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El postergado sector no extractivo en Bolivia

El postergado sector no extractivo en Bolivia
En el mes de septiembre tuve una experiencia rara y grata: la presencia de la ministra Verónica Ramos en un seminario organizado por la UMSA. En los últimos diez años la participación de tomadores de decisión del gobierno en eventos de discusión sobre las políticas públicas, organizados por instituciones independientes, fue muy escasa en el país. 

La Ministra presentó las políticas del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural (MDPyEP). La disponibilidad de la Ministra para interactuar con el público y responder a preguntas y observaciones fue sin duda una buena señal, aunque el libreto fue antiguo. Su exposición siguió, en la primera parte, el formato del Ministerio de Finanzas con el ya conocido modelo dual, donde el sector extractivo asume el rol de generar excedentes para financiar las políticas de redistribución del ingreso y de promoción del sector no extractivo, cuya función principal es generar trabajo.

Sin embargo, los problemas que enfrentan este último, específicamente  la agricultura familiar campesina, la industria no vinculada a los minerales e hidrocarburos, el turismo y la artesanía cuestionan la viabilidad del modelo. Cuando fue interpelada sobre la continuidad y profundización del extractivismo, la respuesta fue decepcionante porque siguió el libreto del MAS: toda la culpa tiene el periodo neoliberal y la baja propensión al riesgo del sector privado. Por supuesto una respuesta no aceptable después de diez años.

Repitió que la economía plural está compuesta, en este orden de importancia, por el Estado como actor directo, la economía privada, la comunitaria y la social cooperativa. Indicó que la economía estatal fue fortalecida en este gobierno por las nacionalizaciones y la creación de empresas públicas, contando hoy con 18 plantas en operación y 14 en proceso, mientras que la economía privada contribuye con 67,5% del PIB, la economía comunitaria-familiar con el 6,9% y la cooperativa con el 3,6%. Conclusión: la economía plural para el gobierno está compuesta principalmente por el Estado y la empresa privada, mientras los sectores populares, sociales y comunitarios quedan en el tintero. 

Presentó los logros macroeconómicos y sociales sin mencionar la bonanza económica internacional, su término y las consecuencias para la economía y el empleo. En la lectura oficial, los fabulosos precios de las materias primas de los últimos años son apenas una anécdota.

En relación a las políticas y programas de desarrollo productivo del sector no extractivo, llamó la atención que la mayoría está en proceso de diseño, como la creación de una unidad de fortalecimiento de la economía comunitaria. Es decir, tenemos un pequeño atraso de 10 años.
Con las presentaciones de las experiencias de otros países, como Ecuador y Perú en el mismo periodo, quedó evidente lo poco que Bolivia avanzó en las políticas de desarrollo productivo de los sectores no extractivos y en la construcción de institucionalidad para la gestión pública en esta materia. Mientras Bolivia ha tenido proyectos e iniciativas poco articuladas, otros países avanzaron en la promoción de entornos favorables para el desarrollo de economías locales formadas por asociaciones, cooperativas de productores e unidades económicas familiares y empresas articuladas en redes de colaboración. 

Conocer las experiencias internacionales nos aporta insumos importantes para realizar un mejor balance de nuestra experiencia y exigir más de las políticas de desarrollo productivo de los sectores no extractivos. Uno de los principales desafíos es abandonar el modelo dual y tener una visión articulada de la economía y, en este marco, comprender que los sectores no extractivos tienen gran potencial para transformarse en generadores de excedente, además de generador de empleo. Visión que conduciría a la jerarquización del MDPyEP, una adecuada coordinación institucional entre ministerios y órganos competentes, políticas integrales y reasignación presupuestaria significativa a favor de éstos  a este sector. 

Si no cambiamos de ruta, los sectores "generadores de empleo” nunca serán sectores "estratégicos” y Bolivia seguirá un país proveedor de materias primas, altamente dependiente de los ciclos de los precios internacionales de los recursos naturales y con altos niveles de informalidad y precariedad laboral. Creo que fue un gran avance que una autoridad vaya a un seminario académico, pero, claramente, deben hacerlo con más frecuencia, para oxigenar sus ideas y propuestas.

Fernanda Wanderley es socióloga e investigadora.
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