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Fernanda Wanderley
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La economía social y solidaria

La economía social y solidaria
En este momento asisto a la Sexta Conferencia sobre Empresas Sociales para un Mundo Sustentable. En la Universidad Católica de Bélgica, más de 400 investigadores discuten la diversidad de organizaciones e iniciativas económicas en todo el mundo, visibilizando espacios y formas de generación de bienes y servicios diferentes a la empresa privada orientada a la generación de retornos al capital o la empresa pública. Se analiza la importancia creciente de empresas e iniciativas que superan la vieja forma de hacer negocios (business as usual) con creciente conciencia social y ambiental.

 Además del reconocimiento de la economía del cuidado y de la importancia de las esferas del hogar y de comunidades en la generación de riqueza (aunque no mercantil) para las economías, se discute la proliferación de nuevos emprendimientos mercantiles con objetivos sociales y ambientales.

 Una de las novedades está precisamente en la proliferación de iniciativas ciudadanas y emprendimientos comprometidos con el entorno social y ambiental y, al mismo tiempo, sostenibles económicamente. Esto es, actividades con misión social que no dependen exclusivamente de recursos públicos o donaciones.

 A la par de las ONG e instituciones filantrópicas, conocidas como el tercer sector, están nuevas empresas, emprendimientos e iniciativas que generan bienes y servicios para el mercado; por lo tanto, excedentes económicos para autosostenerse y, al mismo tiempo, persiguen objetivos como, por ejemplo, la creación de trabajo para grupos marginalizados (personas con alguna discapacidad, mujeres y jóvenes en situación de vulnerabilidad), la promoción de consumo y producción responsable con el medioambiente, entre muchos otros.

 Están también las cooperativas, asociaciones de productores, empresas gestionadas por trabajadores, circuitos cortos de comercialización, huertos comunitarios, redes de colaboración e intercambio de bienes y servicios al margen del mercado, y asociaciones de servicio de cuidado.

 Una de las características de la emergente economía social y solidaria es la promoción de modelos de gobernanza más democráticos, la limitación de la distribución de excedentes a los inversores y el cumplimiento de los objetivos sociales  y ambientales, además de los económicos.

 Una diversidad de formas de propiedad, de gobernanza corporativa, de relaciones laborales y de reglas de distribución de excedentes se articulan en entornos institucionales propiciadores de innovaciones de productos, servicios, procesos, tecnología y modelos de gestión que generan valor social, y económico para sus comunidades y sociedades.

 Las experiencias internacionales muestran la importancia de entornos institucionales y de política pública para la expansión y fortalecimiento de iniciativas, y emprendimientos innovadores, tanto en términos de productos y servicios como también a través de nuevos procedimientos y lógicas de funcionamiento más democráticas, más redistributivas y más solidarias con la sociedad.

 Muchos países ya cuentan con mapeos de la pluralidad de formas organizativas y los beneficios sociales, y económicos que generan. Estos mapeos son importantes para conocer los diversos tejidos económicos y sus características. Y, sobre este conocimiento, promover cambios en el marco institucional y de regulación. Una de las regiones más avanzadas en la generación de un entorno adecuado para estas nuevas formas de hacer economía es Europa. Bolivia todavía no cuenta con un mapeo de la diversidad de tipos de organización económica, sus características y sus contribuciones sociales y económicas. 

Fernanda Wanderley es socióloga investigadora. 
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