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Carlos Miranda Pacheco
Hablando de energía

El rumbo y destino del gas natural licuificado (LNG)

El rumbo y destino del gas natural licuificado (LNG)
A mediados del siglo pasado se hizo evidente el recalentamiento del planeta, generándose una gran polémica sobre la influencia del uso de los combustibles fósiles en ese fenómeno. Esta discusión y los efectos que empezaron a sentirse motivaron la reunión de Kyoto, en la cual se acordó un protocolo en el que se reconoció que la polución por mala combustión de los combustibles fósiles contribuía al recalentamiento del planeta. Además, se coincidió que el combustible fósil más benigno era el gas natural.

 Consecuentemente, el uso del gas adquirió una importancia mayor y para su difusión, geográficamente hablando, el gas natural licuificado (LNG) ha sido y sigue siendo el mejor medio para este efecto.

 Con estos antecedentes se ha firmado el Acuerdo de París, que no sólo ratifica la importancia del gas natural sino, además, lo califica como el combustible de transición. En tal sentido, la importancia del LNG se hace mayor. Por tanto, veamos algunos puntos sobre su desarrollo.

 Se reporta que en enero de 1959, un barco carguero, saldo de la Segunda Guerra Mundial, dotado de dos tanques de LNG, realizó cuidadosas travesías entre Lake Charles, Luisiana, Estados Unidos, y el puerto inglés de Convey Island, en el estuario del Tamesis. Los resultados de estas travesías con LNG fueron exitosos, por lo que se rebautizó al barco con el nombre de Methane pioneer. Los viajes con metano de este barco estimularon en gran forma al transporte marítimo del LNG.

  Ahora, casi 60 años después, el 20 de junio pasado se hizo a la mar el navío más grande que se ha construido y puesto a flote en toda la historia de la humanidad. La nave, propiedad de la compañía petrolera Shell y otros socios menores, lleva el nombre de Prelude. Fue construida en los astilleros de Samsung, en Corea del Sur. Las dimensiones del Prelude son realmente impresionantes: tiene casi 5.000 metros de largo y 4.000 metros de ancho, con una torre de control de 100 metros en la popa.  Se podría poner a su lado el Empire State sin que sobresalga, o hacer cinco canchas de fútbol en la plataforma. La proa del Prelude desplaza tanta agua, como si fueran los seis portaaviones más grandes del mundo, unidos en una sola embarcación. Prelude, toda pintada de rojo, es una gigantesca plataforma flotante, registrada como la primera planta flotante de LNG (FLNG). 

 Prelude está siendo trasladada de Corea del Sur, a su ubicación en el oeste de Australia, empujada y remolcada por los siete barcos remolcadores más grandes del mundo. En su travesía ha surcado las aguas de los mares de China, Filipinas y de Timor, y ahora está en alta mar en el océano Pacífico. 

 Cuando llegue a su destino, a fines de este mes de julio, la plataforma será conectada con 300 a 400 pozos petroleros del oeste de Australia, donde permanecerá por unos 30 años.  En la plataforma se tienen montadas plantas de gas para extraer directamente de la producción de los pozos, el condensado, fracciones licuables como el propano y otros, para que finalmente el gas metano sea convertido en gas licuificado (LNG).

 La producción futura de Prelude se estima sea de más de 20.000 barriles de condensado por día, propano y otros. además de una producción de 32 millones de toneladas anuales (MTA) de LNG.
 
Toda la producción antes indicada podrá ser recogida por barcos tanqueros y metaneros directamente de Prelude.

 En esta ubicación, Prelude permanecerá funcionando, a partir del 2018, por 28 a 30 años, hasta agotar las reservas, cerca a 100 TCF, de los campos que sean conectados con ella. La producción está destinada a China para reemplazar carbón.

 El Acuerdo de París, que continúa con 175 países miembros, señala que el uso del gas natural acompañado de otras fuentes de energía renovable está tendiendo una especie de puente entre esta era energética, basada en la molécula de carbón, hacia una nueva a base de energía renovable que no contamine el ambiente  y permita a la humanidad continuar viviendo en este planeta. Gracias al Prelude se podrá contar con la producción de áreas remotas que faciliten la transición a la nueva era energética.

 No se sabe las razones por las que esta gran plataforma flotante fue bautizada con el nombre de Prelude, pero en las circunstancias actuales, es totalmente adecuado.

Carlos Miranda Pacheco  es ingeniero y analista energético.
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