La Paz, Bolivia

Domingo 23 de Julio | 16:44 hs

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Carlos Toranzo Roca
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Carlos Hugo Molina, Participación Popular

Carlos Hugo Molina, Participación Popular
La Participación Popular cumplió 23   años de vigencia en este mes, no hay duda que ella, junto a la Revolución de abril de 1952, son las dos grandes reformas políticas del siglo XX. Gracias a ellas Bolivia abrió los cauces de la inclusión social y política; por ella nuestro país vio las luces de la democratización social. Con toda certeza el proceso político actual y el propio Evo Morales son hijos de la Revolución Nacional y de la Participación Popular;  sólo por esas grandes reformas vivimos ahora un piso adicional de la democratización social.

 Buena parte de los bolivianos no sabemos agradecer a la gente que ha hecho esfuerzos por el desarrollo del país; muchos de los que dieron sus vidas  pasaron exilio, prisión y dieron la cara por la democracia tampoco han recibido las gracias que les debíamos dar todos nosotros. La mezquindad de no saber reconocer los méritos de los otros se rompe pasajeramente sólo cuando la gente que merece reconocimiento está en el lecho de muerte o cuando ya murió.

 ¿Cuántas medallas no se han dado a la hora póstuma, sin la valentía de reconocer méritos a muchos que viven a nuestro lado, a muchos que son contemporáneos o que son más jóvenes que nosotros? En este país es más fácil destruir que construir. Normalmente se critica al que hace algo; en cambio, el que hace nada vive feliz en la sombra del anonimato. Es pecado, es peligroso hacer algo, porque siempre genera enemistad o envidia. 

 Los que hicieron la Revolución de 1952 están olvidados. Pero, no vayamos tan lejos, pues hay muchos que hicieron una de las reformas más importantes de este país en los últimos años:  la Participación Popular. Muchos de sus hacedores son nuestros contemporáneos,   gente joven, comprometida, llena de ideales,   esfuerzo, de vitalidad y de transparencia; todos ellos hicieron una reforma que generó inclusión social y que democratizó el país. Pueden anular la ley, pero el proceso real existe.

No es posible entender al MAS, al propio Evo Morales, sin comprender la Participación Popular.
 
Son éstos los que utilizaron para sí los beneficios de una reforma democratizadora tan profunda.
 
En la democratización de Bolivia hay procesos históricos que es importante mirar y seguir, por eso es central observar la Participación Popular como un hito de la democracia boliviana. Pero, ¿quiénes empujaron el carro de esas reformas? Se trata de gente que vive aquí en Bolivia, que trabaja, a veces con facilidad y en otras con dificultad, pero personas que laboran cotidianamente por el país. Muchos de ellos, antes de 1994, ya se habían jugado el pellejo por defender la democracia y después se entregaron sin miramientos para hacer la Participación Popular.

Tienen nombres concretos, se llaman Carlos Hugo Molina, el camba-colla que ama el bolero y que tiene una vida marcada por el dolor, camba que toca taquiraris y sones andinos con su   armónica, él vive desarrollando la democracia con el sello de Manuela; Roberto Barbery su joven lugarteniente, amante de la filosofía y escéptico por naturaleza; Rubén Ardaya, Iván Arias, Alfonso García, Fernando Medina, Diego Ayo, Mauricio Callau   y un grupo juvenil de comunicadores inquietos que hallaban soluciones en el campo de las dificultades. Pero hay muchos, pero muchos más nombres a quienes les deberíamos reconocer sus esfuerzos por el país, pues ellos aman Bolivia, lo han demostrado con sus vidas. Pero la paradoja de la vida es que en lugar de reconocerles sus méritos y su trabajo más bien se los ataca  y, a veces, se los persigue. Pero, el tiempo es el gran juzgador, ya llegarán días en los cuales sean una anécdota los ataques y queden grabados en la historia más firmemente sus méritos y su entrega por el país. 

Pero toda esa gente que hizo la Participación Popular es de carne y hueso, son personas que han sabido darse a los demás, que supieron entregar amistad, pero no es por amistad que uno les reconoce sus méritos, sino que lo hacemos simplemente porque se lo merecen, porque le dieron al país valores en los cuales creer y reformas concretas descentralizadoras que es necesario profundizar. Gracias por haber tenido valores que son los que ahora se están perdiendo.

 Aunque el poder actual es centralista; sin embargo, la Participación Popular hizo que la gente tenga conciencia de la necesidad de descentralizar; esa reforma vive, simplemente porque la gente se la apropió. Y nosotros desde el llano agradecemos a Carlos Hugo  Molina y todo el equipo que trabajó con él, desarrollando una de las reformas democratizadoras   más profundas de estos tiempos.   Y en las pasadas elecciones subnacionales la gente se dio cuenta de que la Participación Popular es un hito descentralizador que puede generar nuevos pesos y contrapesos a un poder que es excesivamente centralista. Y en cada municipio sus pobladores saben que ésta es la institución más cercana a ellos.

Carlos Toranzo Roca es economista.
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