La Paz, Bolivia

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Carlos Toranzo Roca
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Cebrás que soy yo

Cebrás que soy yo
Los niños aman, adoran a las Cebras, pero no sólo porque sean animalitos agradables de buena combinación rayada de blanco y negro, sino porque ellas son dulces, gentiles y con su dulzura están haciendo algo que parecía imposible en La Paz, crear cultura ciudadana, enseñar a respetar el rojo del semáforo, pasar en verde, estar precavidos en el amarillo; hay decenas de conductores que las empujan, que se hacen los desatendidos para no hacer caso de su invitación a la buena conducta, a los buenos modales ciudadanos para saber comportarse en las calles. 

 Cómo no quisiéramos que hayan Cebras en todas las esquinas para tener comportamientos ciudadanos en las calles, pero es imposible poblar todas ellas   con Cebras, lo que se requiere es que nosotros, las personas, nos convirtamos en ciudadanos y sepamos comportarnos respetando las reglas. Si hacemos eso en lo cotidiano, con certeza que estaremos creando culturas ciudadanas   y democráticas. No se requiere solamente el acto estatal para invitarnos a vivir democráticamente, sino que es necesario que todos nosotros aprendamos de las Cebras y emulemos los buenos comportamientos.

 "Puedo aprovechar”, eso no dice nadie en el PumaKatari, eso está bien para los trufis o, especialmente, para los minibuses; en esas latas de sardina una persona dice "puedo aprovechar” y baja en media calle,   pero lo peor es que solamente diez metros adelante otra dice "puedo aprovechar” y baja, el minibús se para en media calle para que baje esta persona; al chofer no le importa que haya cien coches atrás a los cuales tranca la circulación. 

 Es que para esa persona que baja, y para el minibús, existe solamente su derecho y no el derecho de los demás, en esa medida se comprueba que la mayoría de los paceños reafirman sus derechos, pero se hacen los giles a la hora de sus obligaciones. Esto expresa que hay una ciudadanía incompleta, individuos conscientes   de sus derechos pero que no aceptan tener obligaciones. No sé cuántas personas se movilicen al día en los PumaKatari, probablemente sean muy pocas respecto del flujo total de pasajeros.

 Pero, lo que hace el PumaKatari es crear otra cultura, convierte a los paceños, por lo menos momentáneamente, en ciudadanos. El Puma nos obliga a esperar en una parada fija, nos conduce a entender que se respetan las filas para esperar el bus, hasta ahora no he visto coladores en esas filas, pues me doy cuenta que la gente está vigilante para que otros no se aviven y les quiten el derecho   a quienes llegaron antes a la parada. Igual para   bajar, hay que tocar el timbre y bajar en la esquina definida, aquí no se vale el "puedo aprovechar”. 

 Al entrar al Puma hay unos jóvenes atentos que atienden con calidez a la gente, que piden asiento para los mayores, para los niños, para las mujeres embarazadas o que llevan niños. Por unos minutos todos se respetan mutuamente, se ayudan entre sí,   los jóvenes que están sentados chateando en sus celulares    no pueden hacerse los giles, como en los colectivos, porque todos con sus miradas inquisitivas  los empujan a ceder asiento a quienes lo necesitan más que ellos. 

 El PumaKatari está creando cultura ciudadana. Lo más difícil en cualquier parte el mundo es cambiar costumbres arraigadas, crear nuevas actitudes, pero quiérase o no el PumaKatari está creando una nueva cultura ciudadana de respeto mutuo y de mejor convivencia en lo cotidiano.

 La gente bota sus papeles en la calle, sus clínex, los residuos de comida, los echan donde sea, nadie les reclama porque esa conducta es admitida casi por todos.   Los vecinos sacan su bolsa de basura, no a sus puertas, sino a las de los vecinos. Hay horario de los coches basureros, pero a la mayoría de los paceños eso les importa un bledo, sacan sus desechos a cualquier hora, así sean feriados.

 Las escuelas y colegios que deben ser ejemplo de comportamiento   no tienen ni un turril para sacar los desechos diarios, los botan en las puertas de los centros educativos, dando un ejemplo horroroso a los niños que ahí deberían educarse. Qué bien que haya contenedores, pero ellos deben ser acompañados con campañas de educación para su buen uso. 

 Pero no basta que la Alcaldía los coloque en las calles, es necesario que los vecinos, que nosotros, nos apropiemos de la idea de vivir mejor, sin basura tirada en la calle; en las cuestiones relativas a   manejo de la basura requerimos cultura ciudadana, necesitamos ser ciudadanos para vivir en mejores condiciones, ayudándonos mutuamente,   eso quiere decir no echar la basura donde sea,   sino depositarla, ahora en los contenedores, para así tener una mejor convivencia cotidiana.

 Se puede mejorar la cotidianidad, eso depende de que los paceños seamos ciudadanos,   conscientes de nuestros derechos, pero ante todo  de nuestras obligaciones.

Carlos Toranzo Roca es economista.
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