La Paz, Bolivia

Martes 27 de Junio | 15:04 hs

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Editorial

El deterioro de Tiwanaku

El deterioro de Tiwanaku
Tiwanaku es el principal sitio arqueológico de Bolivia y uno de los más importantes de Sudamérica. Su jerarquía lo ha convertido en un atractivo turístico de alto interés tanto para bolivianos como para extranjeros. El centro, ubicado a 70 kilómetros de la ciudad de La Paz, representa un orgullo para los bolivianos  y es la demostración de cómo culturas precolombinas alcanzaron notables niveles de desarrollo político, religioso, astronómico, agrícola y otros.

Ese valioso sitio histórico, sin embargo, está abandonado, con el museo que lo acompaña casi en ruinas. Las estelas de piedra están bajo el riesgo de la humedad, mientras la parte propiamente museográfica, además de estar descuidada, luce como los museos de los años 70. Mucho de lo que se expone allí está en mal estado, con señalética, iluminación y otros elementos en deterioro.

La iglesia de la localidad, que empezó a construirse en 1580, lo que la convierte en una de las más antiguas de Bolivia, también ha sufrido daños. Un reciente reportaje de Página Siete estableció que los monolitos milenarios que cuidan la entrada del templo fueron dañados con pintura en diciembre pasado y a duras penas recuperados por el párroco de la iglesia. Hoy los protegen unas improvisadas y antiestéticas rejas.

En la plaza principal del pueblo también se observó que las réplicas de monolitos fueron pintarrajeadas por malentretenidos.

Todo ello contrasta con el lujo y exceso que exhibe el museo de Evo Morales, ubicado en una zona inhóspita y apartada como es Orinoca, en el departamento de Oruro, lugar de nacimiento del Jefe de Estado. Allí, pese a que es un área a la que apenas llegarán los turistas debido a su carácter aislado y a que no cuenta con un hostal y ni siquiera con un restaurante, el Gobierno ordenó el gasto de 50 millones de bolivianos para exhibir objetos personales del presidente Evo Morales. La museografía es extraordinaria y dicho establecimiento es el más grande de Bolivia.

Ésta es una enorme contradicción. El de Tiwanaku y con éste podríamos mencionar también decenas de otros museos ubicados en todo el país  están en general deteriorados, mientras una construcción que no tiene importancia cultural, y sólo fue ordenada para saciar las ansias del mandatario, recibió alrededor de 50 millones de bolivianos, a los que se deben aumentar medio millón de bolivianos adicionales para su operación cada año.

La política cultural del país debe cambiar. El Ministerio de Culturas debe analizar sus prioridades, que hasta hoy han estado principalmente relacionadas a organizar los actos proselitistas del Gobierno y el paso del Rally Dakar por el país, y no a fomentar verdaderamente las culturas bolivianas. 

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