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El satélite de la luna

Presidente rubio para EEUU, porvenir color carbón para el mundo

Presidente rubio para EEUU, porvenir color carbón para el mundo
Si el 45° presidente de los Estados Unidos cumple a cabalidad su programa climático, que ha sido respaldado por la mayoría de los Estados de la Unión (aunque no de sus ciudadanos), el mundo debería preocuparse. Y no me refiero simplemente a la humanidad, sino al ecosistema de la vida en la Tierra.

Destaco dos puntos del programa "medioambiental” de Donald Trump que son particularmente alarmantes. Por un lado, está su respaldo a la industria del carbón y, por el otro, su convicción de que el cambio climático y el calentamiento global son "un invento de los chinos” para debilitar la economía de Estados Unidos. Ambas posiciones ponen en serio riesgo, en especial, los históricos acuerdos alcanzados en la COP 21 en París hace ya un año, los mismos que han sido recientemente ratificados por la mayoría de los países del planeta.

El carbón, usado todavía en las centrales termoeléctricas, es el peor combustible para la salud de la atmósfera: sus emisiones de dióxido de carbono, el más abundante gas de efecto invernadero, son casi tres veces superiores a las de las centrales de ciclo combinado. Adicionalmente, esas emisiones contienen otras sustancias, como el mercurio y el hollín, dañinas para la salud de los que las respiran. Ahora bien, Estados Unidos posee unas 600 termoeléctricas a carbón y tiene 150 en construcción a la espera de un plan de reconversión. Si el gobierno federal decide fomentar esa industria las consecuencias serán deplorables.

En cuanto al "invento chino”, la COP 22, reunida en Marruecos, acaba de brindar un reporte alarmante que señala al año 2015 como el más caliente desde que existen registros de la temperatura (el año 1800). Es posible que el presente año 2016 rompa una vez más ese récord. La tendencia de ese aumento de temperatura es particularmente preocupante. De los 1.2° C de incremento registrado respecto a la época preindustrial, 0.88º C (73%) corresponden a los últimos 30 años.

La temperatura del planeta aumenta debido al descontrol del "efecto invernadero”, causado por incremento de gases atmosféricos como el dióxido de carbono, cuya fuente principal es la quema de combustibles fósiles. Este efecto está científicamente comprobado y es el motivo por el cual fenómenos como huracanes, incremento de temperatura de océanos, sequías prolongadas y deshielos acelerados están adquiriendo formas extremas y continuas.

Si bien en Bolivia no quemamos carbón industrial (con la eventual excepción de las parrilladas); sin embargo, la escasez de agua que sufren varias ciudades y comunidades de Bolivia es, en parte, consecuencia de estos fenómenos globales, acelerados por las potencias industriales. No obstante, no podemos eludir causas endógenas, como el cambio de uso de la tierra y la desidia de las autoridades del Gobierno.

Sobre el primer aspecto, hay evidencias científicas que explican cómo la deforestación influye en el cambio climático y, particularmente, en el régimen de lluvias y vientos. La región de Santa Cruz está experimentando con fuerza este fenómeno. También se ha acreditado  una correlación negativa entre extensión de cultivos de coca en las serranías tropicales y cambios climáticos, situación que reduce la formación de nubes de la cordillera oriental.

Finalmente, sobre la responsabilidad de los políticos, es suficiente mirar cómo espetamos impotentes la chacota de EPSAS en La Paz, el descuido general del suministro de agua en la región altiplánica y los planes de llevar adelante megaproyectos hidroeléctricos que van en contra de las recomendaciones de la razón y de la voluntad de los pobladores afectados.

En fin, una situación crítica que, con el concurso de mister Trump, podría volverse color carbón en un futuro no tan lejano. 

Francesco Zaratti es físico y analista.@fzaratti
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