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Desde el faro

De miedos, ética y dogmatismo arrinconados

De miedos, ética y dogmatismo arrinconados
Una vez más, desde su olimpo imaginario, el vicepresidente García Linera declaró la superioridad del proceso político que lidera junto a Evo Morales  a tiempo de anticipar una nueva e "implacable” batalla frente a la ofensiva opositora. Aludía a un bloque de oposiciones  que no tienen la talla para esgrimir los argumentos éticos morales,  por tratarse de una pandilla de mentirosos y sinvergüenzas.
 
¿Sorpresa? Ninguna. Paradójicamente, en la Bolivia Plurinacional constitucionalmente pacifista ganaron los halcones, aquellos de la línea dura y que repiten acríticamente su receta como respuesta al miedo provocado por la derrota de febrero de  2016. Sin embargo,  después de 10 años la fórmula guerrera parece estar fallando. Al priorizar la instrumentación política del miedo y de sus dogmas, intentan sofocar su inseguridad y las tensiones internas que atraviesan al poder hegemónico.  Al darle cuerda al relato del triunfo del "cártel de la mentira”, se hace más perverso el efecto de su Evodependencia y el culto a la personalidad.
 
Frente al agotamiento de una agenda política se han visto obligados a intensificar una estrategia que justifique lo política y éticamente cuestionable: desconocer los resultados del referendo constitucional de febrero y urdir prematuramente una segunda consulta pro-reelección bajo el formato  de una petición ciudadana. En este empeño, desnudan una debilidad que comienza a minar su arraigo como fuerza hegemónica nacional.
 
Y es que  las organizaciones leales e impulsoras de la recolección de firmas  ya no gozan de buena reputación.
 
Aun cuando consigan las firmas suficientes para viabilizar un "segundo tiempo” enfrentan serias  limitaciones para convocar e interpretar el sentimiento de una ciudadanía que suma voces  cada vez más  críticas al autoritarismo, a la impostura, discrecionalidad, corrupción y el conservadurismo que encarnan. El caso de corrupción del Fondo Indígena no es el único factor que explica estas limitaciones. El llunkerío reverencial y religioso para con el líder es proporcional a los hechos que  han desnudado las debilidades de su condición humana.  
 
El Presidente se queja del electorado que dijo No a la reelección en los más importantes centros urbanos del país. No termina de entender que su proyecto vanguardizado por cocaleros, bartolinas, campesinos y burocracias sindicales cooptadas  poco o nada cuajan en el sentimiento de juventudes de los más diversos sectores interculturales de la sociedad, ni con una ciudadanía que comienza a politizarse en el buen sentido de la palabra.
 
La cadena de eventos probados que mutilan derechos y  libertades ciudadanas, acrecentados las últimas semanas, la prematura evidencia de una Defensoría del Pueblo chuta , la inconsistencia de una cumbre de justicia sectaria,  la conminatoria a retractarse a un académico crítico de la nueva generación de intelectuales, los operativos antidroga, dentro y fuera de Bolivia, el presupuesto escandaloso que respalda la propaganda oficial, abonaron el camino para la maduración de una ciudadanía que sale del letargo producido por tan largo tiempo de bonanza y espejismos reales e imaginarios. No tengo certeza del rumbo  de las formas  ni perfiles políticos  en las que decantará la bronca y el hartazgo que provoca tanta arbitrariedad e ineficiencia. 
 
Lo cierto es que se han producidos cambios en la sociedad boliviana que escapan de la capacidad de construir "relatos oficiales” por parte de halcones del proceso. Se trata de cambios que no se revertirán invitando, como en el pasado a  caras conocidas de clases medias y citadinas. Esa posibilidad se agota, en la medida que se despinta el maquillaje democrático de quienes activaran todos sus dispositivos a fin de garantizar su permanencia en el poder.  Ello provoca miedo y también coraje para salir a la calle, como ya lo hizo el Colectivo
 
Fuerza Ciudadana, al que la manipulación del miedo y argumentos ético morales y desestabilizadores no le calza.
  
Erika Brockmann Quiroga es politóloga y fue parlamentaria.
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