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Una razón más contra El Bala

Una razón más contra El Bala
Ya se ha hablado abundantemente de las negativas secuelas que tendría la construcción de las represas hidroeléctricas de El Bala y Chepete, ubicadas en el norte amazónico boliviano, para el ecosistema y, consecuentemente, para la vida humana.
 
 Entre otros aspectos, ambas represas, al impedir el paso normal de las aguas del río Beni, generarían en primer lugar inundaciones, que obligarían a comunidades indígenas a ser reubicadas en otras zonas. Las inundaciones también afectarían al ecoturismo, un sistema de desarrollo sostenible que debería ser impulsado, no dañado, además de que reducirían el arrastre de sedimentos, que son vitales para mantener los nutrientes de la tierra.
 
 Un estudio recientemente presentado agrega un aspecto adicional, hasta ahora escasamente mencionado: el de la presencia de mercurio como aspecto altamente nocivo para personas y animales.
 
 El sociólogo Ricardo Calla acaba de presentar, con auspicio de la fundación Pasos Kanki, precisamente el libro La Amenaza del Mercurio, el proyecto hidroeléctrico del MAS en el Chepete y El Bala, en el que explica las características de la actividad minera de la zona amazónica boliviana y las terribles consecuencias de construir dichas presas.
 
 En el Alto Beni, es decir en una región de mayor altura de las dos represas proyectadas, se realizan actividades de extracción de oro de ríos y arroyos, que es separado de otros metales mediante el uso del mercurio. El mercurio, que es altamente tóxico, se vierte a las aguas de los ríos que tiene rumbo noreste, hasta llegar a Brasil.
 
 El estudio de Calla señala que las dos lagunas que se formarían con la construcción de las represas, cada una de unas 6.000 hectáreas de extensión, retendrían ese mercurio y se convertirían en enormes piscinas que concentrarían ese veneno. Ello generaría, en primer lugar, que los peces y otros animales que vivan al interior o alrededor de las lagunas, estarían en riesgo. Luego, al liberar el agua para la generación de electricidad, correrían río abajo, dañando a su vez la salud de las personas que consumen agua o peces del río. Al combinarse con el carbono presente en el suelo o fondo de los ríos, el mercurio que se derrama -lo que es usual en Tipuani, Mapiri, Guanay y otras zonas auríferas del Alto Beni- se convierte en metilmercurio. Este elemento es la forma más tóxica en la que se presenta el mercurio y daña los sistemas inmunológico y nervioso de animales y personas. 
 
El libro de Calla aporta una razón más para rechazar la construcción de ambas represas y abre el debate nuevamente para exigir información sobre el proyecto que impulsa el Gobierno.
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