La Paz, Bolivia

Jueves 22 de Junio | 12:31 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Karina Moreno Sainz

La salud en Bolivia, un tema pendiente

La salud en Bolivia, un tema pendiente
En vísperas de recibir el Año Nuevo tuvimos que apersonarnos a la Asistencia Pública. Un familiar mío, como muchos otros sin seguro de salud, necesitaba una atención de emergencia.
 
Llegamos y el diagnóstico fue "trombosis venosa profunda”. Menos mal que existe la Ley 475 que establece la atención gratuita a los adultos mayores y fue derivado al Hospital del Tórax.

Llegamos a emergencias y después de una prolongada espera dijeron que no había especialistas, y que debíamos volver el martes 3 de enero, además que se requeriría una ecografía que el seguro no cubría. En ese momento empezó nuestra peregrinación por establecimientos de salud públicos y privados en busca de ese estudio y un médico cardiovascular, toda vez  que se  nos alertó del peligro de esa patología: "Si llega a los pulmones le puede dar un paro que ocasionaría la muerte”.

Ante ese diagnóstico insistimos en el Tórax, pero se limitaron a aconsejarnos que vendáramos la pierna de mi familiar y que si no podía respirar, lo trasladáramos nuevamente al hospital. Al día siguiente, recurriendo a un amigo médico, pudimos internarlo en un hospital privado, donde lo único cuestionable son los altos costos: cobran hasta de lo que uno respira y ni qué decir de los sobreprecios en los medicamentos.

 ¿La gente que no tiene recursos tiene que morir? ¿Qué hace el Colegio Médico para que existan especialistas acordes a las patologías características de una región como La Paz? ¿Acaso en una ciudad con el nivel de altura de La Paz no deberían haber varios médicos cardiovasculares? ¿Acaso nuestra Carta Magna no sostiene que el derecho a la salud es una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado?

La gestión del sistema de salud es una competencia concurrente: corresponde al nivel central la política nacional y el financiamiento del personal dependiente del Sistema Único de Salud, mientras que  a los gobiernos departamentales les compete la administración  de los establecimientos de tercer nivel y proveer la infraestructura, servicios básicos, equipos, mobiliario, medicamentos, insumos y demás suministros. Los gobiernos municipales tienen las mismas responsabilidades pero en los establecimientos de primer y segundo nivel.

De acuerdo al Presupuesto General del Estado 2017, la asignación de recursos públicos al sector salud asciende a 18.304 millones de bolivianos, monto equivalente al 6,8% del PIB proyectado, dato que no dista mucho de nuestros países vecinos como Chile y Brasil, cuyas cifras, de acuerdo al Banco Mundial (2014), ascienden a 7,8% y 8,3%, respectivamente.

Según datos del INE, considerando la población que recibe atención gratuita de salud (niños hasta cinco años y adultos mayores de 60 años) estamos hablando de 2.421.922 beneficiarios, cuyo gasto en salud percápita equivaldría a 7.557 bolivianos, cifra que no parece tan baja; sin embargo, este cálculo es muy simple. Corresponde hacer una evaluación profunda sobre el costo y cumplimiento de responsabilidades de todos los niveles de gobierno. 

Los medicamentos y suministros de esta atención son financiados con el 15,5% de los recursos de coparticipación tributaria de los gobiernos municipales: a noviembre de 2016, de un presupuesto de 1.365 millones de bolivianos se ejecutaron 893 millones. De acuerdo al Sistema Informático de Control Financiero de Salud (SICOFS), al 31 de julio de 2016 los saldos en las cuentas de salud de dichas entidades superan los 1.400 millones de bolivianos.

Al parecer, el problema radica en la gestión del sistema de salud, tal vez sea necesario reordenar las responsabilidades entre los diferentes niveles de gobierno, aspecto que podría ser encarado en el proceso del Pacto Fiscal. No menos importante es el papel de los colegios médicos, cuya participación y compromiso pueden promover importantes cambios.

Karina Moreno Sainz es economista.
37
1

También te puede interesar: