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Cecilia Lanza Lobo
Crónicas de la india María

Elogio de la lluvia con sol

Elogio de la lluvia con sol
A propósito del marido de madame Trogneux, futuro presidente francés.

Este texto podría también titularse algo así como "elogio de las mujeres mayores que se casan con hombres dos décadas menores” o "elogio de las mujeres casadas con hombres que podrían ser sus hijos y qué”, o, simplemente "viejas pendejas”. He ahí, en este último rótulo, la clave de este asunto. Por eso, mejor, "hombres que se casan con ellas un día de lluvia con sol”.

Lluvia con sol resulta ser una combinación poco habitual que nos provoca reacciones diversas, por lo general placer o, en su versión reprimida, risa. Es tan raro ver a la lluvia fuera del contexto gris que la acompaña, de pronto invadida por los rayos del sol, que algo raro debe estar sucediendo: una vieja se está casando.

Durante el reciente debate final previo a la segunda vuelta de las elecciones francesas, madame Marine Le Pen, candidata de la ultraderecha, 49 años, madre de tres hijos, apuntó sus ojos celestes puntiagudos al rostro pueril de su contrincante de 39 años y favorito en la contienda, Emmanuel Macron, para decirle con saña, cual madrastra prematura, que "Francia será gobernada por una mujer, ya sea yo o madame Merkel”.

Esa fue, digamos, la frase más astuta de madame Le Pen que sabe bien el lugar que ocupa una mujer de esas dimensiones en la vida de Emmanuel Macron, casado con su maestra de escuela 25 años mayor que él. Golpe astuto o golpe bajo por puro envidiosa, habrá que ver. 

Marine Le Pen, abogada, fue criada entre el fascismo de un padre racista y tacaño que desde niña la mandó a estudiar en escuelas públicas para que supiera plantar cara a los comunistas y una madre que se marchó con su amante y posó calata en Play Boy para provocar a su exmarido. Marine no tuvo más opción que seguir al padre y su partido, el Frente Nacional (FN).
 
Sus tres maridos fueron altos dirigentes del FN, de modo que Marine se casó con el partido. Hija obediente, finalmente decidió cometer parricidio político por el bien del partido. 

Emmauel Macron, estudiante aplicado en colegios burgueses, filósofo y cientista político de escuela de élite, terminó como hábil financista y aterrizó como ministro de economía del gobierno socialista de François Hollande. Pianista de conservatorio, a los 16 años se enamoró perdidamente de su profesora, casada con un banquero y madre de tres hijos, 25 años mayor que él. Sus padres lo separaron pero él prometió volver. Así lo hizo, heredó hijos y nietos y, según cuentan sus amigos, no hace nada sin pedir consejo a su exmaestra de escuela "ya sea sobre el fichaje de alguien, sobre la elección de un traje o un corte de pelo”.

Todos los coros cantan que una pareja con esa enorme diferencia de años no tiene futuro, pero Macron-Trogneux llevan una década desafiando el pronóstico y el prejuicio sobre esa mujer que "¡podría ser su madre!”. Pero en una sociedad tan á la mode, la opción de Macron resulta cool y encima le añade cierto sex appeal, pues quién no quiere un toy boy cama adentro tantos años. Vista así la cosa, madame Le Pen es envidiosa.

Pero como el poder es machista, bajo la lluvia con sol de su mujer mayor, el cool Macron habrá de probar que su única madre es Francia y no su mujer. En tanto que Le Pen ya probó que matar al padre es conveniente y que la patria es ella. C’est ça.
 
Cecilia Lanza Lobo es periodista.
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