La Paz, Bolivia

Martes 28 de Febrero | 12:47 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Ventana al mundo

Pugnas pretéritas entre Francia e Inglaterra

Pugnas pretéritas entre Francia e Inglaterra
  Por la presión psicológica de la propaganda anglo sajona, mucha gente piensa en Alemania como el enemigo histórico de los galos. Y no es así, su real enemigo fue Inglaterra. Una vez dividido el imperio de Carlomagno los francos constituyeron un Estado centralizado. Los germanos mantuvieron principados independientes. En 1870 Otto von Bismarck los unió, excepto Austria. A partir del Siglo XI surgen conflictos de herencias entre nobles ingleses y franceses. En 1066 el normando Guillermo invade Gran Bretaña.  Proclamado rey, tras derrotar a los sajones, el conquistador inicia una dinastía que predominará largo tiempo. Al aguzarse las pretensiones e incursiones inglesas, se precipitó la guerra de los 100 años. Destacó por Francia Juana de Arco, luego martirizada y quemada viva. 

Francia tenía mayor cantidad de habitantes y recursos que sus contrincantes del otro lado del canal. Empero, el desarrollo tecnológico compensó la inferioridad numérica. Los ingleses habían perfeccionado el llamado "arco largo”. 

Esa ventaja diezmó a la caballería rival. El arquero de pie se impuso sobre el jinete con armadura, que pasó al limbo de la historia. En 1453 la batalla de Agincourt  concluyó desastrosamente para el delfín francés. Inglaterra ocupó territorios franceses y siguió así por décadas, hasta que finalmente se retiró a su isla. Pero allí no terminaron los problemas con el eterno rival, apenas empezaban… 

Los ingleses siguieron combatiendo a los franceses y disminuyendo su presencia e influencia en donde les era posible. Se apoderaron  de muchos espacios galos y sus corsarios dominaron el Caribe. Napoleón Bonaparte, en la cima de su gloria, prometió vengar "500 años de humillación”.
 
Pensando en reeditar la hazaña de Guillermo, planificó invadir las islas británicas, previa anulación de la flota inglesa que dominaba los mares. Napoleón construyó otra imponente flota, la que fue destrozada por el Almirante Nelson en Trafalgar. Así terminó el sueño de venganza del emperador e Inglaterra no fue invadida. Luego, con la victoria del Duque de Wellington en Waterloo (junio 1815), Londres liquidó la supremacía francesa en Europa. Napoleón fue apresado y exiliado. 

Alguien expresó que la "pérfida Albión” no tiene ningún hermano en Europa ni lo tuvo nunca. Aunque la guerra de los 100 años fue por razones dinásticas -con la intención de que un reino absorba al otro- eso al final no sucedió:  ambos Estados siguieron caminos separados y ya, desde entonces, Inglaterra fue el enemigo número uno de Francia. 

Londres luego fabricó hábilmente lo de la "tradicional enemistad” franco-germana, que nunca fue tal ni con tal intensidad (por lo menos hasta 1870) como la franco-británica, que sí duró siglos enteros. Antes y después, los ingleses prosiguieron quitándole tierras a París. Para citar algunas: Canadá, Luisiana (en forma indirecta vía USA), la India, islas del Caribe, colonias en África y Asia, etcétera. 

Los ingleses llaman a Europa "The continent”. Ellos son y no son parte, dependiendo de cómo manejan -a su favor- el equilibrio de poder e impedirán siempre que surjan hegemonías. Londres no toleró a Napoleón ni a Hitler; hoy no tolera a la Unión Europea. Los ingleses fueron y siguen siendo un pueblo peculiar y en cierto modo admirable. Recordemos que en su apogeo ocuparon la cuarta parte del globo con su inmenso imperio global.

 Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo.
18
3

También te puede interesar: