La Paz, Bolivia

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Andres Gomez Vela
Tinku verbal

Me saco el sombrero

Me saco el sombrero
¿Qué harías si tú fueras la autoridad que recibe la demanda de la ministra de Comunicación, Marianela Paco, por discriminación y alusión a su sombrero? Supongo que buscarías el fundamento. Te paso lo que dijo: "Hacen alusión a mi sombrero ofendiendo la identidad que yo tengo y ustedes saben que la discriminación, y el racismo también tienen que ver por la forma de vestir”.
 
Presumo que luego seguirías el largo viaje de la palabra identidad, en este caso relacionada a un sombrero; en consecuencia, revisarías precisamente la historia de esta prenda. 
 
Te ayudo. Para comenzar, no encontré ningún rastro de sombreros en los antiguos pueblos del Abya Yala, salvo que me haya saltado alguna cultura precolombina. Primera conclusión: el sombrero no es originario de esta parte de la Tierra.  
 
Los entendidos coinciden que su origen está en Egipto, siglo XVI a.C., y no eran como los que conocemos hoy. Uno de sus antecedentes más cercanos es el gorro frigio. Sí, ese de color rojo que figura en los dos primeros escudos de Bolivia y en el actual. Sí, ese que se parece al que usan los pitufos, pero en celeste. Cuentan que es de origen persa y fue utilizado por los griegos para señalar al esclavo liberado.
 
La experta de accesorios, Nias Vahdat, señala que el primer registro del sombrero con alas, petasus, data del siglo V a.C. en Grecia, y fue usado por viajeros y cazadores para protegerse del sol, y de la lluvia.
 
Con el tiempo, el sombrero saltó de la cabeza de un esclavo al de un noble. Tanto así que, durante el Renacimiento, siglo XIV, los integrantes de la Monarquía europea lo usaron para diferenciarse de otras clases sociales, convirtiéndolo en un símbolo de estatus social y cultural. 
 
Segunda conclusión en términos de moda: el sombrero es colonial e imperialista porque se origina y evoluciona en países avasalladores. ¿Pruebas? El Tío Sam luce un sombrero de copa alta con la bandera de ese país.  
 
En su evolución, fue excéntrico. ¿Evidencias? Entre 1900 y 1920 las mujeres usaban sombreros con plumas y pájaros disecados. Otra evidencia. La diseñadora francesa Coco Chanel comenzó, por aquellos años, a hacer sombreros de moda para distinguir a unas mujeres de otras.
 
A mediados del siglo XX pasó a ser parte del vestuario femenino y era  combinado con vestidos, zapatos y cartera. Pero no dejó de ser un símbolo de distinción entre las celebridades, como Jacqueline Kennedy, Grace Kelly o Audrey Hepburn. 
 
Tercera conclusión en términos de moda: el sombrero es capitalista.
 
Entre la distinción y la excentricidad llegó Lady Gaga (Stefani Germanotta), que usó sombreros de carne y de cucarachas sólo por llamar la atención. Aunque, confesó una razón esencial para usarlos: "Mis sombreros me protegen del diablo”.
 
Cuarta conclusión: el sombrero sirve para llamar la atención y atraer miradas. 
 
Esta prenda llegó a Bolivia con las españolas. Y las regiones le dieron su forma. En los valles, blanco y de copa alta. En Potosí, negro y también de copa alta. En Tarija, blanca, semibombín y de ala corta y curva. En La Paz, bombín, negro y también de ala corta y curva. En los campos nortepotosinos, blancos, copa mediana y de ala ancha, aunque hoy la mayoría usa de plástico tipo canasta. 
 
No sé de dónde es exactamente el de la Ministra de Comunicación. Entre Potosí y Chuquisaca, vi algo aproximado. Pero, el de Marianela se parece más al de los vaqueros de EEUU, es de copa pinchada y borde semicurvo. Para graficar más, es un sombrero al estilo Clint Eastwood. En mi pueblo lo llaman, "yanqui kjolo”. 
 
Como te habrás dado cuenta, en Bolivia, el sombrero, al igual que la pollera, simboliza el mestizaje.
 
Quinta conclusión: la identidad es la que más evoluciona, a tal punto que uno nace con una identidad cultural y muere con otra. Por ejemplo, yo ya no soy nortepotosino puro, tengo algo de paceño y algo de otros lados del mundo.  
 
La ministra Paco tiene razón en reclamar respeto, pero no por el lado de identidad, sino de humanidad. 
 
Y bueno, ¿qué harías tú? ¿Le darías la razón? ¿O le dirías simplemente: señora, me saco el sombrero por su identidad porque uno es lo que quiere y cree ser, pero nadie la discriminó? Caso cerrado.

Andrés Gómez Vela es periodista.
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