La Paz, Bolivia

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Carlos Miranda Pacheco
Hablando de energía

Apuntes para la futura década de los 20

Apuntes para la futura década de los 20
No obstante lo deprimidos que están los precios del petróleo, los ingresos por las exportaciones de gas natural al Brasil y la Argentina continúan siendo los más importantes de nuestro comercio exterior.

Los contratos de venta con esos países fenecen en 2020 y 2027. Nuestro Primer Mandatario ha realizado una visita al Brasil en la cual, como parte importante de su agenda, estaba la venta de gas a ese país y en estos días nos visita el nuevo Ministro de Energía de Argentina, que representa al Gobierno de ese país liberado del khirsnerismo. Por tanto, unas breves consideraciones sobre la próxima década.

El ambiente petrolero mundial está muy confuso. Son días muy difíciles. Los países de la OPEP, USA y Rusia están causando una sobreoferta de petróleo, que en manos del mercado resulta en un descenso de precios del  crudo.

Es una situación inestable. Recordemos que este desequilibrio se inició con el expansionismo de Rusia en el suministrar gas a Europa, seguido de la aparición masiva del gas y petróleo de lutitas y la decisión de OPEP de no ceder mercados. La sobreoferta está aumentando artificialmente la demanda efectiva, ocasionando el incremento del consumo mundial del petróleo.

Esta situación no puede continuar indefinidamente. Lamentablemente, tan sólo se tienen hechos aislados que señalan el restablecimiento de una situación más clara de oferta y demanda en el mercado.

El retorno de Irán al mercado internacional de hidrocarburos es el hecho más importante. La provisión de gas iraní será la solución definitiva para el suministro a Europa, que al presente, en su mayor parte, está siendo realizado con shale gas licuificado de USA.

La presencia de gas iraní en Europa desplazará grandes volúmenes de LNG para ser comercializados en otras partes del mundo, convirtiéndose en la competencia del gas enviado por gasoducto. Se espera que esto suceda cuando nuestros contratos de exportación de gas estén feneciendo. Por tanto, veamos la situación de los países de nuestra región para esa época.

Con nuestra impecable provisión de gas natural al Brasil mediante el GSA, hemos contribuido a crear un patrón permanente de consumo de este hidrocarburo en la economía de ese país.

El sustituir gas boliviano con producción nacional requeriría que Petrobras realice fuertes inversiones de riesgo en su territorio. Posibilidad bastante remota por la difícil situación en la que se encuentra esa empresa. Pero la necesidad de gas en el abastecimiento brasileño es insoslayable. Brasil tiene que importar gas ya sea de Bolivia o de otras fuentes.

Argentina ha descuidado la exploración de mayores reservas en los últimos 10 años. Los resultados de los esfuerzos que está realizando para explotar gas de lutitas no son suficientes como para cubrir su demanda.

Como el gas constituye más del 50% de su consumo energético, ese país está condenado a ser importador de gas natural por muchos años, no sólo de gas boliviano, sino de otros orígenes.

Actualmente lo hace por gasoductos de Bolivia y por barcos metaneros de otros países. El próximo invierno Chile le enviará por gasoducto LNG, regasificado en su país. En los próximos años Uruguay estará haciendo lo mismo con una planta de regasificación que tiene en construcción.

Lo anterior explica por qué los informes de la visita de nuestro Primer Mandatario a Brasil han sido sobrios y desprovistos del aire triunfalista con los que normalmente se los hace conocer. Se nos comunica que existe la mejor voluntad para continuar adquiriendo gas boliviano, pero habrá que demostrar existencia de suficientes reservas para celebrar un contrato a largo plazo.

Como se puede ver, ahora tenemos tres condiciones ineludibles que cumplir para poder continuar proveyendo de gas a Brasil y la Argentina: invertir,  obtener reservas y producirlas eficientemente para derrotar la competencia del LNG.

Finalmente, nuestro Primer Mandatario, en su visita al Brasil, ha ofertado a ese país la venta de LNG boliviano producido en una micro planta de licuefacción de gas en Río Grande. Respetando nuestras tradiciones, parecería que fuera una oferta de Alasita, de una plantita de licuefacción que entrega el producto al comprador en camiones cisternas. ¿Muy simpático verdad? Sólo que para hacer esa oferta se ha invertido más de 200 millones de dólares.

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.
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