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Cinco meses sin Cardenal ¿habrá candidatos..?

Cinco meses sin Cardenal ¿habrá candidatos..?
Algunos de mis colegas han empezado a preocuparse por la elección del nuevo secretario general de la ONU, cuyo mandato fenece el 31 de diciembre de este año.  Asimismo, el partido de gobierno, a pesar del referendo, exterioriza su impaciencia por la posible re-elección de nuestro Presidente, cuyo actual mandato finaliza sólo en enero 2020.

 Nadie, sin embargo, parece preocuparse sobre si Bolivia contará o no con un nuevo cardenal, habida cuenta que nuestro apreciado monseñor Julio Terrazas falleció hace cinco meses y no parece haber visos del nombramiento de su sucesor en el futuro cercano.

Después del Papa, el prelado de mayor dignidad y jerarquía en la Iglesia Católica es el de cardenal. Es el Sumo Pontífice quien elige a los cardenales, que serán sus principales colaboradores y asistentes. Según la Ley canónica, los cardenales constituyen un colegio especial cuya responsabilidad es la elección del Papa. Los requisitos para ser elegidos son casi los mismos que estableció el Concilio de Trento en  1563: hombres que han recibido la ordenación sacerdotal y se distinguen por su doctrina, piedad y prudencia en el desempeño de sus funciones. Los elegidos que todavía no sean obispos deberán recibir la consagración episcopal.

Sin embargo, el actual papa Francisco, en su primera designación de cardenales, en 2014, inició un proceso de cambio señalando a los nuevos purpurados -mediante carta escrita- que: "el cardenalato no significa una promoción, ni un honor, ni una condecoración; es simplemente un servicio que exige ampliar la vista y agrandar el corazón... así que te pido, por favor, que recibas esta designación con un corazón sencillo y humilde. Y, aunque lo hagas con alegría y con gozo, intenta que este sentimiento se aleje de cualquier expresión mundana, de cualquier celebración ajena al espíritu evangélico de austeridad, sobriedad y pobreza”.

Con ello estaba remarcando que la Iglesia no es una institución anquilosada en el pasado; que es universal y está cerca de los pobres, de los últimos, de todas las periferias del planeta; todo ello en concordancia con el polémico Documento de Aparecida del V Sínodo de Obispos de América Latina y el Caribe en 2007, en cuya redacción participó en su calidad de arzobispo de Buenos Aires. 

El documento contiene el resultado de una profunda reflexión respecto de lo que ha sido la aplicación del Concilio Vaticano II en Latinoamérica y el Caribe, en el que resaltan dos conceptos clave: que todo católico es un "discípulo misionero” y que la Iglesia está llamada a una "nueva evangelización”.

Según las estadísticas del Colegio Cardenalicio, hay 213 cardenales de los que sólo 114 tienen derecho a elegir y 99 carecen de ese privilegio por haber pasado los 80 años; son cardenales con derechos limitados. El actual papa Francisco ha designado a 38: 31 electores y  siete no electores. En Sudamérica hay 25 cardenales, 11 electores y 14 no electores. La última elección fue en enero de 2015. Bolivia no figura en las actuales estadísticas.
No obstante hay que recordar, con orgullo, que Julio Terrazas Sandoval fue el primer cardenal nacido en Bolivia y el último que hemos tenido. Se caracterizó por defender a ultranza los derechos humanos, entre ellos los civiles y políticos y también los económicos y sociales. Formó parte del cónclave de 2005 y fue uno de los 19 electores latinoamericanos que participaron en el  cónclave  de 2013, en el que se eligió al actual Papa.

Después de cinco meses sin cardenal, seguramente habrá  muchos obispos candidatos que, en lo más íntimo de su ser,  esperan ser ungidos de un momento a otro. Habrá  otros que están haciendo su campaña silenciosa. Muchos se han debido acercar al Papa durante su última visita en esa expectativa. Francisco, sin embargo, conoce bien la Iglesia boliviana: está al corriente de las aristas que tiene la relación con el actual Gobierno boliviano. Quizás por ello mismo se está tomando su tiempo en la nueva designación. 

Seguramente está buscando alguien, de nacionalidad boliviana, con un corazón sencillo, humilde y con visión amplia y que sea, a la vez, un discípulo misionero apegado a la nueva evangelización… algo así como un San Francisco de Asís, que provoque la renovación de la espiritualidad, o un Ignacio de Loyola, incansable hombre de acción, ferviente y contemplativo. Eso sí, los católicos bolivianos esperan impacientes que Francisco no se tarde mucho porque el país necesita tener su cardenal en estos momentos de creciente desasosiego. 


Fernando Salazar Paredes es abogado internacionalista.
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