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Fernanda Wanderley
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TIPNIS: símbolo de los derechos indígenas y de la Madre Tierra

TIPNIS: símbolo de los derechos indígenas y de la Madre Tierra
La historia se repite después de seis años.  Fue precisamente en agosto de 2011 que se inició la marcha en contra de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el medio del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y territorio de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Chimán. 

Ahora, en agosto de 2017,  los indígenas del TIPNIS y la sociedad boliviana vuelven a movilizarse en contra de la eminente aprobación del proyecto de ley que anula la intangibilidad del TIPNIS y autoriza obras y actividades económicas de privados en este territorio. 

Este proyecto de ley busca revertir la conquista lograda hace seis años: la promulgación de la ley que vetó la construcción de la carretera por el TIPNIS declaró la intangibilidad del parque indígena y prohibió cualquier obra o actividad económica en este territorio. Una conquista con un alto costo humano debido a la represión violenta contra mujeres, hombres y niños indígenas en Chaparina el 26 de septiembre de 2011.

El TIPNIS es hoy un símbolo para la ciudadanía boliviana y representa la demanda colectiva por el cumplimiento de los compromisos políticos que legitimaron la llegada del MAS al poder: la profundización de la democracia, la inclusión social y política de los grupos históricamente excluidos, la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y la sostenibilidad ambiental en el marco de un modelo de desarrollo alternativo y fundado sobre nuestro pluralismo económico, social y político.

Después de 11 años de gobierno del presidente Evo Morales son evidentes las contradicciones entre discurso y práctica oficial y el carácter meramente discursivo del paradigma del vivir bien y de la defensa de la Madre Tierra. 

El nuevo proyecto de ley es un acto más de violación del principio constitucional de la consulta previa, el consentimiento libre y la autonomía de los pueblos indígenas sobre su territorio, como denuncian los indígenas del TIPNIS. Además este proyecto de ley reafirma la profundización del modelo de crecimiento con base en la expansión de actividades extractivas incompatibles con la conservación del medio ambiente y la biodiversidad.  

En la actual coyuntura, la consigna de 2011 "El TIPNIS somos todos. Otro desarrollo es posible” es aún más significativa. La sociedad boliviana con el apoyo de la comunidad internacional enfrenta hoy el desafío de reanudar su energía social y su sorprendente capacidad de movilización colectiva para rechazar políticas y actos inconstitucionales que van en contra del bien común del pueblo boliviano. 

La gravedad de las acciones gubernamentales actuales está en que comprometen la viabilidad de modelos de desarrollo alternativos con base en actividades centradas en la biodiversidad como el turismo ecológico, la producción agroforestal de alimentos, entre otras cadenas productivas sostenibles ambientalmente. 

La vulneración de las áreas protegidas y de los territorios indígenas en Bolivia no se limita al TIPNIS. Los ejemplos son muchos: megaproyectos de hidroeléctricas, como el Chepete y el Bala, la construcción de carreteras en diversas áreas protegidas y la destrucción de bosques por la expansión de la frontera agrícola. A éstos se suman las actividades mineras sin control ambiental, la desaparición de lagos y la contaminación de suelo y ríos. 

El resultado del modelo de desarrollo vigente es contundente: Bolivia está entre los tres primeros países con mayor deforestación y contaminación per cápita. La destrucción ambiental tiene consecuencias graves que pueden ser irreversibles. La reposición de la biodiversidad y la reversión de la contaminación de agua y suelo son difíciles y sus consecuencias son incalculables. 

No podemos permitir que el actual gobierno rife nuestro patrimonio natural y humano, y que cierre las oportunidades presentes y futuras de otro desarrollo con base en actividades sostenibles ambientalmente y que puedan sustituir la exportación de recursos naturales no renovables. Nuestro compromiso con las generaciones futuras está en juego. La defensa del TIPNIS es un paso fundamental en esta lucha.
    
Fernanda Wanderley es socióloga investigadora.
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