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Machina , una muñeca de la chola paceña para el mundo

Marcela Calderón se inspiró en las mujeres de pollera y sus actividades para convertirlas en un recuerdo que llega a varios países.

Machina , una muñeca de la chola paceña para el mundo

FOTOS: Cortesía MACHINA. Crispina luce la manta de aguayo tan característica de las mujeres de pollera.

Alejandra Pau / La Paz

 La chola paceña en todas sus facetas es un símbolo de la ciudad, su porte y presencia es parte de aquello que inspira en  La Paz. No es una sorpresa que se haya convertido en la musa de  nuevas generaciones de creadores bolivianos, Marcela Calderón Barriga es una diseñadora chuquisaqueña que forma parte de ese grupo. 

La marca Machina  vende en tiendas  dirigidas al turismo extranjero, un turismo  que busca un recuerdo con un valor agregado y de calidad. Sus muñecas cholitas paceñas han sido llevadas a alrededor de una veintena de países.    

Cada una de las muñecas  hechas por Calderón   ha sido bautizada con un nombre. Ellas  tienen  ocupaciones y actividades como las de la vida real. 
 Cholitas luchadoras, la que se va de fiesta elegantemente vestida, la madre, la afroboliviana, entre otras llevan nombres como  Josefa, Crispina, Miguelina, Angelita, Carmela. 

"Me encanta como lucen su vestimenta, pero también la forma en que son en su vida diaria, sus roles y como manejan la ciudad. Esa personalidad tan particular que tienen, son  mujeres con mucho carácter”, comenta  Calderón.
  
De profesión abogada, la artesana chuquisaqueña   de 31 años siempre tuvo la afición de realizar manualidades. Elaboraba mantas y otros artículos para su familia y amigos. 

Empezó a fabricar  las muñecas a mano después de hacer una investigación  en  un taller de emprendedurismo y diseño que organizó la alcaldía paceña para participar de la Expo Joyería y Artesanía.

   Una identidad inspiradora

En 2014  creó una colección de cholitas paceñas emulando la forma de las t’antawawas, como parte de la temática de Todos Santos.   
 
El siguiente año  fabricó  a las cholitas luchadoras, Carmela y Rosita. Carmela se destaca por su fuerza y buen humor, ella es casi invencible en el ring cuando se enfrenta a sus rivales en El Alto.       
A ellas se sumó Silvina, mujer  afroboliviana que  cultiva fruta en los Yungas para     venderla  en La Paz. Crispina representa a todas las cholitas solteras y anda en amoríos con Florencio, el único muñeco que hace Machina.     

En  cada etiqueta de las muñecas  cholitas se cuenta algo sobre su personalidad. Josefa es la única que tiene un bebé y Juanita es la chola paceña por excelencia. Ella es hábil con el tejido y el bordado, su talento y esfuerzo lograron que tenga clientes en toda la ciudad.

Por supuesto, y como no podía ser de otra manera la Justina, que ostenta sus mejores galas para irse de fiesta, es la más demandada por los clientes. 

Cada uno de los rostros, detalles de la vestimenta, trenzas son hechas a mano. Muchos   tienen un nivel de precisión que parecen hechos a máquina.
  
Para la artesana chuquisaqueña este es uno de los pilares de la marca. "A pesar de que muchos de los artículos que hacemos  son recuerdo, o  souvenirs, tengo  la responsabilidad de elaborar piezas de alta calidad y que perduren en el tiempo porque se van a muchos países”, añade Calderón.  

   Una marca que va a todas partes
  
Hoy hace mantas, juegos para dormitorio y frazadas que  forman parte de la línea de artículos para el hogar. La línea artesanal comprende la elaboración de las cholitas paceñas además de  llamas, cóndores, entre otros, que forman parte de  colecciones periódicas.  

Las cholitas Machina se producen hoy en Sucre y su creadora dice que desde que se compró la primera cholita en 2014 sólo detuvo su producción durante dos meses por temas familiares. La demanda es constante, al parecer nadie queda indiferente al ver   sus muñecas.
  
 "Su forma de hablar y de bailar, su actitud frente a la vida, su naturaleza emprendedora y hasta cuando es comerciante y te pregunta, a modo de ultimátum, ‘vas a comprar o no vas a comprar’ para que no toques sus productos, es parte de un encanto muy particular  que sucede en  La Paz”, describe la emprendedora.
 
Para Calderón, cada vez que alguien compra una cholita y la transporta como un recuerdo   a otro país no lleva una muñeca. Lleva una historia, que aunque pequeña busca transmitir una parte de la cultura de La Paz.

   "Siento que las cholitas han viajado más que yo. Siento también que la artesanía que hago con tanta dedicación es un motivo de orgullo que lleva mi admiración, cada puntada que hago tiene un poquito de nuestra cultura”, finaliza Calderón.


Sobre  la marca
  •  En las redes La página en Facebook de la marca es: Machina Bolivia. 
  •   Tiendas Machina se comercializa en la tienda Mistura, calle Sagárnaga #163, y en Camilla, prolongación Montenegro #724.  
  •    Nueva colección Cada año busca sacar nuevos productos. Ahora está enfocada en trabajar en una colección que refleje a los tarabuqueños de Chuquisaca.

 
 
 
 
 
 

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