La Paz, Bolivia

Domingo 22 de Octubre | 16:56 hs

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Alberto Bonadona Cossio
Economía de papel

¡Si tan sólo Bolivia se interesase por el turismo!

¡Si tan sólo Bolivia se interesase por el turismo!
No hablo de turistear, que ya el oficial se hace en exceso. Hablo de desarrollar la industria turística del país. Esto significa más que crear una insulsa agencia turística del gobierno; significa asumir una concepción de este sector como un factor de gran relevancia para el desarrollo de la economía nacional.  El Gobierno debe percatarse seriamente del gran potencial que el turismo tiene para generar múltiples puestos de empleo, mejorar los ingresos de gran número de personas, crecientes e importantes sumas de divisas; en otras palabras: contribuir en áreas que los proyectos industriales hasta ahora emprendidos no lo han logrado.

 Para encontrar ideas de cómo se hace no se necesita ir muy lejos. Países vecinos como Perú –desde hace muchas décadas- y Colombia, con un gran impulso reciente, son ejemplos que se pueden adoptar y emular. Por supuesto esto supone romper la superficialidad con la que se ha considerado el desarrollo de este sector en Bolivia. Existe una autoridad encargada de hacerlo, un viceministerio con su respectiva burocracia incluida, sin embargo, con acciones que se pierden por su insignificancia.

 En vez de destinar grandes recursos a proyectos de dudosos resultados, como Karachipampa o pequeñas empresas de papel o de cartón o para armar caducas computadoras, etcétera, etcétera, se deben utilizar considerables recursos para desarrollar la infraestructura que requiere convertir enormes zonas que la naturaleza regaló a este territorio en centros turísticos que sean verdaderos imanes de turistas que quieren ver paisajes, variedad de flora y fauna o ciudades legendarias del pasado tiwanacota. 

 Perú, con un esfuerzo sostenido, ha logrado recibir anualmente cerca de 4,5 millones de visitantes por año y cada uno gasta en promedio por encima de mil dólares. Frutos que le llegan desde hace varias décadas de manera creciente. A Colombia llegaron 4,4 millones de turistas en 2015 y cinco millones el año pasado y cada uno de ellos gastó en promedio 1.180 dólares.

 Con el poco y desorganizado empeño que se le pone en Bolivia al desarrollo del turismo, 870 mil turistas llegaron en 2014, 881 mil en 2015 y más de 900 mil el año pasado. El gasto promedio de los turistas en este país no llega a 800 dólares por persona, lo que quiere decir que no son turistas de elevados ingresos los que llegan, pero los montos no dejan de ser relevantes.

 El turismo, sin ser una industria de exportaciones, en Colombia es el tercer generador de divisas, con 5.251 millones de dólares en 2016, equivalente a un 10% del total exportado por ese país. La ministra de Comercio, Industria y Turismo colombiana afirma que la explosión del turismo se debe a la promoción de la marca nacional, la mejoría internacional, mayor infraestructura, entre actores públicos y privados”. 

 En Bolivia se tiene una diversidad cultural, geográfica, climática,  gastronómica, riqueza en fauna y flora que se debe mostrar al mundo para  generar millonarios recursos que ahora no se logran.
 
Este sector, al tener un efecto multiplicador, planificado inteligente y profesionalmente, financieramente reforzado para lograr la infraestructura y capacitación a la población receptora, que se requiere, puede superar los recursos que le genera el inestable mercado del gas ¡si tan sólo Bolivia se interesase genuina y seriamente en el turismo!

Alberto Bonadona Cossío  es economista.
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