La Paz, Bolivia

Jueves 27 de Julio | 10:46 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Resolana

Jóvenes ¿rurales?

Jóvenes ¿rurales?
Calles desiertas, la plaza ocupada por un par de perros durmiendo una siesta interrumpida por las moscas que con habilidad y desgano espantan con la cola, voces apagadas detrás de una tienda "de todo” sumida en la penumbra de un falso mediodía. Algún anciano toma el sol en la puerta desvencijada de una callecita que se pierde hacia abajo. Alguna afanosa mujer pasa cargando sus compras al llegar de la ciudad… si es época de clases, la estridencia de un timbre horada el silencio. No se ve gente joven en las calles. En las parcelas tampoco. 

 Con pocas diferencias ese puede ser el paisaje de uno de los muchos municipios rurales cercanos a algunas ciudades capitales. Puedes ser Tarata, Sipe Sipe o Anzaldo en Cochabamba; puede ser Ayo Ayo o Sica Sica en la Paz; Tomina o Padilla en Chuquisaca o Padcaya en Tarija y muchos más en otros departamentos. 

 Los domingos, en cambio, los espacios destinados a ferias y las canchas de fútbol rebosan juventud. No hay secreto, por supuesto, desde hace décadas las y los jóvenes comenzaron a emigrar hacia las ciudades cercanas en busca de mayor acceso a posibilidades de estudio y de trabajo. A medida que aumentaban carreteras y servicios más frecuentes de transporte las distancias de los mundos rurales y urbanos han ido disminuyendo. Ahora es posible ir y venir en la semana y aprovechar los espacios de ambos mundos. Pero, ¿es definitivo, es eficiente y es satisfactorio para la población joven? Parece que no.

 Así lo muestran las frecuentes quejas de las y los propios jóvenes, de autoridades locales en los municipios y de diversos agentes de desarrollo, entre ellos promotores de ONG. Por supuesto no se trata solamente de una condición demográfica. La situación de la población de jóvenes en los municipios rurales puede verse desde perspectivas distintas y complementarias, como el acceso a estudios y trabajo, que es la explicación formal y recurrente, pero también como la validez de sus reparos, según sus propias palabras, a:  "seguir haciendo el mismo trabajo duro y sacrificado, sin reconocimiento económico justo” que sus padres tienen, y a sus legítimas aspiraciones a acceder a los beneficios que pueden brindar las ciudades en acceso a comunicaciones, consumo y diversión. 

 Probablemente por todas esas perspectivas combinadas es que las y los 150 jóvenes, provenientes de los nueve departamentos del país que participaron en La Paz, el pasado mes de diciembre, en el Segundo Foro Encuentro Nacional de Jóvenes Urbanos y Rurales, Realidades y desafíos de ser joven en Bolivia en un contexto rural – urbano, coincidieron en identificar propuestas como la creación de mecanismos de formación y capacitación técnica para la producción y comercialización de productos agropecuarios con "valor agregado”; es decir, con procesos de transformación y énfasis en la producción orgánica y agroecológica debidamente certificada, de modo que pueda abrirse paso en los circuitos comerciales urbanos e internacionales de la región.

 Las conclusiones del evento, que promovió y facilitó el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), dejan un largo listado de ilusiones juveniles que podrían, fácilmente, ser identificados como desafíos y proyectos para los gobiernos municipales, departamentales y, obviamente, los ministerios nacionales del área si, como aspiramos todos, en primer lugar visualizaran a los jóvenes como un potente actor económico y, en segundo lugar, coordinaran acciones en lugar de rebañar para sí mismos los recursos estatales. Mientras tanto, los pintorescos pueblos seguirán languideciendo.
 


Carmen Beatriz Ruiz es comunicadora social.
61
4

También te puede interesar: