La Paz, Bolivia

Miércoles 23 de Agosto | 04:06 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Agustín Echalar Ascarrunz
La curva recta

Una solución con dinamita

Una solución con dinamita
Finalmente, después de 11 largos años, al Gobierno se le ha ocurrido una idea que puede ser considerada como tomar al toro por las astas respecto al contrabando. Al menos, como primer paso, me refiero al anuncio del Ministro de Defensa y otros menesteres, Reymi Ferreira, que ha anunciado que los caminos clandestinos que unen a la "hermanastra” República de Chile con Bolivia serían destruidos en algún punto. Me imagino cerca de la frontera (esperemos que no demasiado cerca), a plan de dinamitazos.
 
Al hacer este anuncio nos hemos enterado que hay 112 caminos clandestinos que cruzan la ahora famosa frontera (es posible que se hable de ella hasta en el Vaticano) y esa cifra es para quedar estupefacto, y para dudar de la eficacia que hubiera podido tener la Aduana hasta el día de hoy. Con esa estructura caminera alternativa es obvio que esa instancia del Gobierno no ha estado pudiendo hacer su trabajo, perjudicando así a los importadores legales y los pocos productores que tiene el país.
 
La información que hemos recibido tiene, no sólo que sorprendernos, sino que molestarnos. Es curioso que sólo a partir de un hecho que se ha vuelto tan bochornoso (no sólo para los bolivianos, sino también para los chilenos) tengamos que enterarnos que en realidad no se estaba haciendo nada serio respecto al contrabando.
 
Se ha dicho que un 70% del contrabando entra de Chile. Me imagino que esa es una cifra muy poco segura, puesto que el contrabando, como toda actividad delictiva, incluyendo el narcotráfico, no puede ser verdaderamente cuantificada. Lo cierto es que lo que sabemos es que Iquique es uno de los dos puertos más importantes del norte de Chile y que tiene una zona franca que permite el ingreso de toda suerte de mercaderías, incluyendo coches usados y ropa usada (ambos productos muy apetecidos en nuestro país y cuya importación ha sido prohibida por una norma que sólo se puede calificar de estúpida), que ingresan a Bolivia, y es - redundemos - posiblemente la puerta principal para las importaciones del país, legales e ilegales. 
 
A estas alturas, el grupo de élite que se ha enviado a la frontera queda como una mala idea porque, obviamente, 50 o 15 efectivos no pueden controlar 112 caminos, como tampoco lo pudieron hacer los aduaneros (me refiero a los honestos, que no son todos), ni los militares y policías ubicados en esa inhóspita zona fronteriza.
 
El crispamiento en la relación entre los dos países, que se ha dado a partir del evento del 19 de marzo pasado, les está costando la libertad momentánea a esos nueve ciudadanos bolivianos que cometieron un grave error al cruzar armados la frontera e ingresar al país con el que estamos en entredicho en una corte internacional, por Twitter, por Facebook, por periódico y a través de declaraciones directas de los más altos funcionarios. 
 
El futuro inmediato de los nueve es incierto, Chile parece ser que quiere dar una lección respecto a la inviolabilidad de sus fronteras a partir de este caso, tal vez recordado el exabrupto boliviano de declarar héroes a un grupo de soldaditos que se pasó la misma frontera hace un par de años. 
 
Ahora bien, la permeabilidad de la frontera boliviana con Chile, que aparentemente será radicalmente atacada por un batallón de dinamiteros, va a minar una serie de intereses. En primera instancia los de los contrabandistas de la zona que  -algunos dicen- son una verdadera mafia, luego los de muchos empresarios legales chilenos del puerto libre de Iquique (¿fue por ellos que sacó cara Michelle Bachelet al defender a unos camiones que no podían estar haciendo otra cosa que contrabando?),  posiblemente los de un sector de las autoridades bolivianas encargadas de luchar contra ese flagelo y que no lo hacen, y a un sinnúmero de otros sectores que se benefician de esas actividades, incluidos los gremialistas de distintas ciudades y los consumidores finales. Y vale también mencionar el narcotráfico, que de seguro usa también esas rutas alternativas para internar en Chile ese producto tan preciado,  sacado de la "sagrada” hoja. 
 
¿Se hará verdaderamente lo anunciado? Habrá que verlo en coca.

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.
158
8

También te puede interesar: