La Paz, Bolivia

Miércoles 26 de Julio | 18:43 hs

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Editorial

El colapso de los hospitales

El colapso de los hospitales
 Las deficiencias en el sistema de salud ya no son una novedad en Bolivia, sin embargo, un reciente recorrido por el complejo hospitalario de Miraflores, en La Paz, ha permitido verificar que las carencias son alarmantes y que están poniendo en riesgo la vida de los pacientes.

Los médicos, en el marco de su pugna con el Gobierno central, han abierto de par en par las puertas del hospital del Tórax y del hospital de Clínicas para mostrar que muchos equipos están inutilizados y que las paredes empiezan a caerse.

Llamó la atención que en el hospital de Clínicas se utilice un taladro doméstico para practicar cirugías de traumatología y de neurología. Ese taladro de color anaranjado, igual a los que se usan en carpintería, terminará convertido en un símbolo del olvido donde también se encuentra la salud.

En ese nosocomio dos autoclaves (para esterilización), un tomógrafo y un aparato de rayos X ya  no funcionan, o por falta de repuestos o porque concluyó su vida útil.

Otros instrumentos están oxidados, no hay llantas para los vehículos y la cama de un quirófano está sujeta a una cuña para evitar cortes indeseados en la operación.

La situación en el hospital del Tórax, que es de referencia nacional porque ahí concurren pacientes de diversos puntos del país, está en similares o peores condiciones. La humedad está corroyendo las paredes, donde además se observan rajaduras y filtraciones porque las conexiones son arcaicas.

Pero, lo peor de este hospital es que desde hace cinco años no cuenta con un cirujano cardiólogo, lo cual es inadmisible en un hospital dedicado al tórax, parte del cuerpo donde se aloja precisamente el corazón.

Ambos hospitales son de tercer nivel, lo que quiere decir que están a cargo de la Gobernación de La Paz y que, por tanto, la responsabilidad de la deplorable situación descrita tendría que caer en el opositor Félix Patzi.

Sin embargo, también es cierto que el abandono de los hospitales es de larga data, que la Gobernación ha visto disminuidos sus ingresos en los últimos años y que siendo la salud un área tan sensible y de altísimos costos, lo correcto sería que todos los niveles del Estado asuman una responsabilidad conjunta al respecto.

De acuerdo a la norma, las alcaldías se hacen cargo de los hospitales de primer y segundo nivel, las gobernaciones de los nosocomios de tercer nivel y el Gobierno central, de proveer los ítems para la atención de todos los  niveles de la salud.

Pero, ha quedado claro que los municipios y las gobernaciones no logran cubrir las necesidades crecientes en materia de salud y más aún si sus recursos son recortados por efecto de la caída del precio del petróleo, pero también porque el Gobierno central les asigna cada vez más competencias y menos dinero.  Pareciera que ante cualquier nueva urgencia o demanda, el Ejecutivo central recurre al camino fácil de traspasar la responsabilidad a los niveles regionales.

Tras conocerse las imágenes de la paupérrima situación de los hospitales en La Paz, el Gobierno ha anunciado la construcción de siete centros en el departamento y la Gobernación ha prometido que se levantará nuevas unidades del hospital de Clínicas. Las promesas son buenas, pero no recibirán el aplauso ciudadano hasta que no sean cumplidas.

Ojalá no sean anuncios urgidos por las malas noticias y que realmente los pacientes puedan acceder a servicios de salud dignos en La Paz y en el resto del país en un futuro no tan lejano. 

 Si dos de los principales hospitales de La Paz tienen ese grado de abandono encontrándose en las narices del poder, entonces es fácil imaginar que la situación puede ser peor en el interior del país.

Es hora de que la Bolivia próspera, aquella que tiene el mayor índice de crecimiento de la región, refleje los números en la vida diaria y, sobre todo, en áreas de mucha sensibilidad como es la salud.

Ya el país ha visto y aplaudido bastantes obras faraónicas, es hora de que los temas sociales, aquellos que no implican grandes construcciones ni muchos votos, también reciban atención.

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