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El Bala no es la única opción para generar energía eléctrica

Con una inversión de al menos $us 7.000 millones, sin un mercado seguro y con alto impacto ambiental, el Gobierno apuesta por generar más de 3 mil MW.

El Bala no es la única opción para generar energía eléctrica
Juan Carlos Véliz M.  / La Paz

El Gobierno pretende hacer de Bolivia el corazón energético de la región y su mayor apuesta son las hidroeléctricas como El Bala, en el norte de La Paz, que generará 3.676 megavatios (MW).

 Para la ejecución de este proyecto destinará al menos 7.000 millones de dólares, aunque, según se conoce, aún no existe un contrato previo con los compradores de esa energía eléctrica.

    Expertos en medio ambiente, activistas e indígenas ya lanzaron la voz de alerta sobre el impacto ambiental de la que podría ser una de las más grandes hidroeléctricas de la región; sin embargo, existen otros factores que ponen en entredicho la meta del Gobierno nacional.

La ambientalista, docente e investigadora, Cecilia Requena, afirma que "las megarepresas tienen un altísimo costo socioambiental”, a diferencia de las energías renovables o limpias que están abaratándose.

El proyecto hidroeléctrico "también tiene un impacto económico en el sentido de ser una mala decisión económica porque estás apostando por una energía que no es más barata y muy pronto, porque las energías renovables no paran de bajar en sus precios, va ser más cara”.

 El exembajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, opina que esta iniciativa gubernamental es "como lanzarse a una piscina sin agua” porque  no se tiene asegurado un mercado. "Hasta 2025 tendríamos 13.382 MW con las hidroeléctricas, y el consumo interno para ese año no va superar los 2.000 MW y tendríamos para exportar 11 mil MW”, expone.

 Sin embargo, la construcción de megarepresas en los parques nacionales no es la única alternativa de generación de energía porque existen otros mecanismos aún más rentables y amigables con el medio ambiente: la energía eólica y la energía solar.

Solón explica que los costos de instalación de energía fotovoltaica se están abaratando desde el año 2009, cuando el costo de instalación por kilovatio costaba alrededor de  5.000 dólares, pero para  el año 2025 bajará hasta  1.000 dólares, según datos de Irena, la agencia de energías renovables vinculada a la ONU.

Pablo Villegas, investigador del CEDIB, considera que el proyecto  El Bala no tiene un justificativo económico "ni a corto ni largo plazo porque la situación de mercados no se da debido a la situación internacional, especialmente del Brasil; y por otra parte lo que es altamente preocupante es que el Estado sin tener los estudios, sino los estudios más básicos, está lanzando una serie de aseveraciones sobre cualidades del proyecto”.

El estudioso considera que estas infraestructuras requieren de mucha inversión y siempre cuestan mucho más de lo que se dice en el inicio. "Ahora es 7.000 millones de dólares, pero  puede ser mucho más; eso demuestran las experiencias y estudios del Banco Mundial. La cantidad de dinero es tan grande, que los intereses en juego son demasiado grandes como para permitir una evaluación de impacto ambiental transparente y para permitir un proceso democrático en torno al proyecto”, dice.

  Cecilia Requena opina que el proyecto hidroeléctrico de El Bala es "devastador para el medio ambiente” y va en contrarruta de los desafíos del siglo XXI. "Este proyecto es un despropósito completo. La visión de desarrollo  corresponde a otro momento de la humanidad, al siglo XX, y no tiene nada que ver con (los desafíos) del siglo XXI”, argumenta la investigadora.

 

¿Por qué no se transparenta la información?

El único documento sobre el proyecto hidroeléctrico El Bala que se filtró es la ficha ambiental, que da cuenta de que existe un Estudio de Identificación del proyecto El Bala y Chepete, pero  ¿por qué esta información no es de acceso público?

Pablo Solón, exembajador de Bolivia y director de la Fundación Solón, afirma que "si el proyecto es tan bueno, el Gobierno debe hacer público” ese estudio porque sobre la base de ese documento la empresa Geodata está haciendo el estudio a diseño final.

"Lo que tenemos son comentarios y declaraciones sobre el proyecto y para ser serios se debe conocer los documentos y, claro, tenemos preocupaciones a partir de lo que hemos leído en la ficha ambiental, que tiene una limitación por supuesto porque no tenemos información del costo de la generación y el costo de venta. Por la información que está en la ficha ambiental nos preocupa que se forme un lago de 771 kilómetros cuadrados, sería una inundación más grande que La Paz, el segundo lago más grande de Bolivia si es que no se recupera el Poopó”, explicó.

Álex Villca, dirigente indígena del pueblo San José de Uchupiamonas, también demanda información clara y precisa sobre el impacto ambiental del proyecto hidroeléctrico, y la realización de una consulta previa, aunque la Empresa Nacional de Electricidad   anticipó que no se realizará este proceso porque no se trata de un proyecto hidrocarburífero; sin embargo, la hidroeléctrica amenaza al ecoturismo del Madidi, la flora y la fauna  y la misma existencia de los pueblos indígenas de esa zona que aprovecha los recursos del bosque y del río para subsistir. 

Cecilia Requena, ambientalista e investigadora, afirma que no se puede privar de algo tan elemental como el Estudio de Identificación que ha realizado la empresa Geodata. "Lo que tenemos es una filtración de la ficha ambiental de ese estudio, ¿qué justifica que la sociedad no conozca eso? Hay una violación fundamental de acceso a la información”.
 
El  megaproyecto
  • Hidroeléctrica El proyecto hidroeléctrico El Bala será instalado sobre el río Beni.
  • Componentes  El proyecto tiene dos componentes: Chepete, ubicado a 70 kilómetros aguas arriba de Rurrenabaque, provincia Franz Tamayo del departamento de La Paz; generará 3.251 MW de potencia instalada. El otro componente es  El Bala, ubicado en las proximidades del tramo conocido como estrecho o angosto de El Bala sobre el río Beni, a 13,5 kilómetros aguas arriba de las poblaciones de San Buenaventura y Rurrenabaque, pertenecientes a las provincias Abel Iturralde (La Paz y Gral. Ballivián (Beni) respectivamente; generará 425 megavatios.
  • Grande  Las  hidroeléctricas aprovecharán los grandes caudales  del río Beni. Una vez construidas, serán una de las fuentes de energía más grandes del país.  


 

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