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¡Superemos la aguja hipodérmica!

¡Superemos la aguja hipodérmica!
"Ahora están arrepentidos por haber votado No. Y ahora estoy escuchando, algunos piden nulidad, algunos (dicen) que se repita el referendo, porque (hemos) estado sometidos a la mentira (…) Teníamos ganado, con seguridad, pero la mentira, la calumnia mediante medios y redes han confundido al pueblo boliviano”.
 
Las declaraciones del presidente Evo Morales, en una reciente entrevista en Cuba, inspiraron a representantes y sectores afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) para que empezaran a movilizarse en pro de una segunda versión del referendo del 21 de febrero. Esta consulta electoral resultó desfavorable para el oficialismo y, como expresó Morales, se responsabiliza de aquello a medios y redes sociales.  
 
Hoy -como en otros artículos, clases universitarias y ponencias- creo pertinente analizar: ¿es posible atribuir a los medios y a las redes la responsabilidad plena de decisiones políticas y comportamientos sociales complejos? 
Para responder a esta pregunta, cabe aclarar que la "aguja hipodérmica” es un concepto desarrollado por H.
 
Lasswell, entre 1927 y 1948. Refleja un modelo donde los medios producen un efecto o impacto directo e indiferenciado sobre los individuos, respondiendo a la lógica de estímulo-respuesta. Bajo este supuesto, los sujetos estaríamos condicionados a la omnipotencia de los medios y la propaganda.   
 
Sin embargo, los acontecimientos y las perspectivas teóricas, posteriores a Lasswell, mostraron que esta proposición está cada vez más alejada de la realidad. Incluso, se podría decir que ha sido refutada. Uno de los mejores ejemplos para evidenciar aquello es precisamente el triunfo de Evo Morales Ayma en las elecciones de 2005.   
 
Entonces, la presencia mediática del MAS era considerablemente menor que aquella de su principal rival, Podemos. El partido de Evo no contaba con mucho capital económico ni tampoco con el aparato estatal (como lo tendría en las siguientes elecciones). Sin embargo, logró obtener el triunfo histórico del 53,74%. Las razones de este hito electoral estuvieron vinculadas con elementos diferentes del tratamiento informativo y propagandístico como, por ejemplo, el desgaste de los partidos tradicionales, los conflictos en relación con el agua (2000) y el gas (2003) e, indiscutiblemente, la representación simbólica que se construyó a partir de la imagen de Evo Morales. 
 
Los dos primeros elementos responden a un complejo clima sociopolítico  que atravesaba Bolivia a inicios del siglo XXI. Éste era informado a través de los medios, pero existía por fuera de ellos. Es decir, hay un contexto que influye en el comportamiento de los sujetos, más allá de la mediatización del mismo. Este punto fue expresado por  S. Zizek  -autor admirado por nuestro Vicepresidente- y F. Jameson (1998) en el cuestionamiento al análisis sociocultural focalizado exclusivamente en el lenguaje. 
 
El tercer elemento está relacionado con otro plano de la acción social: la construcción de representaciones simbólicas e interpretaciones subjetivas que inciden en nuestro comportamiento. Sistemas de significaciones, que pueden estar atravesados por contenidos mediáticos, pero que también se construyen a partir de experiencias personales, visiones familiares o imitación de los pares, entre otros elementos. Esto implica que quienes votaron por Evo en 2005 lo hicieron por lo que él representaba culturalmente, más allá del lugar mediático en el cual se encontraba.  
 
Los medios -y ahora también las redes sociales- son una parte importante en el constructo social. Sin embargo, no condicionan el comportamiento de los sujetos. Ya no es posible pensar en la omnipotencia mediática o en la aguja hipodérmica. Los sujetos interpretamos los contenidos mediáticos. Deslegitimamos aquellos que no están acorde a nuestra visión y reivindicamos los que sí lo están. En consecuencia, el 51,3% que dijo "No” lo hizo más allá del clima mediático en febrero. Y éste quizás fue un reflejo -como hace 10 años- de otro desgaste político… de aquel que estamos viviendo.
  
Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación.
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