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Andrés Gavilano, equilibrio, pasíón y arte

El escultor boliviano radica hace más de cinco años en España. Sus obras han llegado al mundo. ¿Su secreto? Apostar siempre a lo mejor.

Andrés Gavilano, equilibrio, pasíón y arte

Andrés Gavilano, escultor boliviano.

Luci E. Araníbar /  Especial para Página Siete

Cuando hablamos de arte, ¿en qué pensamos en realidad?  Para el crítico, posiblemente será encontrar el balance y expresión en una obra.  Para el amante del arte será encontrarse a sí mismo reflejado en la expresión que puso el artista en su obra.

   Para Andrés Gavilano, escultor boliviano que vive en Barcelona, España, el arte es la búsqueda del equilibrio.
 

   "El equilibrio, pienso yo, que no es nada más que el balance perfecto, la medida cabal, la proporción ideal, el clima adecuado, la actitud mesurada; en fin, el equilibrio es nada más ni nada menos que el camino que lleva o intenta llegar a la perfección”, dice el artista boliviano.

   Sus manos y su creatividad han moldeado piedra, madera y metales.  "En realidad trabajo con todo material noble; es decir, todo material que está en su estado natural, virgen, nada sintético”, afirma.

   A Andrés Gavilano lo conocí cuando era poco más que un adolescente, sonriente y con una picardía juvenil en la mirada.  Recuerdo que ya en ese entonces tenía dos amores:  primero, muy enamorado de la que es su esposa, amiga y compañera de vida, María La Placa; y su segundo amor, la escultura.
 

   Gavilano y su familia viven desde hace 11 años en Barcelona.  Él tiene su estudio en un taller verde -diría yo- porque está rodeado de árboles y plantas, donde, en el medio, se puede encontrar su estudio, sus esculturas y su taller.

   "Llegué a Barcelona por accidente”, cuenta.  "Yo ya salía del país (Bolivia) a realizar  exposiciones en Japón, Corea, China, etcétera.  Y hace 11 años estaba haciendo una exposición en Viena, cuando me propusieron que me vaya allí a trabajar con ellos”, recuerda.

 Gavilano señala que al volver de Viena se encontré con un amigo y cliente que vivía en Barcelona.  "Me invitó a quedarme por un tiempo y me enamoré de Barcelona. Así nos vinimos, dejando atrás Bolivia”, añade rememorando esos días.  "Barcelona está muy equilibrado en diseño, equilibrado en arquitectura”, continúa.
 

 Años difíciles

 El escultor boliviano  revela que los primeros años fueron "muy duros”. "Poco a poco nos fuimos abriendo camino.  Encontrar un taller para escultores es muy difícil”, dice.  El ruido y polvo al trabajar los materiales que él usa  hace que sea difícil encontrar un lugar adecuado”, expresó.

Recuerda que encontró una marmolera, pero estaba en venta. Para él era imposible comprarla.  "El dueño, un señor ya jubilado me ofreció que compartiéramos pagando la renta a mitades.  Estuve unos cuantos años ahí. (En ese tiempo) hice obras para parques y plazas”, cuenta.
 

 Actualmente este artista boliviano se encuentra trabajando una línea de "trofeos”, más conocidos como esculturas. Tiene encargos de reconocidas instituciones, como Amnistía Internacional, para la cual anda trabajando en  la imagen de esa institución como escultura.  El diseño fue creado exclusivamente por Gavilano.  

 Anualmente esculpe trofeos para una gran competencia internacional de autos.  Son obras únicas, no son producciones en masa.  Son obras de arte originales, diseñadas por el artista y que representan la imagen de la competencia.

  "Ser escultor es una combinación entre trabajar duro y que se te presente la oportunidad.  Si tú no estás en el lugar adecuado cuando la cosa está positiva, no pasa nada.  Es cosa de perseverar, buscar y pensar.  Los artistas somos creativos, tenemos que reinventarnos constantemente”, asegura Gavilano.
 

Añade que lo básico es estar convencido de la decisión que se ha  tomado. 

 "El artista no tiene un jefe, no tiene quién lo levante cuando está cayendo.  El artista se sostiene a sí mismo.  Al principio, el único que cree en un artista es uno mismo.  Tienes que creer absolutamente en lo que eres, en lo que haces y en lo que buscas y luego no parar”, afirma.
 

"No puedes quedarte de brazos cruzados”

   Andrés Gavilano recuerda la visita de una joven artista a su taller y el comentario que le hizo:  "¡Qué suerte que tienes! Tienes un taller hermoso, tienes herramientas, tienes materiales.  Yo soy escultora y no he hecho una sola obra hasta ahora”.  Él le contestó: Cuando llega el verano, tú te vas de vacaciones y la pasas bien, mientras que yo estoy aquí trabajando.  El dinero que tengo lo gasto en una piedra, en una herramienta, en mi taller”.

   La madurez, la conciencia y la pasión de Andrés Gavilano es producto de una vida entera entregada a moldear una escultura para proyectar aquello que consciente o inconscientemente lo lleva a crear esa obra.
 

   Han pasado 11 años desde que dejó Bolivia  y su mirada está fijada en el futuro.   "Tu destino te lleva a algo, pero no puedes quedarte de brazos cruzados, tienes que trabajarlo, tienes que poner todo lo que sabes.  Yo siempre voy a lo mejor”, asegura mirándome directamente a los ojos. En ese momento sé que él es todo lo que dice: arte, pasión y equilibrio.

   Y con las siguientes palabras de Gavilano, nos despedimos con ese sentimiento de paisanos que vivimos en el exterior y que sabemos aquello que  implica.

   "Estoy apostando mi vida en esto.  No vivo de esto, sino para esto y sé la diferencia”
 

El escultor boliviano para el mundo

Andrés Gavilano es un escultor  boliviano de trayectoria internacional cuyas obras destacan en espacios públicos y en colecciones privadas, en varios países de Europa, América y Asia.

Sus manos moldean  metal, madera y piedras semipreciosas.  "Materiales como mármol, granito, bronce, piedras semipreciosas, madera, cerámica y otros”, se lee en la página web del artista que partió de Bolivia hace 11 años.

Actualmente vive en Barcelona, España, donde logró establecer su estudio, un espacio  abierto al público que se ha convertido en una galería donde expone sus obras con gran éxito. 
 

"Aparte de su obra personal, también realiza trabajos por encargo,  como ser trofeos, fuentes de piedra, muebles de diseño exclusivo y otros”, se lee en su sitio web, donde su trayectoria, traducida en trabajos y exposiciones, ocupa un gran espacio. Es que Gavilano ha llegado con sus esculturas al The World Sculpture Park, en Changchún, China;  al  Sculptures From the End of the Century, al  Seoul Metropolitan Museum of Art, en Seúl, Corea del Sur, entre otros.

 Desde 1999 el escultor boliviano es miembro del International Association of Sculpture de  Seúl, en  Corea del Sur.

 


 

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