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Economía de papel

Ejemplo de administración estatal y fondo millonario

Ejemplo de administración estatal y fondo millonario
Nada más ni nada menos que 933 millones de dólares en un fondo de pensiones administrado por el Estado noruego. Un monto equivalente a 30 veces el PIB de Bolivia. Un fondo generado con recursos provenientes de impuestos a las empresas que explotan el petróleo y del pago de las licencias otorgadas por el Estado para exploración. También provienen de los dividendos de la empresa parcialmente estatal Statoil. Su origen, entonces, nace del petróleo, que abundantemente Noruega posee en el Mar del Norte y que da paso al denominado government take en la jerga petrolera.

 Fue una decisión parlamentaria, asumida en 1990, que permitió organizar la administración de los gigantescos recursos provenientes de la explotación de petróleo en un fondo de pensiones.
 
Tiene, sin embargo, un fundamento estabilizador de la economía noruega.  Se sabe que la naturaleza volátil de los precios del petróleo genera inusitadas turbulencias en los ingresos estatales. Se decidió, entonces, otorgar estabilidad a las finanzas públicas a la vez que beneficiar con una pensión a los ciudadanos noruegos.

 En otras palabras, por la explotación del petróleo se cobran impuestos, se substraen los gastos administrativos que supone la  operación financiera, y se obtiene un resultado o excedente que ingresa al fondo estatal destinado a pagar jubilaciones. Es, por lo tanto un fondo no-contributivo porque no exige a los trabajadores aportar al mismo para obtener una pensión jubilatoria.

 Estos fondos de estabilización, tanto en Noruega como en otros países,  son resultado de recursos que no ingresan directamente a los flujos de gasto estatales o, tampoco, se destinan de manera inmediata al gasto gubernamental o al pago de bonos a los ciudadanos, al estilo de algunos países latinoamericanos. Por el contrario se utilizan en inversiones que capitalizan al fondo para que, de acuerdo a las necesidades definidas en su instauración, den paso a erogaciones diferidas que, por lo general, tienen un fin social, como puede ser el pago de pensiones o de respuesta a emergencias resultantes de desastres naturales.

 La capitalización o "engorde” de estos fondos proviene de los réditos que se obtienen de invertirlos en valores financieros principalmente. En el caso de Noruega, la participación alcanzada en mercados financieros es indudablemente notable. Significan el 1,05% de los mercados bursátiles mundiales con recursos que alcanzan al 2,15% de las reservas europeas. Cifra que lo convierte en el mayor propietario de valores de Europa.

 El fondo noruego se divide en dos; una parte (5%) destinada a realizar inversiones en valores noruegos y la mayor parte (95%), a inversiones en bolsas internacionales. Además, se le permite al administrador del Fondo realizar inversiones de alta rentabilidad y relativa seguridad en bienes raíces que quedan en los centros financieros más importantes del mundo y que son objeto de elevados grados de transparencia. Los títulos que compra, sean acciones o bonos, son emitidos por empresas altamente capitalizadas y de atractiva rentabilidad. Por cierto, estas decisiones se toman por comités formados por profesionales financieros y son supervisados por el Ministerio de Economía noruego.

 Bolivia tendría mucho que aprender del manejo de este fondo. Además, otros auges para la producción nacional se encuentran en un futuro, lejano o cercano no interesa, que generarán recursos abundantes para que puedan destinarse a usos financieros de atractiva rentabilidad que otorguen sólida estabilidad a la economía nacional y respaldo a las exigencias sociales que crecientemente enfrentará el Estado boliviano. Además es un ejemplo de manejo financiero multimillonario y, sobre todo, bajo administración estatal. Aún con las reservas internacionales en declive se puede reflexionar sobre cómo se usan los excedentes en un país previsor como Noruega.

Alberto Bonadona Cossío es economista.
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