La Paz, Bolivia

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Bailando saya

Bailando saya
 Los tambores de la saya retumbaron en el Palacio de Gobierno en ocasión de la promulgación de la Ley General de la Coca. Incluso, el presidente Evo Morales dejó su silla y salió a bailar con un grupo de mujeres afrodescendientes. 

La primera en tomar la palabra en el acto fue también una dirigente yungueña. Y, para que no quedaran dudas de que estaban ahí, el ministro César Cocarico hizo una especie de llamado de lista de los municipios yungueños.

 El Presidente también se esforzó en pronunciar un discurso inclusivo para los Yungas, a quienes trató de convencer de que la Ley  1008 dejó de existir, norma que, en su entender, quitaba legalidad incluso a  las plantaciones de coca tradicionales de los Yungas, lo que es discutible porque la citada ley reconocía las 12.000 hectáreas en esa zona.

En síntesis, fue un acto para los Yungas, aunque el contenido de la ley sea para Chapare, donde se legalizaron 7.700 hectáreas, frente a las 2.300 de los Yungas.

Lo concreto es que, orgánicamente, los Yungas estuvieron ausentes porque rechazan la norma. Por eso, a falta de realidad, buenos son los simbolismos.

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