La Paz, Bolivia

Sábado 27 de Mayo | 13:40 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias

El Alto crece sin planificación ni servicios en zonas “espontáneas”

Nuevos asentamientos urbanos surgen en el lugar y momento menos pensado debido a los loteadores. El 50% de las casas de la urbe no tiene derecho propietario.

El Alto crece sin planificación ni servicios en zonas “espontáneas”

Francisco Pereira / Página Siete. Grandes edificaciones toman rápidamente el municipio alteño; mientras que cada vez más urbanizaciones nacen en barrios alejados .

 Leny Chuquimia /  La Paz

El Alto es la ciudad más joven de Bolivia y también la más caótica. Sin control,  nuevas urbanizaciones se forman en el momento y el lugar menos pensado. Según datos para conseguir un lugar dentro de esta  metrópoli pujante y de constante expansión.   

El desorden, la falta de servicios conexos y por consecuencia una baja calidad de vida  es  el resultado de los improvisados asentamientos  que cada vez se acercan más a los  municipios vecinos. Ordenar el territorio parece ser un reto difícil de cumplir.

"Cada semana por lo menos aparecen indicios de nuevas urbanizaciones creadas por  loteadores. Su mayor  demanda está en los migrantes    rurales que ya no tienen cómo sostenerse”, señala Benigno Siñani, secretario ejecutivo de una de las dos Federaciones de Juntas Vecinales (Fejuve) paralelas   de   El Alto.

El municipio  de El Alto es la capital de la cuarta sección de la provincia Murillo. Cuenta con una superficie de 387,56 kilómetros cuadrados repartidos en  14 distritos: nueve urbanos y  cinco rurales.  Ellos actualmente albergan a 950 urbanizaciones legalmente establecidas con las respectivas planimetrías. "Pero hay más  que están en pleno proceso de conformación”, asegura.

El dato es corroborado por el     representante de la otra   Fejuve, Sandro Ramírez. Su institución aglutina  al rededor de 1.000 presidentes de diferentes juntas vecinales. Sólo los representantes del Distrito 8 son más  de 200.   

"Es que El Alto está creciendo. Hacia el sudeste entre el Distrito 7 y 8 ya casi se está uniendo con el municipio de Viacha. El Distrito 4  ya está cerca de Laja. El Distrito 7 y 14 está creciendo hacia el lado de Copacabana”, asegura. 

Ambos coinciden que la principal  consecuencia de la caótica expansión es la falta de servicios básicos e infraestructura urbana. "Para eso necesitamos recursos, presupuesto”, coinciden.  

 El presupuesto de El Alto, como el de todos los municipios, depende de la cantidad de habitantes. Según el último censo,  del que ya pasaron cinco años, la población alteña bordea el millón. "Las urbanizaciones que estaban conformadas en ese entonces (2012) ya eran parte del POA y recibían un monto, pero las que se han creado después ya no. Sin embargo, la Alcaldía ha visto la manera de entregar  un presupuesto adicional que no contempla la ley”, afirma Ramírez.

Para Siñani, a raíz de los nuevos asentamientos urbanos hay barrios  que tienen POAs con presupuestos de hasta  5.000 bolivianos. "No alcanzan para hacer  mejoras en los servicios o necesidades básicas”, dice.

Siñani asegura que la situación es preocupante porque la ciudad no detiene su crecimiento y las autoridades no asumen acciones en consecuencia. Para paliar la situación, la comuna aprobó el Plan Territorial de Desarrollo Integral que  establece lineamientos institucionales de ordenamiento. 

"Por el diagnóstico que se ha hecho, se puede decir que ha habido un lapso de una década en la que no hubo  una atención adecuada al tema. La gestión municipal -digámoslo así- llevamos una herencia y lastre de todo ese periodo de caos y  desorden a nivel técnico  en el manejo de la   gestión territorial de El Alto”, dice el secretario edil de Planificación e Infraestructura Urbana, Manuel Bellido.

En miras del ordenamiento se implementará un sistema de información que permita el buen desarrollo. "Hasta la anterior  gestión la metodología de trabajo era muy precaria”, dice la autoridad. 

La gestión territorial es la base para instalar servicios conexos. Es decir, en función de cómo se planifica el crecimiento de una ciudad también se deben  prever los servicios que demandará. 

"Entendido eso, el problema grande que tenemos está en los servicios de alcantarillado,  agua potable,  energía eléctrica. Pero esto incumbe no sólo los servicios  que competen al municipio sino también a toda la estructura del Estado en general. Y ojo, éste no es un problema exclusivo de El Alto sino de todas las ciudades”, explica Bellido.

El inadecuado manejo del territorio ha generado en el municipio alteño una alta demanda  de servicios que no existen, que no   funcionan bien o no están debidamente articulados. "Hay  falta de vías estructuradas, de calles adoquinadas o se suma la falta de redes educativas o de salud”.   
  Como ejemplo, el edil señala que  un proyecto de agua potable desde su inicio hasta su conclusión  tiene una duración de dos, tres y cuatro años. "Pero la urbanización ha crecido en menos tiempo y sin la previsión. O a veces tenemos ya calles pavimentadas que son desechas porque no contaban con alcantarillado, algo que debió ser primero”.
  
El transporte es otro de los problemas  de la falta de planificación. Mientras la urbe crece y no hay servicios de transporte  a los nuevos sectores,  en el centro las calles han colapsado. "Para eso tenemos   un plan vial para que el tráfico pesado ya no ingrese al centro”, anuncia el funcionario.
Asegura que los primeros gobiernos municipales no calcularon la dimensión que iba a tomar la urbe, ni su importancia  estratégica. "El Alto es un  eje articulador a nivel de vías”, dice.

 "Conecta con el Perú en  el exterior y   por Oruro con Cochabamba   y  todo el sur del país, pero nadie se ha preocupado de ello; al  extremo que recién se están trabajando las vías”, manifiesta.

Siñani señala que ninguna autoridad, ni nacional ni local,  vió el futuro prometedor de El Alto.
 
"Pienso que ahora será difícil hacer una reestructuración sobre tantas falencias”, asegura.  

50% de viviendas sin documentos

"Un aspecto alarmante en la ciudad de El Alto es que por lo menos el 50% de las viviendas no tienen el derecho propietario”, aseguró el secretario ejecutivo de la Fejuve de El Alto, Sandro Ramírez.

Por la falta de este trámite no tienen   la minuta de compra-venta,  el  documento utilizado para hacer los trámites de conexión de agua, luz, gas domiciliario, alcantarillado   u otros. En muchos casos, éste pertenece al padre o al anterior dueño y no a los habitantes incluso de más de ocho años.

"Los dueños originales en una gran parte ya han muerto o no están en la ciudad o el país y el trámite no se concreta”, dice. Añade que  la falta desemboca en ventas a terceros irregulares y en el loteamiento.

Al respecto, la alcaldesa Soledad Chapetón anunció que este lunes será remitido al Concejo Municipal la carpeta para la Amnistía de Derecho Propietario para ordenar la urbe.

 

 La  población  también crece

En 32 años, los 300 mil habitantes de El Alto que lograron la creación  de la cuarta sección de la provincia Murillo se incrementaron hasta casi un millón. Actualmente es la segunda ciudad más poblada.

"En 32 años de vida El Alto se ha convertido en la segunda ciudad con mayor población a nivel nacional, después de Santa Cruz. El  censo de 2012  ha dado a conocer que teníamos  848.840 habitantes. Hace cinco años estábamos bordeando el millón, ahora estoy seguro que hemos pasado la cifra”, asegura el dirigente, Sandro Ramírez.

La  densidad demográfica se hace evidente en el movimiento de la urbe.  En ella, las 24 horas del día, sus habitantes, puestos de comerciantes  y  vehículos compiten por un espacio.  

En la misma vía conviven entidades financieras,  establecimientos de expendio de  comida o de alcohol, viviendas particulares y comercio informal.

Gregorio Romero, uno de los fundadores

En Villa Adela, cerca  del Surtidor Loza, está la vivienda de Gregorio Romero, uno de los impulsores de la creación y demarcación de la ciudad de El Alto. El ahora productor de juegos didácticos, guarda en su hogar  cajas  llenas de documentos sobre  la historia de su  urbe. 

 Su vivienda es una extensión de su taller y en ella conserva  papeles bien ordenados y señalados. En su casa, las calaminas plásticas que permiten el ingreso de la luz natural presentan varios orificios bajo los cuales se amontonan bañadores, baldes y ollas para recibir el agua de las goteras.    "El Alto empezó con siete zonas, antes de  la conformación de la cuarta sección  de la provincia Murillo”, cuenta.

En un archivador de hojas amarillas conserva un listado mecanografiado  de los barrios pioneros: Bolívar A, Villa dolores, Alto Lima, 16 de Julio I, 16 de Julio II, 12 de Octubre, Ballivián I, Ballivián II, Tejada Rectangular y Los Andes. 

Las dos primeras zonas son las más antiguas y fueron  fundadas en 1942 tras la decisión de Julio Téllez Reyes de fraccionar sus tierras para las primeras urbanizaciones.

Romero fue presidente de la Fejuve de El Alto durante  la década de los 80  y también fundador del Frente de Unidad y Renovación Independiente de El Alto (FURIA),  la institución que  impulsó  el nacimiento de la nueva urbe.

A sus 82 años sus ojos están cubiertos  de una especie de tela azulada. Sus cabellos están completamente canos y su caminar, apoyado en un bastón,   es algo lento.

    Aún consulta la hora en un reloj que lleva bajo la manga de la mano izquierda. Cuando no habla de El Alto le gusta conversar sobre sus hijos. "Dicen que mi hija mayor, que vive en Argentina,  ya es abuelita, quisiera ver eso”, asegura con alegría.

   De memoria conoce las leyes y los  decretos que dieron a El Alto su demarcación territorial que él siguió de cerca. También recuerda paso a paso los trámites que elevaron los cívicos para que El Alto se legalice como ciudad.

     En su archivo guarda  las fechas y detalles importantes para El Alto. Como su creación o  cuando una ley -la 2337 del 12 de marzo de 2002-  quitó  a la urbe 2.700 kilómetros cuadrados para crear un cantón.
 
 
 
 
 


30
3

También te puede interesar: