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Carlos Toranzo Roca

Huele a Nicaragua y Venezuela

Huele a Nicaragua y Venezuela
Las instituciones no son organizaciones, tampoco edificios, son básicamente reglas, costumbres, normas de comportamiento. Sentimos que esas reglas y esas normas están muy quebrantadas y debilitadas. Lo que reina en la realidad es una sensación de anomia, de falta de reglas y de incumplimiento de las existentes.  ¿Para qué se hizo una nueva Constitución si no se pensaba  respetarla? ¿Para qué se convocó al referendo del 21 de febrero,   si de antemano sabían que si ganaba el NO, no respetarían los resultados? ¿Y dónde está la palabra empeñada de esos que ofrecieron no reelegirse si se aprobaba la nueva Constitución? Hoy la palabra empeñada no es nada, no se la cumple, se la viola, esa es la costumbre actual.

 ¿Dónde está la institucionalidad del Tribunal Constitucional? Simplemente no existe, por tanto, no hay quién interprete  la constitucionalidad o no de las leyes, pero cumpliendo la norma. Sus fallos son por encargo del poder, éste decide qué es constitucional y que no lo es. El poder puede declarar inaplicables todos los artículos de la Constitución que no le convengan. ¿Así siembra institucionalidad? Claro que no, continúa en su camino de destruir la institucionalidad democrática.

  ¿Dónde está el Poder Judicial? Ese poder que según el Vicepresidente huele a azufre y es asqueroso. Está contra la pared, amedrentado por las acciones del Ejecutivo; está listo para decir que la dictadura es un derecho humano porque eso le conviene al poder. ¿Qué sucede con el Poder Legislativo? Está cercado por el poder, es su caja de resonancia, es él quien apunta a destruir la Constitución para buscar la eternización del poder. ¿Qué pasa con el poder electoral? También está debilitado y con serios cuestionamientos sobre su credibilidad. 

 ¿Dónde está la institucionalidad de la Policía? Deambula por todas partes, tiene un estilo Chronos, que demuestra que no es profesional pero es totalmente obsecuente con el poder, está corroída por pugnas y corruptelas internas. ¿Dónde está la institucionalidad de las Fuerzas Armadas?
 
Navega en aguas turbulentas cuando recibe dineros prebendales,   cuando dentro de ella hay discusiones sobre los repartos de los pluses estatales. Las Fuerzas Armadas son un brazo del Poder Ejecutivo, no hay equívoco si se afirma que vivimos una época de cogobierno entre el MAS y la Fuerzas Armadas. Éstas han sido cooptadas a través de la prebenda.

  ¿Dónde está la magra institucionalidad del Poder Ejecutivo? Está debilitada por la falta de expertise en el cumplimiento de sus competencias, se la engulló el clientelismo; su institucionalidad está más corroída que antes, pues el clientelismo sindical y de los movimientos sociales se ha apoderado de la administración pública, dejando rastros de una profunda corrupción. 

 Los movimiento sociales han sido cooptados, deliberadamente se los ha empujado   a la corrupción para que silencien su voz. Ganan los dirigentes alquilados, pero las bases no acceden a los favores del Gobierno. ¿Dónde está el Estado y su institucionalidad? Está en el tránsito del autoritarismo a una probable dictadura, pues no existe Estado de derecho, no hay check and balances, no hay transparencia ni rendición de cuentas.

 ¿Dónde está la mirada estatal que vele por todos los bolivianos? El manejo del Estado es realizado con el código de amigo-enemigo. Quien no esté con el poder debe ser eliminado, ya no físicamente, como sucedía con la viejas dictaduras, sino que ahora se lo hace de manera más moderna: silenciando la voz de quienes discrepan. Para ésos está la judicialización de la política.
 
Se la realiza recortando la libertad de prensa, de pensamiento y de expresión.   ¿Dónde está la pluriculturalidad? Debilitada, pues el Estado sólo quiere pensar en clave aymara. Dónde está la soberanía alimentaria cuando se atenta contra los que producen alimentos y se conoce que las importaciones de alimentos aumentan de manera creciente. La papa, el tomate, la cebolla, la palta, los limones no son bolivianos.

 ¿Dónde está la palabra empeñada? Está   sustituida por los dobles discursos. ¿Dónde está la credibilidad   del diálogo? Si el poder no dialoga y su representante mayor, el caudillo   alza o baja el pulgar, de acuerdo a su conveniencia. ¿Dónde está la verdad, si se afirma tener título y no se lo posee?

 Por todo esto, ¿dónde está la credibilidad del Estado? ¿Dónde está la ética en la política, dónde están los valores? El MAS es   dueño absoluto del Estado, de un Estado que es cada vez más vacío, más inexistente, que se desinstitucionaliza a paso acelerado.   Esto significa que estamos avanzando a una crisis estatal y no solamente gubernamental.

 Si no hay instituciones y las que existen las vaciaron de contenido, ¿se puede seguir hablando de democracia firme? Si el tufillo a Venezuela y Nicaragua va in crescendo, ¿podemos estar seguros de que el autoritarismo  no se transformará en dictadura?

Carlos Toranzo Roca es economista y analista.
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