La Paz, Bolivia

Jueves 23 de Febrero | 14:43 hs

Recuerde explorar nuestro archivo de noticias
Alias agatha

El retorno de los mineros

El retorno de los mineros
"En los ojos, en las manos/ traemos dolor y esperanza/ y aquí todos nos quedamos desparramando la brasa/ y aquí todos nos quedamos desparramando la brasa/ Ahora me voy/ y en mi pecho nace un grito/ todos juntos compañeros / los mineros volveremos”. La legendaria composición de Savia Nueva es reproducida por un grupo de mineros. La imagen parece recurrente... no lo es.  

 Estos mineros están con camisas. Disfrutan de un viaje a los Yungas. Vienen de chapucear en la piscina y se preparan para acabar la noche en una discoteca ambientada con tonadas modernas y luces de color. Han dejado el oscuro socavón de Huanuni para "desestresarse” en las puertas de la Amazonia. Los mineros volvieron. Renovados, modernizados y con problemáticas diferentes a las del 52, el 85 o incluso el 2003. 

 Kiro Russo, Gilmar Gonzales y Pablo Paniagua lo ilustran de manera extraordinaria en la película boliviana Viejo Calavera. A partir de la misma, hoy quisiera analizar ¿por qué la condición social de los mineros ha cambiado en los últimos años? 

 Desde inicios del siglo XXI, el contexto nacional ha cambiado considerablemente por la agudización de las tensiones entre lo viejo y lo nuevo; lo colectivo y lo individual, a consecuencia de la globalización y la modernidad. Los mineros no son ajenos a estos procesos. Al contrario, la nueva condición social y subjetiva de este colectivo se podría explicar por esas tensiones, reflejadas en la historia de Elder Mamani, protagonista del citado largometraje. 

 Hasta hace algunos años, la cultura boliviana, principalmente de la región andina, parecía "reservada” a la tradición y a la consecuente construcción de interminables museos imaginarios, donde se cultivaban las prácticas e interpretaciones de las personas, ancladas en el pasado. Lo "viejo” era entonces sinónimo de cultura y estaba legitimado como "lo” válido. 

 Sin embargo, como expresaran teóricos como Rossana Reguillo (2000) o Gilberto Giménez (2000), esto empieza a transformarse con el progresivo ingreso de los países latinoamericanos al proceso de la globalización y a la modernidad. 

 En Bolivia, este ingreso se potencializa en los últimos diez años (paradójicamente el mismo tiempo en que el gobierno autodenominado "indígena” está ejerciendo). Lo "viejo” empieza a tensionarse con lo "nuevo”, representado en la música, la vestimenta y la forma de hablar, por nombrar algunos elementos.

 Sobre aquéllos, en la película dirigida por Russo, llama la atención no sólo la camiseta Eagle de Elder o los lentes estilo aviador de uno de sus compañeros mineros, sino también el uso frecuente del término y el concepto "estrés”. Una de las principales consecuencias del trabajo excesivo en la modernidad. 

 Así, lo "nuevo” se empieza a instaurar en las formas de ser de los sujetos sociales. No sin antes desatar una especie de batalla con su antecesora, la tradición. El comportamiento de Elder, rebelde con las demandas por ser como su padre, por ser aquello que se fue, expresa con claridad esta tensión. 

 En ese mismo proceso, Elder insiste en automarginarse. Diferenciarse de los otros. Diferenciarse de los adultos y del colectivo minero, que reniega permanentemente de su particular y cuestionado proceder. Él no quiere ser igual. Él quiere ejercer su juventud, él quiere salir. La mina no es su lugar. Se evidencia entonces otra tensión del contexto actual, la del colectivo frente al individuo y viceversa.

 Para muchos, esta tensión parecería una condición sine qua non del orden social. No obstante, se agudiza con la modernidad y sufre una particular transformación en relación a los jóvenes. Este grupo busca diferenciarse del colectivo adulto, vinculado con la tradición y el pasado, para reinventarse junto a sus pares contemporáneos en nuevas comunidades, exclusivas de sujetos entre 12 y 24 años. 

 Así, Elder representa a un joven no sólo de Huanuni, sino del mundo. Pues incluso las condiciones de su desintegrada familia también son una de las consecuencias de la modernidad, proceso que parece fragilizar el lazo humano y el lazo social. 

 Precisamente, por este último punto creería que la película Viejo Calavera ha tenido tanto éxito a nivel internacional. Aunque plantea dinámicas sociales locales, trasciende las fronteras con el tratamiento humano de sus personajes. Innovación en el cine boliviano. ¡Bravo!  

Guadalupe Peres-Cajías es  docente universitaria y especialista en investigación en comunicación. 
52
8

También te puede interesar: