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Editorial

Superpoblación canina

Superpoblación canina
La cantidad de perros callejeros es un problema de salud pública que ha sido varias veces señalado, pero cuyas soluciones chocan con la falta de iniciativas normativas y educación ciudadana que impiden siquiera una seria reflexión sobre el tema.

Cantidades increíbles de canes en situación de abandono no sólo es una amenaza a la seguridad de los transeúntes (ya hemos lamentado varios casos graves de personas, especialmente niños, que han sido mordidos por perros que no son aptos para deambular sin cuidado de un dueño,  o que no tienen quién vea por ellos), sino una amenaza para los propios animales. 

Recientemente, la denuncia de varios casos de mordeduras de canes con rabia en El Alto  ha alertado sobre el brote de la rabia canina, que se creía erradicada de las principales ciudades del país. Solamente en el mes de marzo, este municipio ha registrado 10 casos de rabia en perros y gatos. Al menos 15 personas estuvieron en contacto directo con los animales y ahora se encuentran en riesgo. En Santa Cruz hubo 74 casos, en Oruro 29 y en Cochabamba nueve. 

Las autoridades han anunciado el adelanto de una masiva campaña nacional de vacunación y ha hecho conocer una serie de recomendaciones para los dueños de mascotas, a fin de evitar que el descuido incremente los casos de contagio.

Sin embargo, como es sabido, estas no son más que medidas paliativas, mientras los ciudadanos no sientan que deben hacerse efectivamente cargo de sus mascotas, la superpoblación de animales en las calles con los riesgos que describimos irá en aumento.

No se trata de una falta de afecto por las mascotas, ni de una deshumanización, como algunas organizaciones o personas amantes de los animales acusan, sino de un elemental sentido de educación cívica: quien desee tener una mascota debe necesariamente hacerse cargo de su cuidado integral y de los actos que esta mascota pueda realizar en relación con personas o espacios públicos.

Por otro lado, las autoridades deben mejorar el servicio de prevención de enfermedades en mascotas y normar la tenencia de ellos de manera efectiva.

En el primer caso, preocupa la falta de coordinación entre entidades como el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud   que produce y distribuye las vacunas antirrábicas y Zoonosis (dependiente de los municipios) que las aplica. Al parecer, las vacunas que se administran no inmunizan totalmente a los animales y los riesgos, como se comenta, no se eliminan. Es preciso, entonces, mejorar la coordinación para asegurar protección y seguridad a mascotas y ciudadanos, pero también animarse a normar la presencia y cantidad de canes en las calles de la ciudad.
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