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Andres Gomez Vela
Tinku verbal

Ganó Campero, perdió Morales

Ganó Campero, perdió Morales
En días recientes quedó demostrado que una autoridad no necesita usar su poder para hacer justicia ante un periodista. Si es inteligente y tiene vida intachable, acude a las instancias establecidas por la Constitución y la Ley de Imprenta y gana. 

Así lo demostró la ministra de Salud, Ariana Campero. Acudió al Tribunal Nacional de Ética Periodística, éste le dio la razón y pidió a las periodistas Roxana Lizarraga y Amalia Pando rectificar su versión de que la autoridad estaba embarazada. Ambas acataron la resolución y pidieron disculpas por mentir. Campero quedó con más fuerza moral, que es lo más importante para ser autoridad.
 
Pero el juicio del Presidente Evo Morales contra Humberto Vacaflor tuvo/tiene un efecto contrario al buscado. Morales logró que se retracte el periodista, pero no ganó. Vacaflor se retractó de haber dicho que Evo Morales ordenó el asesinato de los esposos Andrade, pero no se desmintió.  
Humberto, pese a su experiencia, cometió una falla periodística al olvidar la regla básica del "según quién”, "quién dijo que” o "quien hizo qué”. Si el periodista hubiera declarado aquel día del siguiente modo: No pues, desde que me enteré de que él ordenó el asesinato de los esposos Andrade, según declaró la testigo Nancy Fernández…; no había excusa para el juicio. 
 
Más aún cuando días después del anuncio, el exsenador del MAS y exasesor de los cocaleros, Filemón Escóbar, declaró en el mismo sentido que la testigo. "En reunión de más de 200 personas se resolvió el asesinato de los Andrade  (...) en Villa Tunari”, expresó. "¿Estaba Evo Morales?”, preguntó la periodista Amalia Pando. "Él presidió la reunión, con la Margarita Terán, los más radicales”, respondió. Por lo visto, Vacaflor no mintió. 
 
Presumo la inocencia del entonces diputado y dirigente cocalero Morales, pero hay dos testigos que lo involucran en ese brutal y cobarde crimen que "shockeó” a la sociedad boliviana. El Presidente tendría que enjuiciar a Escóbar y Fernández para ganar.  Pero, si la alabada intuición de Evo hubiera seguido intacta, ni habría iniciado el proceso porque casi nadie se había enterado de la declaración de Vacaflor y menos sabía la gente sobre el asesinato de los esposos Andrade; hasta yo, periodista, me había olvidado. 
 
El juicio activó la memoria colectiva y hacer algo así en la era de la sociedad de la información, es un craso error, porque la gente tiene hoy en un click los antecedentes de los hechos. Ya no necesita ir a las hemerotecas. 
 
Si por Católica TV, se informaron aquel día miles de personas sobre la tortura y asesinato de los esposos Andrade, hoy saben millones y de esos millones no sé cuántos creen en la inocencia de Morales, más cuando hay dos testigos. 
 
Campero quedó como víctima frente a dos periodistas. En cambio, Morales dejó como víctima a Vacaflor y se mostró como el poderoso que quiso escarmentar a un periodista. Morales no ganó el juicio, se hizo un harakiri. A veces, en política, los silencios ganan más que el poder y los juicios. 
 
Algo más, el Presidente acudió a un tribunal penal; ignoró el artículo 179, que reconoce las jurisdicciones especializadas (tribunal de Imprenta) y el artículo 107. II, que señala que la información y las opiniones, emitidas a través de los medios de comunicación social, se autorregulan mediante las normas de ética de las organizaciones de periodistas y se regulan mediante la Ley de Imprenta.
 
El artículo 28 de la Ley de Imprenta señala: "Los funcionarios públicos, que fuesen atacados por la prensa en calidad de tales, sólo podrán quejarse ante el Jurado (de Imprenta)”. Cuando ocurrió aquel horrendo crimen, Morales era funcionario (diputado) y hoy sigue siendo funcionario (Presidente). 
 
Campero acudió a un tribunal de alta calidad moral. Morales acudió a la justicia que "apesta”, como dijo en alguna ocasión el Vicepresidente  Álvaro García. 
 
A Campero le dieron la razón jueces con sentido de justicia, a Morales le dio la razón un  juez que ignora la jurisprudencia del sistema interamericano de Derechos Humanos en materia de derecho a la información y libertad de expresión.
 
Ganó Campero, perdió Morales.

Andrés Gómez es periodista.
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