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Principios por encima de las diferencias

Principios por encima de las diferencias
La fotografía de dos expresidentes y cuatro líderes opositores que suscribieron una "declaración conjunta en defensa de la democracia y la justicia” ha desatado todo tipo de reacciones, desde las gubernamentales, cargadas de insultos de grueso calibre, hasta las que ven en esa imagen la posibilidad de un acuerdo con fines electorales. No faltó el sector integrado por los desencantados del MAS que han fustigado la coyuntural alianza por considerar que pretende un retorno al pasado.
 
Según los  firmantes, no es una alianza con miras a las elecciones de 2019, sino, únicamente, se busca coordinar acciones para denunciar la persecución política y preservar los valores democráticos.
 
La versión tiene asidero porque establecer alianzas cuando faltan dos años y medio para las elecciones sería suicida para este bloque político y, por otro lado, es irreal creer que estos seis líderes integren una única fórmula, considerando que tienen proyectos propios y muy diferentes unos de otros.
 
Por lo pronto, los expresidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga; el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, el gobernador Rubén Costas; el alcalde Luis Revilla, y el líder de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, han movido el avispero político y han puesto en agenda temas de crucial importancia para el país, como el respeto  a los resultados del referendo del 21 de febrero, la judicialización de la política, la posible parcialización de los tribunales electorales departamentales y los mecanismos de selección de los candidatos a magistrados para las próximas elecciones judiciales.
 
Es legítimo y alentador que cualquier ciudadano levante su voz en favor de los valores democráticos, más aún si se trata de líderes políticos que, pese a sus diferencias políticas, han demostrado que pueden interactuar y hacer algo de manera conjunta, como no había ocurrido en los 11 años del gobierno de Evo Morales. En cambio, el MAS es incapaz de generar sinergias con ningún otro bloque que no acepte someterse a sus reglas y a su proyecto político.
 
La persecución política, que es el primer punto de la declaración, es un hecho y se ha notado con mayor aplomo en las últimas semanas, cuando los dirigentes opositores han sufrido el acoso de jueces y fiscales en decenas de juicios que, según los afectados, buscan inhabilitarlos como posibles postulantes a cargos electivos en  2019.
 
La presunta afinidad con el MAS de los recientemente nombrados vocales electorales departamentales, que es el segundo tema de la declaración, debe poner al país en alerta porque en manos de esos funcionarios quedará depositado el voto de los bolivianos tanto en las elecciones judiciales que se celebrarán este año como en   las elecciones nacionales de 2019. 
 
Los firmantes se declaran, en tercer lugar, en contra del "intento de vulnerar la soberanía del pueblo” y exhortan a respetar el resultado del referendo que le prohíbe a Evo Morales volver a postular a la Presidencia en 2019. Este es el punto central, el fondo del pronunciamiento, porque se trata de respetar la Constitución Política del Estado y, en consecuencia, de preservar la democracia boliviana.
 
Finalmente, los líderes políticos proponen una fórmula para la selección meritocrática de los candidatos a magistrados, la que pasaría por la conformación de una comisión independiente en  la que participe la sociedad civil. Es lo mínimo que se le puede pedir al oficialismo, cuando está en juego el futuro de la justicia boliviana porque el MAS no puede darse el lujo de fracasar una vez más y arrastrar a un país entero.
 
Ante el pronunciamiento, el Vicepresidente ha descalificado a los firmantes, ha justificado los juicios en su contra y los ha retado a debatir a todos juntos contra él hasta de matemáticas. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. El MAS preserva intactos sus objetivos y su soberbia. Sin embargo, donde sí se ha percibido una pizca de apertura es en la decisión de nombrar a los candidatos judiciales por méritos, tras el reconocimiento de que el cuoteo de las organizaciones sociales, promovido y avalado por el MAS, ha sido un fracaso.
 
Los expresidentes y líderes políticos ya han hecho un aporte importante a la democracia al concertar un pronunciamiento conjunto en su calidad de ciudadanos libres e independientes unos de otros y, si además de eso, logran que el oficialismo escoja magistrados con méritos, el país quedará conforme.
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