La Paz, Bolivia

Martes 25 de Abril | 14:24 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Resolana

También esto pasará, lecciones de un cuento chino

También esto pasará, lecciones de un cuento chino
La escritora catalana Milena Busquets carga un apellido ilustre en el mundo editorial en el que ella misma trabajó varios años pese a que su formación de arqueóloga parecía destinarla a otras lides. Quién sabe si ella misma no fue una de las primeras sorprendidas con el bullicioso éxito de También esto pasará, su segunda novela, (Anagrama, 2015), que despertó una gran expectativa en Europa primero y en el mundo después, pues está siendo traducido a varios idiomas, lo compraron siete monstruos de la industria editorial y lleva ya siete reediciones.

 La novela narra en primera persona el proceso de Blanca enfrentando la reciente muerte de su madre. Blanca, de 40 años, pertenece a una acaudalada familia catalana, con casa en Barcelona y en el célebre municipio catalán de Cadaqués, a orillas del mar. Aparentemente no necesita ni desea trabajar. 

 Blanca se ha casado y divorciado dos veces, tiene un hijo de cada matrimonio, ama a los perros, mantiene buenas y permanentes relaciones familiares con sus ex maridos, y reincide sexualmente con ambos y con un amante casado (nunca a la vez). Está convencida de que el sexo es la mejor terapia contra la tristeza. Pero ni el dinero, ni los hijos, ni esas relaciones emocionalmente temporales e inseguras parecen satisfacer su inquietud y tristeza. La muerte de la madre le ha dejado un vacío difícil de llenar, un abismo que sólo podría resolver por sí misma y con el tiempo. Ese es el desafío de su trama.

 El nombre de la novela refleja la enseñanza de un cuento chino que la madre contó a Blanca a la muerte de su padre, Un poderoso emperador convocó a los sabios de su reino para que le propusieran una frase que sirviera en cualquier circunstancia. Luego de meses de deliberación, el resultado fue También esto pasará. Mientras pase, Blanca está perdida tratando de reconocer su dolor.

 La novela comienza con el relato de la protagonista en el cementerio, durante el funeral de su madre. Como muchas veces suele ocurrirnos, ella está ahí, de cuerpo presente, igual que el cadáver que están enterrando en un camposanto regado por los aires marinos que ambas amaron. Presentes pero ausentes. La madre porque ya abandonó la vida, la hija porque, aún anclada en el momento del rito funerario está, en realidad, planeando sobre el grupo de deudos, como un hada maliciosa y sarcástica, develando en silencio los sentimientos a veces mezquinos y a veces pueriles que ondean en esas situaciones. 

 El lenguaje de Blanca es a ratos melodramático: "viviré sin ti hasta que me muera”, "busco tu grandeza como un perro hambriento”, y a ratos vivencial, como cuando intenta una rendición de cuentas: "Hice lo que pude, a veces hice lo que tenía que hacer, no siempre, no soy demasiado buena para enfrentarme a la miseria”. 

 Miseria es lo que tiñe esa vida de niña rica aferrada a último momento a los recuerdos de una relación tormentosa con su madre. ¿Quién no ha vivido esas tormentas?, reconociendo, como suele pasar, que, a  fin de cuentas, una es tejido y espejo de las relaciones maternales. Dicen que la pérdida y el desamparo de la muerte de la madre son peores porque en parte nos enterramos con ella o, lo que es igual, una parte nuestra se queda para siempre en esa tumba. 

 Aunque bordea lo cursi, aunque habla de un mundo que me es ajeno, aunque desconfío de su éxito editorial, no he podido dejar de sentir que Milena Busquets estaba hablándome.
 
Carmen Beatriz Ruiz es comunicadora social.
28
2
Comentarios

También te puede interesar: