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Sebastiana, la niña uru que el cine inmortalizó

Tenía 10 años cuando el cineasta Jorge Ruiz la convirtió en la protagonista de un documental sobre su pueblo Uru, considerado el más antiguo de Bolivia.

Sebastiana, la niña uru que el cine inmortalizó

Sebastiana (derecha) junto a su hija Emiliana.

Ivone Juárez /  La Paz

"Estaba en la escuela. Tenía 10 años. El profesor me prestó (eligió) para filmar la película. Estaba muy contenta”, le dijo Sebastiana Kespi en 2015, en La Paz,  a la periodista Anahí Cazas. Así la niña Uru convertida en anciana recordaba  la experiencia que tuvo 62 años  atrás, en 1953, cuando, a los 10 años, fue la  protagonista principal de Vuelve Sebastiana, el documental  dirigido por  el fallecido  Jorge Ruiz   que se convirtió en un referente del cine  latinoamericano y visibilizó al pueblo Uru, considerado uno de los más antiguos de Bolivia.

"Mi mamá era la más pícara de su clase, por eso la eligió el profesor ”, dijo  su hija, Emiliana Alaya Kespi, a modo de explicar los  recuerdos de Sebastiana sobre esa experiencia que la convirtió en una uru diferente, "un motivo de orgullo para su pueblo”, como dice su nuero Augusto Felipe Mamani, también uru. Augusto está casado con Emiliana. 
 
En 2015, Sebastiana, ya convertida en abuela, puso  una nueva pausa -corta,  igual que las pocas que hizo- en la   labor que siempre le gustó: el pastoreo de ovejas, para llegar a La Paz, después de muchos años. A ella "siempre le gustó pastorear corderitos”, dice su nuero. La recuerda así desde que la conoció, cuando "se juntó” con Emiliana.

Sebastiana tenía que recibir un premio:  la Medalla al Mérito Cultural que le impuso la  Cámara de Diputados por su aporte a la cultura. El reconocimiento lo impulsó el diputado de su pueblo Santos Paredes. 

"Era tiempo de   que conozcan a la Sebastiana, ha filmado una película cuando era chiquita, es del pueblo Uru, que es rico en cultura. La hemos traído del pueblo. Los diputados, la gente la han conocido, la han abrazado”, recuerda Paredes.

Líder y una gran tejedora...

Pero, ¿cuánto cambió la vida de Sebastiana por haber protagonizado de niña una película?
 
"Mucho”, asegura el representante uru. "Ha sido líder de las mujeres desde su juventud. Ocupó muchos cargos, ha prestado todos los cargos en la comunidad”, añade.

Cuando Santos Paredes conoció a Sebastiana ésta cumplía la función de Mama t’alla (autoridad comunitaria) de su comunidad  que descansa en las orillas del Río Lauca, en el departamento de Oruro.

"Era joven, responsable,  muy respetada  porque prestó servicio a la comunidad, una comunidad muy necesitada, sin recibir nada a cambio”, remarca.

Entonces ya estaba casada y sus dos hijos (Benedicto y Emiliana) ya habían nacido y su esposo aún vivía. 

Pero la mujer uru desarrolló una virtud más: el tejido. "La mujer uru  es hiladora y  tejedora manual,  elabora  la  vestimenta tradicional que tiene nuestro pueblo, como la que se le vio a mi suegra en la premiación”,   dice el yerno de Sebastiana, Augusto Felipe.

La niña actriz

En la película de Jorge Ruiz,   donde Sebastiana es la protagonista, asume su propio rol, el que  cumplía en su comunidad: una niña pastora. 

La rutina de la pequeña se rompe cuando, un día,  en su camino  se encuentra con un niño aymara que la lleva a conocer su pueblo,   al que casualmente el pueblo de Sebastiana temía. Seducida por lo que encuentra  en el nuevo lugar decide no regresar a su comunidad.
 
 Desesperado, su abuelo  sale a buscarla para convencerla de que regrese, apelando  a historias de glorias y apogeo  pasadas de su pueblo. Ella decide regresar a su comunidad de la mano de su abuelo, pero éste muere en el camino.

En una entrevista que Alfonso Gumucio Dagron le hizo a Sebastiana en 2015, cuando llegó a La Paz para recibir su reconocimiento,  ésta le confesó que sólo recordaba tres escenas de la película que protagonizó: "donde estaba pastoreando ovejas, aquellas que se filmaron en Sabaya, y luego la escena de la muerte del abuelo, que se aventura en el altiplano para buscarla”. 

Gumucio cuenta que en el marco de la premiación, cuando se  proyectó la película, la mujer uru no separó los ojos de la pantalla y se emocionó hasta las lágrimas. Al final de la proyección le explicó a  Gumucio: "Ahí vive mi papá, ahí vive mi mamá, por eso estoy llorando”.

Pero la muerte de sus padres no es lo único que hoy entristece a la mujer uru de 75 años. Se angustia cuando piensa en sus 11 nietos que - según Santos Paredes - "no tendrán tierra dónde asentarse cuando crezcan, debido al avasallamiento sin consideración de los pueblos vecinos”. 
 
"Ella tiene mucha pena por sus nietos, dónde se van a asentar, no hay terreno para los urus”, expresa Paredes.
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