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¿Trump es o parece?

¿Trump es o parece?
¿El Presidente de Estados Unidos es o solamente parece un fascista? Muchos, con algo de bondad, indican que se trata solamente de un populista de derecha. Hay otros de las izquierdas, incluidos varios jerarcas bolivianos, que aseveran que con ese Gobierno hay que tratar, pues está comenzando a cumplir uno de sus sueños: atacar a la globalización y tirar para abajo los tratados de libre comercio. También hay algunos de otros matices que expresan -desde las izquierdas- que hay que seguirlo, pues Trump estaría apostando por la clase obrera, por ésa que tiene que hacer la revolución proletaria. En un resumen coloquial diríamos que las izquierdas y las derechas unidas jamás serán vencidas.

De dónde viene su victoria, no del voto popular, sino de los colegios electorales. Ganó en el mundo rural, en ciudades intermedias que son las más conservadoras de Estados Unidos, en esos lugares donde se odia al migrante, donde existe más racismo. Su voto también vino de millones de americanos que -como Trump- no quieren pagar impuestos y ser orgullosos de eso.
 
Muchos millones de americanos transparentaron sus sentimiento y su cultura política, salió a la luz    que no eran demócratas. Eran antes  políticamente correctos porque el sistema se los exigía, cuando en realidad son racistas, odian al migrante, no aman a la multiculturalidad, son homófobos, únicamente  se sienten en zona de confort cuando se miran el ombligo a sí mismos.
 
Muchos otros, como pasó en Bolivia, hace 11 años, votaron contra el sistema político, contra los partidos tradicionales porque se alejaron de la gente.

Trump odia a los migrantes, paradójicamente siendo hijo de una migrante. ¡Cuídate de los conversos! Abramos los ojos, su odio no sólo está dirigido contra los mexicanos, sino contra todos los latinoamericanos, incluidos los bolivianos que viven en Estados Unidos.      

 ¿Y aún así el poder boliviano debe mirarlo bien? Su discurso electoral y sus acciones destilan el más profundo conservadurismo nacionalista.

Nos recuerda bastante los inicios del fascismo en Europa, no en vano va a proclamar el día del patriotismo en su país. Su discurso ensalza el poderío militar, trata de afirmar su poder en los militares, en los sectores más conservadores del poder americano.  Trata de tener una alianza íntima con los uniformados. ¿No sucede igual en Venezuela o en Bolivia? Con sus decretos trata de destruir la institucionalidad americana, tal y como ha pasado en los regímenes populistas de Sudamérica.

Ha decidido reabrir proyectos hidrocarburíferos que fueron cancelados por el daño al medioambiente, sin importarle los reclamos de los indígenas de su país. Mutatis mutandis, es lo que pasa en Bolivia. Ahora ha decidido, con decretos, construir el muro en la frontera de México y ampliar la represión contra todos los migrantes ilegales, otorgando más poder a la Policía.

Trata de destruir las ciudades santuario, quitándoles recursos federales, atacando a esas ciudades que defienden a los migrantes. ¿A quién se parece ese señor que ataca a regiones que no creen en su credo represor? La construcción de ese muro, si lo aprueba el Congreso americano y le da fondos para ello, será no otra cosa que el inicio de una limpieza étnica, tal y cual sucedió en Alemania, de los años 30. 

Tengamos claro que Trump no sólo va contra los migrantes ilegales, en realidad va contra todos los migrantes, apunta contra todos los diferentes, pues no cree en la diversidad, en la multiculturalidad, en el respeto a   las mujeres, en el respeto a las minorías. Quiere un Estados Unidos de cultura rural conservadora, solamente de blancos, sin mezclas, sin democracia.

   Hay millones de mexicanos indocumentados, contra ellos va el ataque xenófobo de Trump, pero no olvidemos que hay millones de latinoamericanos en la misma situación, a ellos también les caerá la represión. Y miremos más lejos, hay miles de miles de bolivianos indocumentados, a ellos también apunta la furia de Trump. ¿Y desde aquí el poder lo seguirá aplaudiendo, sin tener la más mínima solidaridad con esos bolivianos que corren el riesgo de  cárcel y de la expulsión? Entendamos que hay muchas señas de fascismo en lo que está pasando hoy   con el poder del gobierno de Trump.   América Latina debería reaccionar con códigos democráticos frente a ése que nos odia.

Carlos Toranzo Roca es economista y analista.
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