La Paz, Bolivia

Viernes 20 de Octubre | 21:19 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Editorial

Filemón Escóbar, el eterno luchador

Filemón Escóbar, el eterno luchador
La partida de uno de los últimos líderes históricos de la lucha sindical del país, Filemón Escóbar, ha sido comentada y lamentada por  personalidades de diferentes  colores e ideologías políticas, y ciudadanos de todo el país que han seguido su infatigable trayectoria.

El pasado martes 6 de junio, después de una larga batalla contra el cáncer, murió en Cochabamba, rodeado de su familia y la atención de los medios, que también lo siguieron sin pausa durante toda su trayectoria.

Dirigente minero y campesino, incansable revolucionario, pensador y activista político, Escóbar fue un referente para varias generaciones de bolivianos. Fue un hombre a través del cual se podía leer la historia reciente del país:  una pista, que al seguirla, permitía conocer sus avatares, vaivenes y contradicciones intrínsecas.

Filemón, Filipo –como lo conocían y nombraban todos- acompañó y escribió páginas de nuestra historia desde los años 60, luchando contra las dictaduras con el movimiento minero;
enfrentándose sin tregua a los gobiernos del periodo neoliberal  y, luego y hasta el momento de su muerte, siendo mordaz crítico del MAS y del proceso de cambio. Participó de los albores del movimiento político que encumbró a Evo Morales como presidente, fue su ideólogo e incidió en su propuesta programática, pero se alejó antes de que en 2005, obtenga la victoria y el poder.
 
De entonces hasta el momento de su muerte se convirtió en acérrimo detractor de Morales y no dejó nunca de manifestar su anhelo de derrotarlo políticamente. Intentó hasta el final construir una opción electoral  con esta finalidad.

Pero, más allá de ello, la suya fue una historia de militancia política e ideales irrenunciables.
 
Muchos de sus adversarios y críticos reprochan la incoherencia de haber apoyado y criticado a diferentes sectores, figuras y hechos de la izquierda; otros lo llaman "fracasado”, pues todos los proyectos políticos que alentó no aterrizaron en buen puerto. Pero, es innegable que   fue un hombre eternamente comprometido con la utopía de la toma  del poder para los más débiles; un incansable constructor de proyectos y conceptos; un ser consecuente que se negó a negociar sus ideas   por oportunismo.

En un escenario como el boliviano, donde es muy difícil, desde la política, conservar un prestigio de incorruptibilidad y firmeza, Filemón Escóbar puede darse el lujo de ser  reconocido y admirado por varias generaciones que lo tienen como un líder indiscutible, un idealista  y un luchador comprometido. No es poca cosa en tiempos de descrédito de la política y de los políticos; incluso de aquellos que más esperanzas suscitaron. 
 

84
5

También te puede interesar: