La Paz, Bolivia

Lunes 21 de Agosto | 21:30 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Drina Ergueta
Textura violeta

Los muros de la vergüenza

Los muros de la vergüenza
¿Quién no tiene un pariente fuera del país? Una madre, hermana, un tío, un hijo o una amistad.
 
Gente de carne y hueso de la que se habló en abstracto en la reciente "Cumbre contra el Muro”, realizada en Cochabamba, con la asistencia de personalidades internacionales y sobre la que hubo muchas publicaciones, aunque siempre hay elementos que no se dicen. 

Esta cumbre fue impulsada desde el Gobierno boliviano a raíz de la intención del presidente estadounidense Donald Trump de completar el muro ya existente entre su país y México, puerta de entrada de migrantes del sur. No toda la gente sabe que la parte del muro ya construida la hizo  Bill Clinton, esposo de la contrincante de Trump en las últimas elecciones. A la cumbre asistió el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que en su gobierno regularizó a mucha migración indocumentada; sin embargo, su país tiene un muro con alambres de cuchillas para impedir el ingreso de personas desde el África a Ceuta y Melilla. 

Muros que también los hay en el resto de Europa, en los Balcanes, para cerrar el paso a gente que busca refugio de la guerra en oriente próximo. El mar Mediterráneo es la fosa común más numerosa con miles de personas ahogadas intentando llegar a Europa, que suma día a día y de las que se habla poco.

El fenómeno de la migración es tan viejo como la existencia misma de la humanidad, aunque en las últimas décadas se ha revitalizado como característica añadida de un mundo globalizado, donde, como positivo, se toman en cuenta avances tecnológicos en comunicación y mayores facilidades en transporte, especialmente del comercio, y se habla poco de las trabas para el flujo de personas, flujo generalmente criminalizado si se hace en condiciones "irregulares”. No se dice de las dificultades para lograr un ingreso legal a otro país, los requisitos imposibles y absolutamente discriminantes por razón fundamentalmente económica, principal motivo de la pérdida del derecho de viajar, de vivir y trabajar donde se desea.

Y como parte de esa globalización, no se habla de los tres negocios más rentables: del comercio de drogas (que tiende a criminalizar a los países productores antes que consumidores); del comercio de armas y los países y empresas que intervienen; y, especialmente, del comercio de personas. La trata es la segunda actividad que más dinero mueve en el mundo y el 90% tiene como víctimas a mujeres, principalmente destinadas a la explotación sexual.

En este mundo global, donde el movimiento de personas es cada vez más intenso, sea legal o no, las mujeres son invisibilizadas desde el momento mismo en que se las aúna al grupo de "los” inmigrantes o emigrantes hasta cuando no se explica las diferencias en que se lleva a cabo su éxodo o diáspora, las dificultades añadidas o las ventajas por el hecho de ser mujer.

Cuando se habla de que en Argentina y Brasil la población boliviana trabaja en la industria textil, no se explicita que se trata principalmente de mujeres; mientras que las actividades del comercio son mixtas y la construcción masculina. Que a raíz de la crisis económica en España más hombres retornaron mientras que las mujeres se quedaron porque su principal actividad de servicio doméstico no dejó de ser demandada. 

Se habla de ciudadanía transnacional, pensando principalmente en profesionales y gente de empresa; sin embargo, también está esa gente de pocos estudios, y de Bolivia fundamentalmente mujeres, que ha ido a Estados Unidos, que ha saltado a Argentina, a Brasil y a España en busca de mejores condiciones hasta encontrarlas. Mujeres que son más regulares y cumplidas a la hora de hacer remesas de dinero, de velar por la educación de sus hijos y hacer, con ello, políticas educativas que debería hacer el Estado. 

No hay políticas claras de apoyo a la población emigrada, menos una especificación por género y debe hacerse para visibilizar qué pasa. Esa anulación de la diferencia entre géneros es otro muro que debe caer.

Drina Ergueta es periodista.
53
3

También te puede interesar: