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Pequeño Negro, el futbolista brasileño anónimo en China

El futbolista brasileño Fernandinho ha encontrado en el modesto club chino Chongging, de primera división, lo que buscaba. Mientras tanto sobrevive con una sonrisa el choque cultural.

Pequeño Negro, el futbolista brasileño anónimo en China

Fotos: AFP. Fernandinho durante uno de su entrenamientos en el gimnasio.

 AFP / China

No tiene la notoriedad de Carlos Tevez u Oscar. Pero este futbolista brasileño ha encontrado en el modesto club chino Chongging, de primera división, lo que buscaba: un buen salario y una experiencia única, sobreviviendo al choque cultural con una sonrisa. 

A las 10:45 Fernandinho llega entre risas al gimnasio y estira, antes de realizar algunos ejercicios de musculación al lado de una decena de compañeros chinos. Aquí todo el mundo le llama Xiao Hei, lo que quiere decir  Pequeño Negro  en español, un apodo que responde a su juventud (24 años) y a su color de piel. 

A Fernandinho este sobrenombre no le resulta ofensivo. El delantero llegó a China en 2015, después de una experiencia fallida en un pequeño club de la primera división portuguesa. 

Entonces descubrió Chongging, al sudoeste del país, una megápolis de 8,5 millones de habitantes (el equivalente de la población de Suiza), con grandes rascacielos, su nube de polución, calles escarpadas y centros comerciales con pantallas gigantes. 

"Las diferencias culturales son grandes. Los brasileños por ejemplo somos más abiertos, en China la gente es más reservada”, observa Fernandinho. "Pero todo el mundo me ayuda. A menudo hago bromas con mis compañeros chinos y ellos hacen también, lo que relaja el ambiente”, añade.

 China ocupa el lugar 86º en la clasificación mundial de la FIFA. Pero en los últimos años intenta relanzar el fútbol del país, bajo el patrocinio de su presidente Xi Jinping, gran aficionado de este deporte. 

Este impulso fue interpretado por los grandes empresarios como un impulso para invertir. En las dos últimas temporadas los clubes chinos han fichado a muchos jugadores de renombre del fútbol europeo y sudamericano por unas cantidades que han roto el mercado. 

Apogeo del balón redondo

Actualmente, los 16 clubes de la Super League china (primera división) cuentan con 78 extranjeros, 24 de ellos brasileños. Pero las diferencias son muy grandes. Hay desde futbolistas humildes hasta estrellas como el brasileño Oscar, fichado del Chelsea por el Shanghai SIPG con un salario de 24 millones de euros anuales. 

O el argentino Tevez, considerado el futbolista mejor pagado del mundo, con un salario de 38 millones de euros con el Shanghai Shenhua. 

"Se juega un buen fútbol en China, está mejorando. Además todos los grandes jugadores que vienen le dan visibilidad al campeonato”, añade Fernandinho sobre una competición en la que también participan sus ilustres compatriotas Ramires (Jiangsu Suning), Pato (Tianjin Quanjian) y Hulk (Shanghai SIPG). 

"Nosotros, los futbolistas extranjeros, no sólo venimos por el dinero, también por participar en este apogeo del balón redondo”, continúa. 

Fernandinho inició su carrera en el prestigioso Flamengo. Años después el Chongqing Dangdai Lifan, 8º la pasada temporada, tiene ambiciones más modestas, lograr la permanencia. Además del reto deportivo está el desafío cultural y la barrera de la lengua. Más allá de nihao (hola) y xiexie (gracias), el jugador no habla chino y solo maneja un poco el inglés. El club pone a su disposición un intérprete chino que le traduce al portugués. 

Defensor del churrasco 

El delantero brasileño cuenta con una ventaja. Los entrenadores ayudantes del club son también brasileños, lo que le facilita enormente el día a día. Con la comida tiene más problemas. 

Fernandinho no está habituado a la cocina china y se mantiene como un ferviente defensor del churrasco, la barbacoa brasileña que degusta habitualmente con sus compatriotas que viven en Chongging. "En el club conocen mis costumbres, me preparan lo que me gusta; arroz, tortillas, a veces pollo, filetes. En casa como al estilo brasileño”, cuenta.

 A veces almuerza en el Blue Frog, un restaurante de moda, especializado en cocina occidental y hamburguesas que además ofrece la posibilidad de seguir los partidos por televisión. 

En su tiempo libre Fernandinho no destaca por su originalidad: "Juego a la PlayStation, veo películas... A veces juego billar, bolos y turismo en otras partes de China”. 

Con un contrato hasta 2019, Fernandinho no sabe si China será su destino definitivo. "Quiero jugar al fútbol un tiempo aquí”, responde sonriente.
 
 
 
 
 
 
 

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