La Paz, Bolivia

Jueves 19 de Enero | 10:59 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Textura violeta

Intelectuales y feminismo

Intelectuales y feminismo
"Así que te has vuelto feminista…”, me dijo con ojos inquisitivos un querido tío al que no veía desde hace años. "Sí, ¿y tú, todavía no?”, le respondí. Él, un lúcido intelectual nonagenario, me miró entonces con ojos irónicos y mordaces para decir: "No, yo soy machista”. Así, con ese guiño y con todo afecto, seguimos conversando. No siempre, con personas cultas, un encuentro transcurre así de bien cuando se toca este tema, ya que hay a quien, de manera paradójica, le produce escozores e incomodidades a pesar de su amplitud de conocimientos.

Es muy común que una persona considerada intelectual rechace calificarse a sí misma como machista, ya que está muy mal visto, a tal punto que si lo manifiesta se entiende que es broma. 
Pero lo que resulta decepcionante y habitual es que alguien aclare que tampoco es feminista, ya que al parecer considera que es lo mismo que el machismo pero al revés. Entonces, muestra que es analfabeta en la materia.

Ser feminista, para algunas personas, parece que es demasiado fuerte, extremista y radical. "Es que tengo hijos varones”, dicen, por ejemplo. Como si el asunto fuera enfrentarse a los hombres y odiarlos. 

Como si ser feminista significara abusar de los hombres, buscar y consolidar socialmente privilegios sobre ellos, ejercer una variedad de violencias contra su existencia y vida diaria: psicológica, económica, patrimonial, estatal e institucional, apropiarse de su cuerpo a nombre de la natalidad, ejercer violencia física, violarlos o matarlos sólo porque son hombres. Esto sí pasa con el machismo en relación a las mujeres y es lo que rechaza el feminismo. No se puede comparar uno con el otro.

"Soy humanista”, también se escucha, como opción más adecuada, ecuánime y moderada. Entonces, esta persona refleja que sólo ha prestado atención a la estigmatización del feminismo y, por muy culta que sea, no pasó por sus manos la rica teorización feminista que es profundamente humanista, defensora de los derechos de todas las personas y géneros y que, en ese marco, pide justicia para las mujeres y niñas. 

"Soy feminista”, es también una afirmación que se escucha con alguna frecuencia y, dicha así, con una soltura de cuerpo y en medio de acciones que contradicen totalmente lo afirmado. De éstos también hay muchos ejemplos, como el propio presidente Evo Morales y políticos de todo tipo que argumentan que hacen muchas obras a favor de las mujeres. Como éstos, hay quien asegura ser feminista sólo porque no ejerce la violencia física y, de manera paternalista y por ello machista, permite la participación femenina en algunos espacios de vez en cuando, pero no se le ocurre, y rechaza, que sea algo normalizado y cotidiano.

Ser feminista es  una forma de pensar y una forma de actuar (y por eso es política) de cada día y cada momento, donde se entiende que hombres, mujeres y otros géneros tienen los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades, sin privilegios ni violencia alguna. Todo esto suena a discurso, pero el asunto es ponerlo en práctica y es allí donde se ven las verdaderas posiciones, porque la pérdida de privilegios, por un lado, y la presión ideológica de una sociedad machista y patriarcal, por el otro, son a veces determinantes a la hora de tener un punto de vista y de tomar decisiones de acción. 

Perder esos privilegios, percibir que ese otro grupo, el femenino, puede tener las mismas opciones y ganar espacios que antes eran sólo para lo masculino, no es fácil de asumir y de llevar porque implica renunciar.

Por eso, en último término, hay un enfrentamiento que es ideológico y que se traduce en algo práctico, en decisiones políticas desde el Estado, a nivel personal y también en lo cotidiano. Por eso hay mucha intelectualidad, desde la izquierda y gente progresista hasta la derecha, que tiene el tuétano marcado por el machismo y, aunque no lo diga abiertamente, le aflora en opiniones y acciones y hace daño a la sociedad.  

Drina Ergueta es periodista.
59
6
Comentarios

También te puede interesar: