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Economía de papel

Las Cebritas en su adolescencia

Las Cebritas en su adolescencia
Las líneas cebra aún siguen sin ser respetadas a pesar que las amables y risueñas Cebritas se afanan y toman muy en serio su inalcanzable misión. Inalcanzable particularmente en ciudades como La Paz, una ciudad conflictiva y conflictuada por la cantidad de vehículos que transitan sus calles, como de manifestaciones, cívicas o de protesta,  que las bloquean.

 Al paso lento que avanza la cultura urbana, da la impresión de que nunca se respetarán las líneas cebra. Salvo que se tomen medidas adicionales. Entre muchas, considero fundamental definir el privilegio del peatón en las líneas cebra. Esto es, el momento que un peatón la pisa o se apresta a cruzarla, los vehículos deben automáticamente esperar que el peatón acabe de cruzar. Si no respeta esto, la sanción pecuniaria debería ser ejemplarizadora.

 Por supuesto que no se logrará que las respeten sólo por la vía de la sanción.  Se necesita de un ordenamiento vehicular integral que ponga al ser humano en primer lugar. Esto quiere decir que se establezca mayor número de calles y manzanas peatonales. Lugares para que los vehículos de reparto o limpieza ingresen únicamente en horario nocturno y dejen a los ciudadanos caminar sin el tráfico que lo atosiga. Particularmente cuando hay marchas y bloqueos. 

 Esto también significa disminuir el número de vehículos particulares que ingresen al centro de la ciudad. Para ello se debería establecer el pago de un impuesto municipal para el que quiere ese privilegio. A la vez, se debe establecer parqueos en los límites del centro con tarifas bajas respecto a los parqueos del centro urbano, las cuales deberían ser elevadas.

 Asimismo, se debe motivar la introducción de unidades de mayor capacidad para el transporte público, en manos de particulares. Para esto se puede motivar a los dueños de los incómodos y ubicuos minibuses a la creación de empresas (sociedades anónimas) que introduzcan ese tipo de transporte. Esta motivación puede darse con la  liberación de impuestos y la concesión de vías.

 Por cierto, la educación peatonal deja mucho que desear y se debe realizar campañas que la fortalezca. Para garantizar que se cumplan las normas, que también deben cumplir los peatones, se debe introducir  novedosas formas de sanción, como la de obligar a pasar una clase de comportamiento al que las incumple.

 Por cierto, hay otros medios en los que se puede pensar para que las Cebritas, adoradas por los niños, no sean sólo un atractivo personaje,  sino que lleguen a los 15 años de existencia con el cumplimiento de  su invaluable misión.


Alberto Bonadona Cossío es economista.
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