La Paz, Bolivia

Domingo 25 de Junio | 13:10 hs

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Editorial

Construcciones ilegales y bloqueos

Construcciones ilegales y bloqueos
La Paz es frecuentemente agredida por gremios que, en el afán de hacer prevalecer sus intereses particulares, bloquean sus calles, interrumpen los servicios públicos y protagonizan protestas en espacios públicos.

Los paceños están, en cierta medida, resignados a vivir en medio del caos generado por estos sectores sociales;  sin embargo, existen protestas que generan mayor indignación porque no abogan por causas justas y porque violan el derecho a la libre circulación. Entran en esta categoría los choferes del servicio público, que se oponen a mejorar el servicio y ahora la Federación de Juntas Vecinales afín al Gobierno  y que busca la anulación de la Ley 233  de Fiscalización Técnica Territorial, que regula las construcciones en la urbe.

Que si la citada ley es retroactiva, que las multas que impone son muy elevadas, que va a permitir la demolición de viviendas, esos son los argumentos de quienes dirigen la protesta que ya va por su segunda versión, pues luego de un bloqueo de calles de 24 horas ahora cumple uno de 48 horas.

Ante la presión, el Concejo Municipal aprobó una norma complementaria que establece la ampliación del plazo para la reglamentación de 90 a 180 días, que expresamente descarta la retroactividad y que diferencia las viviendas familiares de las construcciones que son producto del loteamiento y que tienen fines de lucro.

La Alcaldía ha reconocido que las multas serán altas, tan altas que estarán por encima del valor de las construcciones ilegales, con el fin de desincentivar su proliferación.

Ya era hora de que se pusiera un alto a esta vorágine de loteamientos, avasallamientos de áreas públicas, de construcciones fuera de norma, de edificios más altos de lo permitido. Ya era hora porque, por culpa de negociantes inescrupulosos, La Paz tiene que lamentar cada año los deslizamientos en tal o cual barrio, que dejan luto en familias enteras.

Sin embargo, es también cierto que toda ley es perfectible y que, en el afán de encontrar puntos de equilibrio, se puede instalar un verdadero diálogo para elaborar un reglamento de consenso.

Lo que no se puede hacer es bloquear la ciudad y exigir la anulación de una ley necesaria para La Paz. Tampoco se puede   sacar a la Policía para vigilar a los bloqueadores sin que haga el menor intento de garantizar la circulación. Lo que no se puede hacer es dejar que los sectores afines al Gobierno se burlen de la ley.

Daría la impresión de que los dirigentes que convocan a estas protestas quieren "meterle nomás” a las construcciones ilegales y que pertenecen a ese privilegiado sector social que no paga impuestos, que introduce mercadería de contrabando y que se ríe en la ley. 

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