La Paz, Bolivia

Miércoles 28 de Junio | 23:37 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Economía de papel

Las decisiones difíciles de la economía

Las decisiones difíciles de la economía
Los economistas que simpatizan con la visión oficial de esta ciencia, cercana a tomar al mercado como el gran instrumento de asignación buena y justa de los recursos entre la población, tienden a presentar opciones que oscilan entre lo fatal y lo posible. Así argumentan, por ejemplo, una inconsistencia entre aumentar la productividad o aumentar la equidad. Si se quiere una de ellas no se puede alcanzar la otra.

 De esta manera se establecen dicotomías que obligan a un razonamiento que favorece la desigualdad e inducen a respuestas que obligan a grandes sacrificios sociales. El bienestar presente de quienes pueden beneficiarse de una mejor educación o de mejor nutrición, desde esta perspectiva, es pospuesto  ad infinitum. De aquí se deriva el pensamiento de la economía del goteo, que coloca primero la acumulación para luego llegar a la distribución.

 Lo cierto es que al favorecer la educación, particularmente de las mujeres del área rural, se puede lograr aumentar el bienestar a la vez que se aumenta la productividad. No sólo que las mujeres más educadas apoyan de mejor manera a los infantes, sino que sabrán tomar mejores decisiones respecto al tamaño de su inmediata familia. Lo propio ocurre con la nutrición de los niños; con mejor información de las madres que leen, los hijos desarrollarán mejores condiciones físicas y, particularmente, cerebrales para realizar trabajos productivos.

  Se piensa que han sido las sociedades denominadas comunistas las que mejor lograron romper esa dicotomía. Pudieron haberlo hecho en ciertos momentos de sus evoluciones. En el devenir histórico, las hambrunas en la China mataron a cerca de 10 millones de personas durante la denominada "Revolución Cultural”. En diferentes épocas, en Cuba el hambre fue el pan de cada día. En el caso de sacrificar el presente en aras de una esperanza futura de días mejores, la ex URSS llegó a exprimir de su población niveles de ahorro que alcanzaron el 50% del producto.

 El afán de industrializarse de estas sociedades fue tan grande que llegaron a sacrificar el bienestar presente sin mayor recompensa en un futuro que nunca llegó. Han tenido que volcarse al capitalismo en los hechos e introducirse en el  camino que en algún momento fue el gran motivo para plantearse la revolución y destrucción del capitalismo. 

  Lo cierto es que no llegaron a establecer los mecanismos que pueden favorecer el aumento de la igualdad con mejoras efectivas en el bienestar de la sociedad. Se puede romper las dicotomías que prevalecen en la ortodoxia económica sin llegar a establecer sociedades que se conviertan en estados policiales que subyugan a sus poblaciones para que calle su descontento.

  Hoy las decisiones difíciles de la economía, en Bolivia o en cualquier economía pobre, debe tomar en cuenta el aumento del bienestar como formas de mejorar al ser humano que produce mejor cuando está educado y bien alimentado. La equidad y la eficiencia en estas sociedades no se contraponen, se complementan y es así como se deben plantear las políticas públicas.
 
Alberto Bonadona Cossío es economista.
97
1

También te puede interesar: