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Hugo del Granado Cosío

Urea: un buen proyecto convertido en un problema

Urea: un buen proyecto convertido en un problema
La Planta de Urea empezó a construirse en septiembre de 2013 y debía estar concluida dos años después, en octubre de 2015. Sin embargo, la inauguración se fue postergando, primero hasta el primer semestre de 2016, después para el 1 de enero de 2017, y ahora se habla del primer semestre de 2017. Los atrasos se deberían a las lluvias, a la reconstrucción de obras civiles, problemas de suelos y otros.

 No es secreto que el mercado local es muy pequeño, no llega a 60 T/día de urea, lo que significa el 3% de la producción de la planta (el proyecto estaba inicialmente diseñado para producir 2.100 T/día de urea) fue siempre un proyecto de exportación a los mercados vecinos.

 Por esta razón se ha criticado la irracional localización en Bulo Bulo, que es un lugar alejado de todos los mercados y carece de una adecuada infraestructura de transporte, falencia que obligó a la construcción de un ferrocarril que encarece el producto, ferrocarril que, a su vez, ha tenido muchos otros inconvenientes. Y como si esto fuera poco, las condiciones del proyecto se complican con la manifiesta ineficiencia para comercializar tanto la urea como el amoniaco producidos. 

 De acuerdo con un informe de YPFB de mayo de 2016, la inversión final en la planta será de 955 MM$us (111 MM$us más que lo contratado con Samsung el año 2012), pero en el mismo contrato se aceptó un margen de incremento de 15% (hasta 970 MM$us). Sumando la inversión en el FFCC la inversión total se elevaría a 1.200 MM$us. 

 Sin embargo, Samsung estaría reclamando adiciones por encima de este límite, haciendo que YPFB negocie el alcance del proyecto, reduciendo módulos que afectarían incluso la capacidad de producción de la planta a la mitad de su diseño. Por esta razón, el contrato de transporte que se está negociando sería de 990 mil  toneladas por un período de tres años; es decir de 330 mil  tons/año, que es menos de la mitad de la capacidad diseñada de producción. (2.100 tons/día con un factor de planta de 0,88 produciría cerca de 2 millones de toneladas en tres años).  

 Para recuperar las inversiones es imprescindible que el proyecto funcione a plena capacidad y no con recortes, que es lo que se estaría negociando. Veamos algunos números.

 Si la planta produjera 330  mil  Tons/año, la amortización de la inversión durante 20 años de producción representaría 181 $us/ton; el costo de la materia prima, el gas natural, a un precio subvencionado de 1 $us/MMMBTU, significaría cerca de 30 $us/Ton. Haciendo un total, por sólo estos dos conceptos, de 211 $us/ton.

  Teniendo en cuenta que el precio internacional de la urea es de 211 $us/ton a noviembre de 2016, el proyecto no deja margen para cubrir ningún otro costo. Es cierto que la producción de amoniaco mejorará el flujo de caja, pero habría que saber cuánto amoniaco se producirá.

 El Gobierno estaría negociando, con buen criterio, con la Red Oriental el transporte de urea desde Bulo Bulo hasta Montero en camiones de la Red (hasta que se inaugure el FFCC Bulo Bulo- Montero) y desde Montero hasta Puerto Quijarro o Yacuiba en vagones de ferrocarril de propiedad de YPFB, a un costo del flete de 32 $us/ton. 

 Pero además de este flete, que es bajo respecto a estimaciones anteriores, el proyecto tiene que pagar los costos de operación de la planta, como ser seguros, gastos de administración, mano de obra, servicios, costos financieros y otros menores. También tiene que amortizar otras inversiones, como ser las de ductos, terrenos, contenedores, vagones de ferrocarril, depósitos de almacenaje intermedios y otros.

 De las negociaciones con Samsung depende la definición y solución de varios otros puntos, como la fecha de puesta en marcha del proyecto; los pagos pendientes con sus contratistas (es el caso de Serpetbol); temas laborales con sus trabajadores; los contratos de transporte y las negociaciones de comercialización del producto.

 Tratándose del proyecto más caro de la historia de Bolivia, el Gobierno debió diseñar estrategias de localización, de marketing y de asociación que abran más y nuevos mercados internacionales para bajar costos y minimizar los riesgos. Dado el carácter estatista del régimen y la autosuficiencia demostrada a lo largo de su gestión, que inviabilizó la incorporación de otros inversores, las opciones de buscar alternativas cuando el proyecto está prácticamente concluido están agotadas y lo único que resta es la comercialización con intermediarios, pese a que se quedan con una porción de la  utilidad del productor. 

 Todo indica que el proyecto, bajo las condiciones en que estarían terminando las negociaciones con Samsung y así como ha sido ejecutado por el Gobierno, será un problema. Tendrá que ser subvencionado por el Estado o tendrá que hundirse la inversión.
 
Hugo del Granado Cosio es experto en hidrocarburos.
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