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Hablando de energía

Interrupción en suministro de gas: ni la primera ni la última vez

Interrupción en suministro de gas: ni la primera ni la última vez
El usuario bonaerense de gas natural tiene una relación y visión del gas boliviano muy especial. Cuando las temperaturas de invierno son muy bajas y el suministro de gas no es el adecuado para dar la calefacción necesaria, lo primero que hace es reclamar por la presencia del gas boliviano. Todo comenzó en mayo de 1972.
 
Había deficiencias en el suministro de gas en Argentina, las llamas de la calefacción eran mortecinamente amarillas y no calentaban. Ese mismo mes llegó nuestro gas por primera vez a Buenos Aires y las llamas de los sistemas de calefacción se tornaron azules, calentando todos los ambientes. 

En estas últimas semanas, el suministro de gas en Buenos Aires ha sido insuficiente para combatir las bajas temperaturas. Las primeras reacciones populares fueron reclamando la presencia de nuestro gas. Dentro de las explicaciones oficiales se indicó que la faltante era porque el gas boliviano no estaba llegando en los volúmenes convenidos. Como ya es una costumbre, nuestras autoridades nacionales y los directivos de YPFB no dieron explicaciones y guardaron silencio al respecto. Después se indicó que, efectivamente, había faltantes en la provisión por el mantenimiento de las plantas de gas del Campo Margarita. 

A los pocos días, al verificarse los volúmenes de transporte a la Argentina y Brasil, la verdad salió por sí sola: estamos al límite de nuestra producción de gas y no podemos cumplir nuestros compromisos con Argentina y Brasil.

 Se informó que esto se debía a la fuerte declinación de algunos de nuestros campos y que se normalizaría la provisión hasta fines de este mes, con la incorporación de la producción del campo Incahuasi. Esto sucederá probablemente en septiembre y los volúmenes aportados solucionarán temporalmente nuestro límite de capacidad de producción.

 En el primer contrato con Argentina (1972-1992) los usuarios fueron atendidos con la regularidad y precisión de un reloj suizo.  En esos años los volúmenes contratados eran menores, a Bolivia le sobraba producción de gas y sus campos eran jóvenes. Ahora los volúmenes contratados son casi ocho veces mayores,  con la provisión de campos en los cuales la producción debe ser tratada para separar gas y condensado, algunos de ellos en franca declinación.  

 Toda esa producción  tiene que ser enviada por más de 4.000 kilómetros de gasoductos, atravesando varios obstáculos naturales mayores. Por tanto, por lo complejo y vasto de nuestro sistema de producción, se debe  esperar ocasionales deficiencias en nuestra exportación de gas.

 Por circunstancias similares, desde hace más de 20 años, en los mercados maduros de gas, los centros grandes de consumo, para tener garantizados volúmenes invariables de suministro han recurrido a contar con facilidades de almacenamiento de gas cercanas a estos mercados. 

 El gas natural puede ser almacenado en grandes depósitos naturales subterráneos, tales como exminas de sal, azufre, formaciones petroleras agotadas, etcétera.

 En Europa prácticamente todos los países que consumen gas natural cuentan con grandes depósitos de esa naturaleza. A la fecha existen 21 plantas de almacenaje que alcanzan aproximadamente el 18% del total del consumo anual de gas.

 En EEUU las plantas de almacenaje también están relacionadas con los hubs de producción para facilitar el comercio del producto. Así, las plantas de almacenaje no sólo garantizan la estabilidad del suministro, sino que permiten el juego del mercado por compras a futuro de gas almacenado.

 Adicionalmente, las plantas de almacenaje también sirven para prever problemas de producción de campos que suministran gas a centros de consumo. EEUU cuenta con 400 plantas de almacenaje capaces de contener 20-25% del volumen de su consumo anual de gas.

 Por lo anterior, en los contratos modernos, si bien se mantienen las especificaciones de take or pay para el comprador, las exigencias por delivery or pay para el vendedor son cada vez menores.

 Una revisión de los volúmenes enviados a Argentina y Brasil muestra que ha habido disminuciones ocasionales menores que no han causado grandes impactos, salvo en casos como el del actual invierno en Buenos Aires. Por tanto, la actual interrupción en el suministro de gas no es la primera y tampoco será la última hasta que Buenos Aires y Sao Paulo cuenten con plantas de almacenaje.

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.
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