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Britany Ayala Mercado

Las Fuerzas Armadas deben desaparecer

Las Fuerzas Armadas deben desaparecer
 Algunos países del mundo, como el nuestro, disponen de las Fuerzas Armadas o Ejércitos sólo para fines ceremoniales, o con fines de seguridad oficial que, en realidad, no se necesitan.
 
¿Cuándo y dónde se observa a los militares? Su respuesta será en los desfiles, paseando por las calles, cuando hay ceremonias y, ¿dónde están cuando ciudadanos y funcionarios de países vecinos (carabineros de Chile) pasean por nuestro territorio sin control alguno? O, como pasó en la Guerra del Pacífico, los militares se encontraban festejando el Carnaval en sus cuarteles mientras los chilenos se apoderaban de nuestro territorio.

Varios países en el resto del mundo tienen y necesitan sus propias Fuerzas Armadas, pero se encuentran en una situación que hace pensar que resulta mejor que no las posean, porque están desperdiciando su dinero, como consecuencia de ello, 25 países en todo el mundo no tienen Fuerzas Armadas, ya que sus gobernantes decidieron dar mayor atención a otras áreas, como la educación y la salud. 

El caso más interesante es el de Costa Rica. Este país centroamericano resolvió abolir sus fuerzas armadas. Así se dispuso como resultado de la rebelión popular de 1948, al cabo de la cual el ejército fue disuelto y la nueva Constitución estableció la prohibición formal de reconstituirlo. En estas acciones fue decisivo el liderazgo del líder socialdemócrata José Figueres Ferrer. Además, en un acto simbólico, el cuartel de Bella Vista que albergaba al alto mando militar fue convertido en Museo de Bellas Artes. A ello se suma Panamá, que también decidió disolver sus fuerzas militares hace más de 20 años.

La historia de Bolivia nos muestra que el Ejército boliviano, por su propia doctrina, se vende al mejor postor, pues su objetivo es vivir bien sin tomar en cuenta lo que ocurre con el resto de la sociedad. 

Los últimos hechos acontecidos en nuestras fronteras y las denuncias de corrupción por sobreprecios en la compra de uniformes para los soldados, mal manejo de los bonos solidarios, corrupción en el control del contrabando o sus vínculos con el narcotráfico revelan la total incapacidad de nuestras Fuerzas Armadas para defender la soberanía, ya que a diario se los ve paseando por las calles de la ciudad cuando en realidad deberían estar cuidando nuestras fronteras.

El presupuesto de defensa asignado en los últimos años supera a los presupuestos para educación, salud y seguridad ciudadana, pero ¿qué ganamos como país?, ¿es justo que tengan jugosos sueldos por no hacer nada productivo?

 Es ahí donde nace el nombre de este artículo, ya que un parásito, según la Real Academia de la Lengua Española, es " un organismo animal o vegetal: Que vive a costa de otro, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo”. 

Las Fuerzas Armadas viven a costa de los impuestos e ingresos que tiene nuestro país que son producto del esfuerzo de los bolivianos.

El gobierno actual no sólo debería pensar en tener a las Fuerzas Armadas como aliado armado para no perder el poder, existen prioridades como la educación, la salud y la seguridad ciudadana que requieren atención prioritaria. Suprimir las Fuerzas Armadas y crear una Fuerza Pública podría ser una buena alternativa, porque en el tema del análisis del costo-beneficio es muchísimo más el gasto que se hace y pocos los beneficios que el pueblo recibe.

A ello debemos adicionar que no rinden cuentas, no hay transparencia y  sólo han servido para dar golpes de Estado.

En términos generales, la sociedad civil boliviana también debe comenzar a hacer ese planteamiento de la eliminación de las Fuerzas Armadas porque no son beneficiosas para el país y porque se deben priorizar otras áreas que sí contribuirán en el desarrollo del país.

Britany Ayala Mercado es MSc. Ciencias Políticas.
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