La Paz, Bolivia

Martes 21 de Febrero | 01:12 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Peter Maldonado Bakovic

Evo y la reelección

Evo y la reelección
Álvaro García ha anunciado que ya no será candidato a la vicepresidencia acompañando a Evo en 2019.  Apostillemos que da por hecho que Evo será candidato en 2019 y que su renuncia, que la presentó bajo el pretexto de dedicarse a la formación de nuevos líderes y a la movilización de las clases populares, con miras a una nueva oleada revolucionaria, responde a que Álvaro García sabe muy bien que ya no suma nada a una nueva candidatura de Evo Morales y, por el contrario, se convierte en un factor que resta a Evo. Aquella imagen del profesor universitario e intelectual clasemediero se vio empañada por diversos hechos de corrupción, que no pudieron ser comprobados, pero que manchada quedó.

Si recurrimos al manual veremos que el acompañante del binomio presidencial tiene que otorgarle al candidato a presidente aquello que a éste le falta, aquello que no tiene. Y Álvaro García cumplía a cabalidad con esto: era la conexión a la clase media mestiza asentada en las ciudades que le faltaba a Evo. Fue exitosa en las tres elecciones en las que se presentaron. Esta combinación pudo entender mejor que ningún otro binomio presidencial al país, fue una lectura acertada de la principal contradicción política (entre indios y blancos) que vivía el país en 2005.

La salida de Linera es una jugada de alta política porque nos demuestra no sólo el renunciamiento (que en política no es poca cosa), sino que el MAS tiene -aún en las actuales circunstancias en las que parece más extraviado que nunca- una mayor capacidad para entender el país, que la que tiene la oposición, y está dispuesto a hacer grandes sacrificios en su estrategia de poder.

Entre los motivos políticos que impulsan al masismo a intentar una nueva reelección no están curiosamente un programa de gobierno o la consolidación del tan venido a menos proceso de cambio, el principal argumento que esgrimen es el apoyo sólido y fidelizado que tiene Evo de alrededor de un 30% del electorado, mientras que otros liderazgos se encuentran con un piso electoral que no supera el 10%. Este hecho configura la opción de que ningún candidato puede ganar a Morales en una elección y, por supuesto, es la gran tentación para intentar, una vez más, la candidatura a la Presidencia.

Huelga decir que las opciones que presentó Linera y el MAS para habilitar a Evo son maniobras políticas fuera de la Constitución y de la ética, pero en el mundo de la política, y la lucha por el poder poco importan ambas.

Sectores de la oposición, que confiados manifiestan su seguridad de que se le volvería a ganar a Evo en otro referendo, están (vaya sorpresa) equivocados, porque Evo ya perdió el 21F y no cometerá el error de someterse a otra consulta. Esta vez buscarán la habilitación en otros escenarios, ya sea en el Congreso o en los tribunales de justicia. Pero el desenlace final no solamente se dará en estas instituciones o en organismos internacionales (como pretende acudir la oposición), el desenlace y la consiguiente medición de fuerzas, tanto del MAS como de la oposición, se dará en las calles, que es el escenario donde los bolivianos acostumbramos a resolver nuestros grandes conflictos.

De las muchas definiciones sobre lo que es el poder, una muy buena, que se le atribuye al doctor Paz, es que "el poder es el arte de lo posible”, pero la que más me gusta es aquella que dice que "el poder es poder hacer las cosas”. Ahora veremos si Evo tiene el suficiente poder para habilitarse una vez más o si la oposición tiene el suficiente poder para evitar que esto suceda.

Peter Maldonado Bakovic fue parlamentario.
153
28

También te puede interesar: