santa Cruz y Cochabamba, y todo el sureste del país. En Bolivia se tiene ya antecedentes en los trabajos de Bruzzone (1948, 1952, 1953), Daguerre (1952), Pérez Alcalá (1949, 1952)”, añade el informe.

 El presidente de la SBE aclara que la institución no ha tenido acceso a ningún ejemplar de la actual plaga, "a pesar que hemos enviado cartas desde el 4 de febrero a todas las instituciones del comité que está coordinando la fumigación”. Asumiendo  a priori que se trata de la S. cancellata, afirma: "Esta especie es parte de nuestra fauna (forma solitaria) y ya ha incursionado  como langosta varias veces en el pasado de Bolivia.  Lo que hay que considerar es la recurrencia de la especie, ya que todas las plagas tienen un cierto grado de ataque masivo cada cierto tiempo”.
 
Sobre los saltamontes reportados  en Chuquisaca, los científicos coinciden que se trata de   especie y de otro género: la Tropidacris. "No sabemos cuál es el daño que genera. Está en categoría amarilla”, reitera Céspedes.
 
 ¿Cambio climático?
 
Cuando transcurrieron 20 días de la plaga de langostas, la Cámara Agropecuaria del Oriente calcula que la afectación es de  1.200 hectáreas de cultivos concentradas en el municipio de Cabezas. El Gobierno ha "encapsulado” la zona que fumiga  y prevé un plan de control. ¿Es tarde?

"Argentina, a pesar de tener una experiencia larga y efectiva de monitoreo y control de langostas, hace un año  sufrió el peor ataque de langostas en varias décadas. El norte de Argentina es el límite del sur de Bolivia; por ello la alerta debió encenderse un año atrás en las instituciones publicas, privadas, la academia y otros pertinentes para prevenir la plaga. La coordinación futura de las entidades y personas  de todos los ámbitos es por ello muy importante”,  sostiene el comunicado de la SBE a tiempo de ofrecer  la colaboración técnica de científicos bolivianos.
 
Dos ataques separados de especies distintas, ¿tiene qué ver el cambio climático? "El cambio climático nos afecta a todos y a las langostas también. Lo que hay que investigar es hasta qué punto el aumento de temperatura asociado a cambios de precipitaciones afecta el desarrollo de las formas gregarias. Debemos crear  nuestros propios modelos bioclimáticos para predecir posibles nuevos brotes”, recalca Rodríguez.
 

Hongos  entomopatógenos, alternativa ecológica de control
 
Una opción ecológica para el control de plagas de langostas es el uso de hongos entomopatógenos, asegura el biólogo Ariel Céspedes. Coincide con sus colegas entomólogos en el riesgo de usar insecticidas no específicos y la necesidad del monitoreo constante.
 
 "Lo ideal es recurrir a sistemas ecológicos. Por ejemplo, tras estudiar   la biología de una especie, determinar sus ciclos de desarrollo y atacar cuando son huevos o ninfas -asegura el entomólogo-. Hay  que especies de langostas que desarrollan anticuerpos contra los insecticidas y pueden desintoxicarse”.
 
 "Hay hongos  entomotopatógenos que atacan naturalmente a ciertos saltamontes. En bosques bolivianos hay hongos, cuyas esporas se meten al cuerpo de los insectos y allí crecen hasta matarlos”, explica Céspedes y recalca la necesidad de la investigación.
 
"Hay investigaciones en curso como el uso de hongos entomopatógenos (patógenos a insectos) como alternativa de control, pero siempre en una perspectiva preventiva, es decir evitar que se produzca el brote”, coincide  el informe de la Asociación Boliviana de Entomología (SBE).
 
 No son los únicos depredadores naturales de langostas que podrían ayudar a evitar plagas. "En la naturaleza, especies de aves, pequeños mamíferos, arañas y avispas, algunas especies de escarabajos, además de ácaros, nematodos y bacterias son sus enemigos naturales (sus controladores biológicos)”, añade.

 La SBE cuestiona el uso de químicos no específicos: "Los insecticidas que se han usado ahora en Bolivia contra las langostas, como el friponil y la cipermetrina, son de amplio espectro, es decir que no son específicos para langostas sino que afectan a otros tipos de insectos e invertebrados terrestres y acuáticos, así como a varias clases de peces e incluso algunos tipos de aves”. 
 
En su comunicado, los científicos recalcan: "El mejor combate contra la plaga es la prevención, se debe realizar a futuro un monitoreo constante para definir el número por hectárea de individuos, arriba del cual ya es necesario aplicar métodos de control en los estadios inmaduros antes que sean adultos. O en su caso, evitar que los adultos solitarios con alas se dispersen, o en último caso al detectar las primeras señales de gregarización,  impedir el desarrollo de las invasiones”.  
 
Una estrategia de monitoreo y control  requiere una sistematización de información y una buena logística, pero también se debe aplicar modelos bioclimáticos para ver áreas con mayor potencial de brotes asociado a mapas de vegetación y  de potenciales áreas de ovoposición, explica.
 
Punto de vista
Jaime  Rodríguez,  entomó- logo presidente de la SBE.
El hombre agrava el problema 
 
Los saltamontes son parte normal de la fauna mientras no pasen de un límite y causen altos daños. Desde un punto de vista de la Madre Tierra, ellos son parte de la fauna que sirve de alimentos a muchos  animales, son parte de los herbívoros que regulan  plantas y  algunas especies son predadoras de otros insectos. Pueden ser bioindicadores, polinizadoras e incluso hacen parte de la dieta de  grupos étnicos en distintas partes del mundo.
 
 El Dr. B. P. Uvarov, uno de las más importantes,  sino el más importante especialista en langostas del mundo, después de la cuarta conferencia internacional sobre langostas de El Cairo en 1936, observa que los  problemas de las langostas y los saltamontes son esencialmente creados por el hombre o agravados por las actividades humanas: la agricultura, la deforestación, la quema de pastizales, el sobrepastoreo, etc. 
 
Bolivia debe asumir que su actual modelo de desarrollo de la frontera agrícola está incurriendo en todas las perturbaciones citadas por los especialistas desde hace más de 80 años como agravantes del problema de las langostas.
  
Lastimosamente en el estado actual del problema  no tenemos opciones y debemos asumir el alto precio, no sólo económico, sino ambiental e incluso social de las intervenciones mediante grandes fumigaciones con insecticidas de amplio espectro. No solo los productores están siendo afectados, sino  los apicultores tendrán problemas con sus abejas, por no citar  los impactos al medio ambiente incluyendo a  otros polinizadores, peces y aves. 
 
 Curiosamente no hemos visto alguna intervención del Ministerio de Medio Ambiente en todo este proceso. Las langostas no discriminan su comida de cultivos o plantas nativas en los chacos o en las áreas protegidas.
 
Por ello, como SBE,  reiteramos que a futuro las entidades pertinentes públicas y privadas, la academia, ONG  puedan coordinar y  generar conjuntamente un plan de monitoreo y control con la debida pericia técnica.
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